La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Contribuyentes

viernes, 17 de noviembre de 2017

Hoy no siento a los pájaros










Hoy no siento a los pájaros
¿De dónde vienen los pájaros del invierno?
Quisiera estar al lado del mar.
Habitar ese vacío de playa desierta
y dejar mis huellas en la arena
como las gaviotas y otros pájaros marinos,
solo por el hecho de ver reflejado mi pasado,
por un instante,
en medio de la autentica soledad.



f.




Consuélate










Consuélate, mejor que yo será el amanecer.



f.




Yo tuve un amor envuelto en cipreses










Yo tuve un amor envuelto en cipreses,
grises días de gaviotas
quejándose al bullir de las bocinas de los muelles.
Yo tuve cierto rincón solitario
donde ella me cogía las manos
y guardando un silencio mortal me besaba.
Tuve cierta cadencia de humedad,
de faros nocturnos y miradas al océano.
En esos días de parterres de flores,
bancos de piedra y horas de verano, fui feliz.



f.



Despiertas en medio de la lluvia










Despiertas en medio de la lluvia,
es otra manera de volver a morir
Contemplas las heridas de la noche,
tu sangre fluyendo en hilillos finos
El desgarro de la vida te trae insomnio,
fuego, cenizas, restos sin historia


Cruzamos los dedos,
pero hay días que amanecen bajo el signo del hielo.



f.





Yo te di el calor de mi mano









Yo te di el calor de mi mano
y recogí el frío de la tuya...
solo fue un instante
pero toda la eternidad
quedó grabada.



f,




jueves, 16 de noviembre de 2017

El vacío no tiene nombre










El vacío no tiene nombre,
solo trae con él
cierto aroma de los muelles
y de las viejas estaciones
de donde nunca partimos.
Mejor saberlo y sentir sus mordeduras,
el frío que sin saber por qué
te oprime hasta ahogar tu respiración.



f.




Acierto a comprender lo diminuto










Acierto a comprender lo diminuto,
y acepto la estancia vacía
en que al levantarme prosigo mi tarea.
Hoy no ha salido el sol para mis ojos,
ni a la ventana ha venido a cantar
un pájaro naranja como lo hace otros días.
Mis dedos están sajados por la noche.
Hay muchas palabras que se cruzan en mi mente
y van tendiendo cuerdas,
hacen nudos en las sombras de la tarde,
mientras mi cuarto se mantiene frío, silencioso,
con la tela de araña con que me inunda el otoño.



f.



Tengo a la noche abierta en canal











Tengo a la noche abierta en canal y fluye oscura con su humus de silencio
Se abotona a mi costado y me habla de astros moribundos
y pequeños planetas habitados por las sombras de la muerte
Verdad es que un hombre solo vale unos centavos mientras respira,
luego pasa a ser unos restos que al poco nadie recuerda

Debo tener el alma de un anciano centenario,
cada vez comprendo más la dolorosa sensación de ser hombre.



f.



Previo al olvido vino el otoño como una lágrima









Previo al olvido vino el otoño como una lágrima
Cadencia de luz en los días de lluvia
Lo llenaba todo de lumbres de la noche
Ardió el fuego con las sílabas de un nombre

Cayeron las últimas hojas, las últimas promesas.


f.



Dejar sobre el agua









Dejar sobre el agua o sobre el viento una palabra, un verso, un poema...
escribir en el vaho de un cristal que recibe tu respiración,
inundar de luz una pared, un muro, las nubes que pasan,
el humo del fuego, la ropa, el cuerpo...
a veces no hay suficiente mundo para dejar escrita una vida.



f.




Cuando mi soledad











Cuando mi soledad te llame tus oídos sabrán del mar...



f.




Lacerante









Lacerante, sobrevuela sobre nosotros la humedad,
un albatros que en sus alas trae la verdad del otoño,
unos hablan de deseo
pero a mí solo me alcanza para morir.



f.




París








No he vuelto a estar en septiembre en París,

cuando caen las hojas y navegan silenciosas

en los charcos de la lluvia.

Puedo recordar tus dedos,

pequeños y fríos dentro de mi anorak,

buscando mi mano, apretándola sin llegar a abarcarla,

recitándome fragmentos de Los versos del capitán de Neruda.

Así, entre la lluvia y el otoño arrimados a nosotros,

pasear por los campos de Marte o a las orillas del Sena

nos procuraba la garantía de la soledad,

la ciudad abandonada en la tarde ante nuestros pies,

mientras el silencio nos alejaba de los demás

y tu voz era la luz que todavía me alumbraba.





f.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Traigo esta hambre, la inmensidad











Traigo esta hambre, la inmensidad.
Tu distancia conserva el viejo tintineo de las campanas,
un camino desde la lumbre a ese puerto de espadañas y olvido.



f.



Vino el destino










Vino el destino, la voracidad, los bárbaros, el fuego
La quietud del hombre sabio predice su extinción
Un quehacer de legiones rebosa en la tormenta
El tiempo de la palabra se lo llevó el viento

Yo habito un desierto que en sus márgenes avisa del final.




f.




Cuadro de David "El rapto de las sabinas"





Junto al último silencio









Junto al último silencio hay otro que guarda una voz
Detrás del susurro nace un pájaro que canta
Tras mis pasos siempre escucho otros
En la maleza hay rastros de serpientes
que ocultan las hierbas altas

No poseo nada que pueda remitir a tu correo,
sigo siendo un animal anónimo.





f.



Dear April de Katia Chausheva




Hoy las palabras me nacen quebradizas










Hoy las palabras me nacen quebradizas, sin aliento, ausentes de mí han recorrido la noche mientras yo dormía. No sé por qué, en medio de esta oscuridad, todo lo que arma de valor mi espíritu ha dejado de latir, como si ellas, parte de mi sangre, hubieran andando cerca de los muertos y se impregnarán del dolor y del silencio... el color que deja la ceniza cuando el viento la esparce por el aire ha quedado en ellas , hoy se visten del lado de la sombra y se rebelan ante esta batalla que mantienen siempre conmigo y que ganan al dejarme desnudo frente a la soledad.



f.




Mis manos sucias mantienen un pulso con tu blancura










Mis manos sucias mantienen un pulso con tu blancura.
Dejarte impregnada del aroma de las flores rojas
romperá ese hechizo de nieve,
esa estancia de nube en que palpitas.
No creo en el amor y menos cuando estoy ebrio o colocado…
tan solo tus labios saben a recuerdos
y tu cuerpo al tocarlo se resquebraja
como un árbol partido por un rayo.
Ven, has dejado fuego en tus huellas,
yo solo soy un perro de la noche,
...el de esta noche y tú hueles a vainilla y canela,
demasiado para estas noches de luto
en que cualquier fragancia rompe los moldes.
¿Ves?, ahora eres tú quien merece la pena.




f.



Tengo a la noche abierta en canal










Tengo a la noche abierta en canal y fluye oscura con su humus de silencio
Se abotona a mi costado y me habla de astros moribundos
y pequeños planetas habitados por las sombras de la muerte
Verdad es que un hombre solo vale unos centavos mientras respira,
luego pasa a ser unos restos que al poco nadie recuerda


Debo tener el alma de un anciano centenario,
cada vez comprendo más la dolorosa sensación de ser hombre.



f.




La algarabía del otoño es el viento










La algarabía del otoño es el viento, las hojas caídas que se arremolinan en ciertos recovecos como camposantos donde cerrar los ojos... la lluvia que llega sin más, arrebatadora en forma de tormentas o en frentes de isobaras que mezclan la tristeza y la monotonía, y son de nuevo ambas una parte del día que nos hace enmudecer.
Yo ando por las calles y contemplo el renacer de la muerte, siento sus esquirlas en el aire, la simiente de lo que acaba siendo ella y que se guarece en las miradas, en las solapas de los abrigos, en los bolsillos de los que caminan.
Contemplo el cielo, sus nubes grises, su correr, su distancia de nosotros, y miro como somos cuando el tiempo cambia, con esa simiente cayendo a racimos sobre esta parte del mundo, respirándola como solo se respira el frío y la humedad, lo que nos hace ser más introvertidos, ahondar en lo intimo, en lo oscuro, en ese pozo que ha de ir llenando el día a día cuando la mano del otoño ha dejado sus dedos y su besana en nosotros, dentro de lo que llamamos corazón.




f.




martes, 14 de noviembre de 2017

No me hundo en la ceniza: solo ardo










No me hundo en la ceniza: solo ardo.
Apenas soy como unas hojas secas en el suelo del otoño.
Este cuerpo mío se deshará en el agua
¡tanta lluvia abriendo sendas de olvido!
Vendrá la noche,
ahora siempre viene la noche.
No me olvides,
aunque cuando me recuerdes
solo te embargue la tristeza.



f.



Bebo de la luz del mar










Bebo de la luz del mar,
suelo ser del fuego y de la tierra,
el bosque, los montes, los desiertos.
Pero puedo aligerar mi peso
y ser el soplo cálido
que hiere con promesas una mirada.



f.


Fotografía de María Holguera







Solo el miedo sostiene la palabra rota










Solo el miedo sostiene la palabra rota
La nieve se deshace en el rojo quehacer de la sangre
Golpeo en el viento, la tierra gime en mi interior
Hay un humo a incienso y mi cuerpo no me reconoce

Vendrá la nostalgia con su aroma de rosas marchitas.



f.




Algo tan denso como su boca exprime mi corazón









Algo tan denso como su boca exprime mi corazón.
Muero en los pasos pequeños de la penumbra,
me une a ella el sonido de ensamblar las horas al cuerpo,
y deshacerme-nos, ser del agua y el viento...
-- lo incansable --
volver a ser luz de todos los gemidos,
todos, los que la estrechez de la luna
dejan salir por la ventana al correr de la noche.



f.




lunes, 13 de noviembre de 2017

El amor es lo que estrujamos entre dos cuerpos









El amor es lo que estrujamos entre dos cuerpos,
lo que sudamos, resquebrajamos, tensionamos,
tiramos al aire para que sea cometa y busque la luz,
mientras nosotros somos dos perros de caza,
enlazados uno con el otro, sin piedad,
perdidos en la oscuridad del bosque.



f.



Este dolor de acero








Este dolor de acero apenas deja un rastro de sangre.
Tiene su lumbre y su fuego dentro,
una isla deshabitada de recuerdos.
Es lo que deja su guadaña asesina
después del paso por la oscuridad.



f.



Voy a dejar armada la noche con las semillas de mi palabra









Voy a dejar armada la noche con las semillas de mi palabra.
Soy parte de lo oscuro y de la llama
aunque sienta la huella del silencio,
una rosa blanca y un dolor intenso,
su paso sobre mi cuerpo,
sus dientes en mi espalda...

Un verso se ha llevado parte de mí a la otra orilla,
sin márgenes, sin voz, sin mañana.



f.




Desaparecer entre las sombras de la tarde










Desaparecer entre las sombras de la tarde
Islas de calles y silencio habitado de tiempo
Aguas turbias y la herrumbre de los puentes
Palacios hundidos en la lluvia y en los siglos

De nuevo Venecia me deja gotas de muerte en mi corazón.


f.




Sin lugar a las sombras arde el viento









Sin lugar a las sombras arde el viento
Perennes, las lágrimas siembran los párpados de olvido
Crecer, siempre crecer como una solitaria plegaria
Incesante hasta la extenuación la luz y la lluvia nos desborda.

A veces odio al anticiclón de las Azores.


f.





domingo, 12 de noviembre de 2017

Mis manos están sucias









Mis manos están sucias, oscuras como la noche
cuando la luna se ha quedado cubierta por las nubes.
Oigo pasos que vienen detrás de mí,
mi sombra se recorta en el suelo,
tiene el don de andar por las paredes
y no mojarse en los charcos de la lluvia.
A veces la soledad tiene ese aire impredecible
que escribe en tu espalda el miedo.



f.




La palabra lejana siempre da pasos








La palabra lejana siempre da pasos
para medir las distancias.
En el esfuerzo de contemplar el horizonte
se arrastran días de nubes y claros
y noches de astros silenciosos.
Cuando callo reina un tiempo de silencio,
un muro del color de la tarde
por el que lentamente se desdibuja la luz
y se hace el viento pájaro,
tan dulce y frío como el invierno.



f.




No hubo en el suelo más rosas cortadas por el viento










No hubo en el suelo más rosas cortadas por el viento,
solo existía el afán de devorar las horas,
hurgando entre la ropa,
como si la propia vida nos fuera en ello.
De entonces, solo recuerdo el aroma de tu cuerpo,
y el dolor posterior de mi espalda,
nunca llegue a saber
si fue por tus uñas o por las rosas cortadas



f.




Recojo el quehacer de la espera










Recojo el quehacer de la espera, espigas negras que se abren a la noche
Se fue el verano con sus manos cortadas y sus labios de fuego
La miel de la lumbre trajo a la memoria la branza de sus ingles
A mí se unió un llanto que abrigaba el silencio

Las flores del mal tiznaron los sueños.




f.




Se fue la tormenta con luces de relámpago









Se fue la tormenta con luces de relámpago
Se izaron las velas preñadas de silencio
La luna era el mármol azul de tus ojos claros
Volvimos solos al centro de la soledad
hundiendo las raíces en la humedad de la tierra

Cayó la lumbre muerta al foso de los bárbaros.


f.



sábado, 11 de noviembre de 2017

Alargo mi mano








Alargo mi mano, toco el límite y siento el frío del miedo.
No sé dónde me he perdido,
tanto tiempo buscando la brisa que enardece a las rosas,
ahora solo respiro el aroma del fuego…
tal vez he sido tan fugaz como un recuerdo.



f.



Quiero cerrar los ojos










Quiero cerrar los ojos, sentir como respiro,

escuchar el lento bombeo de mi corazón...

hoy podría ser ese el único sonido que me una al mundo.



f.




Descienden sobre la tarde las primeras sombras








Descienden sobre la tarde las primeras sombras.
A mí alrededor se desnudan ciertas palabras,
sus sílabas traen fuego y nieve,
voces del invierno que me empapan.
Mi corazón camina al ritmo de un tambor de guerra.



f.



He armado de noche mis palabras










He armado de noche mis palabras,
ahora arden en la oscuridad
como los astros a lo lejos.



f.



Beber de la luz y en la boca notar como se vuelve nieve










Beber de la luz y en la boca notar como se vuelve nieve
Escuchar la voz que gime entre los álamos desnudos
Tocar el fuego con las manos quemadas por las brasas
Ser zahorí del vértigo aunque sea un ciego quien te lleve

Cada verso es una nueva arquitectura de la desolación.



f.



No hay perdón que nos guarde la noche









No hay perdón que nos guarde la noche,
ni palabra que tenga más voz que un silencio.



f.



Crecerá la noche bajo tus dedos de sal








Crecerá la noche bajo tus dedos de sal
y cada vez que acentúe tu nombre en medio del páramo
llegará el mar, sus mareas, los viejos muelles donde esperarnos.



f.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Hay pasos que encienden el amanecer






Hay pasos que encienden el amanecer
y en la escarcha el suave deletreo de tu nombre
trae hasta mis ojos un volar de palomas.
Presiento en la sombra el fluir del agua,
otra sombra que habita en los coches
cuando ando despacio y solitario por las calles
y monótona y paciente cae la lluvia mojando mi rostro.
Fumo en el portal y leo tu nombre en el buzón,
mis dedos rozan cada letra reconociéndote
como si viviera en un mundo de pasiones ciegas.
Ya ebrio cierro los ojos,
después de una noche eterna
en la que el invierno
ha asaltado con dureza mi corazón.



f.




https://youtu.be/hEl-HznEemI






Como si ya no nos tuviéramos en las manos











Como si ya no nos tuviéramos en las manos.
Desnudos de todo lo que fuimos.
Errantes, ebrios de soledad y de locura,
yendo y viniendo por carreteras secundarias
que te acercan al mar y a las playas nocturnas del amor y el sexo,
cuando la vorágine del viento nombra tu cuerpo
y es anhelo, deseo, frecuencia migratoria de aves,
silencio de planetas y astros solitarios,
un instante de lluvia, una noche terrible de tormenta.
Será entonces, cubierto por el vaho de otro
cuando tendrás tiznadas las manos de mi sangre
y mancharás un torso, recibirás su semen y caerás en la cuenta
pensando en mí, de que nunca se olvida el sudor que te mata.




f.




No sé que rumor me trae el viento









No sé que rumor me trae el viento
en el ir y venir de su murmullo.
Anhelo despertarme,
y al mirarte a los ojos,
descubrirme de nuevo
tan vivo como siempre,
como si no contase la distancia,
este deshacerse lentamente
en las frías manos de la muerte.




f.




Tus dedos deshacen los azules reflejos del agua










Tus dedos deshacen los azules reflejos del agua
y yo los siento urdiendo la hondura del invierno,
el fluir de la nieve, la audacia del fuego,
las marcas de cantero con que me reconstruyes.



f.



Vendrán los bárbaros con su voraz silencio










Vendrán los bárbaros con su voraz silencio
Se caerán los mundos habitados de lágrimas
Desarmado el corazón tendrá un hilo azul con el abismo
¿Cuántos nombres se oirán caer en el olvido?

El viento gime junto a mi ventana,
es el único animal que habita este silencio.


f.




No tengo más allá de mis cadencias en un mundo de sueños









No tengo más allá de mis cadencias en un mundo de sueños.
Sé que todos sueñan en largos veranos al borde del mar.
Yo cierro los ojos y apenas vislumbro días con poco sol
y una brisa fría con aroma de algas.


Mejor es saber lo que se hunde en ti,
los sonidos que te matan,
el eco de ti mismo,
las caídas solitarias,
el desbaste diario de tu conciencia,
las larvas que atesoras.

No me quejo, ni siquiera esto no deja de ser un divertimento...
tanto buscar en las palabras esa hondura de sílabas huidizas
mientras vivo desnudo, apenas cubierto por un puñado de hojas secas,
son simplemente más palabras que se han colgado de mi pecho
y que al respirar suenan como si quisieran ser pájaros que cantan,
aunque la verdad sé que su sonido es triste como todo final que se avecina.



f.




El hombre ama como si no muriera cada día







El hombre ama como si no muriera cada día.

Se abre la noche y caen los copos blancos.
Ligero equipaje para el silencio es la mirada que contempla.
Hoy no me resisto a dejar caer sobre el lienzo
unas gotas rojas de mi sangre.


f.






jueves, 9 de noviembre de 2017

Ahora te presiento encendida










Ahora te presiento encendida
como una bujía que clama en la noche.
Nunca podré decirte dónde está la verdad…
sé del lado equivoco,
el que vemos los dos en el espejo retrovisor,
y que nos hace, a su manera, comprender las cosas.
Tampoco sé si soy el que esperabas,
en realidad ya no sé si esperabas a nadie.
Casi todo tiene razones escondidas,
otro perder más profundo,
hasta tú, a veces, me dejas tu silencio
prendido a mi respiración,
mientras usas mi hombro
para llorar tu amargura.
En las sílabas que conducen a buscarnos
hay márgenes que no dominamos,
y esta lluvia, pretérita y fecunda,
es apenas parte de un diluvio
que ha de inundar tu corazón,
como yo tengo, cuando quieres,
tu cuerpo abandonado a mis manos
y tu muerte en el precipicio de nuestro deseo.



f.



Las drizas traen la música del invierno









Las drizas traen la música del invierno.
Nos derrumba el viento con su letanía triste.
No hay más luz que el recuerdo solitario del mirlo.
Su voz queda en la espera,
cuando la primavera emerja en tu mirada.



f.




Cada día me da la vida razones para enmudecer









Cada día me da la vida razones para enmudecer, volver a ser una sombra en la oscuridad...aunque al final encuentro un poco de valor y venzo el miedo a seguir siendo un pájaro solitario contemplando el amanecer.



f.




Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog