La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 19 de junio de 2018

Percibes el afán del aire por hacerte cerrar los ojos









Percibes el afán del aire por hacerte cerrar los ojos,
la lumbre que deja el crepúsculo ardiendo en tu rostro,
el latido del silencio que te reserva su último rayo,
la noche cuando te abraza y te recorre un escalofrío,
la terca sombra que un árbol no abandona en la penumbra,
el sonido que hace el río cuando cruzas un puente
y ves la luna temblando en el agua,
el roce de una mano tibia sobre tu brazo
que hace nacer un relámpago de duda
el sonido de tu voz, el vaho, tu vaho,
ardiente y que sabes que va a incendiar el aire por un instante
y sin embargo no lo ha recogido el deseo del otro,
ciertas ondas de tus caderas
que hacen derrumbarse todas las preguntas,
tus pasos, sonando en la oscuridad con la soledad de la zambra.


f.



lunes, 18 de junio de 2018

No olvido el canto verídico del mirlo









No olvido el canto verídico del mirlo,
el momento preciso en que caben todos los silencios,
la mirada lejana de un hombre solitario.
Y este arder en el bosque,
viajera sombra donde morir cada día,
solo un instante,
cuando despierta el alba
y nos recuerda quienes somos.


f.



Es largo el pasaje de la oscuridad








Es largo el pasaje de la oscuridad,
un lugar de sombras bajo húmedos arcos.
Traigo demasiadas preguntas sin respuesta,
certeras heridas,
la ciega sensación de la perenne noche.
¿Escucháis el canto de los pájaros?
¿Se ven nubes blancas, cielo azul?
Siento los volúmenes de las cosas golpeándome,
resurgir las distancias y el silencio lentamente...
Mi gabán debe tener michos años de humillaciones
y se resigna como yo a mantenerse en pie
delante de este muro sin palabras.
Me susurra con su calor la diferencia de las estaciones...


f.



sábado, 16 de junio de 2018

Era una avenida de mayo









Era una avenida de mayo.
La noche se abría a las luciérnagas.
El fuego iba en nuestros pasos.
La humedad nos quebraba la voz...
Sin huellas para los bárbaros
solo dejábamos detrás un aroma frágil y mortal,
un aroma para siempre inolvidable.


f.



El lado que duele respira la noche








El lado que duele respira la noche
y se reposa en círculos y ochos
que unos dedos hacen de un cuerpo a otro cuerpo.
No sabemos discernir la verdad del sueño,
caemos en la oscuridad y la luz es el horizonte,
lo imprevisible que traen las manos,
la brisa en que ardemos, la batalla que siempre perdemos.
Somos dos partes de una cuerda,
sus nudos más precisos,
la voracidad que se deshace en el agua,
el quehacer sin perdón, sin ataduras,
unas sílabas impronunciables,
un verso roto en gemidos,
lo que el mundo siempre sabe,
el valor más mortal e inigualable.



f.




A veces se me cierra el campo de las palabras









A veces se me cierra el campo de las palabras, mis manos apenas sujetan verbos fáciles e ideas pobladas de sentido.
Ebrio de jeroglíficos y símbolos secretos busco la cábala de mis propias sílabas...caen los silencios envueltos en el vaho de mi respiración, solitarias encrucijadas de miradas sin voz...arden mis manos al recoger las rosas que traen el aroma de lo perfecto aunque se sostengan en espinas que desgarran la piel...vuelto hacia mi mismo, quisiera desaparecer entre la línea roja y profunda que traerá la noche, lenta y segura como un tren de mercancías, en este mes de junio...nunca sé cómo trascender sin escribir, aunque a veces como ayer tarde, colgué de una luz de tormenta mi corazón...así y todo, derrumbado por ella, quedé exhausto y de nuevo habitado por una humedad silenciosa sin nombre pero que deja sus rastros en mí...ahora me hace sentirme como un naufrago en medio de un desierto rojo.


f.



viernes, 15 de junio de 2018

Nos miramos como se miran los trenes de la noche








Nos miramos como se miran los trenes de la noche:
contemplando en la oscuridad lo único que ilumina,
la saeta de luz, su estela en nuestras pupilas.
Dentro camina otro,
acaso sea un golpe de mar o un silencio en el viento,
y notemos que su belleza está hecha de desiertos y abismos,
de la ebriedad de los otros sentidos,
los que no caminan en la sangre
pero son llevados y traídos por la inconsciencia de la química...
una cifra indefinida, anónima,
que a modo de lanza, a veces nos atraviesa.


f.



jueves, 14 de junio de 2018

No ser más que un hombre en medio de la noche









No ser más que un hombre en medio de la noche,
sentir el desierto abierto a la oscuridad,
tu cuerpo como una hoja que late,
tu palabra, la razón,
mientras el misterio de tus sentidos
buscan la luz que los quema.

Vivir no deja de ser
más que recoger la lluvia y el aguacero...
somos un cántaro quebrado
hecho con masa de un barro rojo,
esperando, no sabemos qué, cada amanecer.



f.



miércoles, 13 de junio de 2018

Así y todo nunca fui tan humilde como ahora








Así y todo nunca fui tan humilde como ahora,
ahora que reconozco el valor de lo diminuto,
lo que apenas vale para los demás
y sin embargo sostiene el mundo...mi mundo...
me acerco lentamente a Withman
y busco en mis desgastadas suelas
en cada nuevo anochecer,
las pequeñas briznas de hierba,
los pequeños restos del barro,
los últimos latidos que me deja el día.


f.



martes, 12 de junio de 2018

Mejor esta muerte sin pausas









Mejor esta muerte sin pausas
en un rincón oscuro del corazón.
Este vuelo de pájaros
deshabitando una isla
donde siempre reinabas tú.


f.



domingo, 10 de junio de 2018

He sentido los trenes de la noche,









He sentido los trenes de la noche,
traen a mi piel un estremecimiento que aniquila.

Luego las voces,
la humedad de las huellas,
el océano como una sombra azul
donde se escuchan las gaviotas...
Ellas reinas en el insomnio
con sus llamadas prendidas al viento,
un quejido ronco y cadencioso,
como la holgura que deja dentro
el silencio metálico de la incertidumbre.



f.




sábado, 9 de junio de 2018

Lo que a veces empapa la lluvia










Lo que a veces empapa la lluvia
es un lugar de tu cuerpo indefinido.
Escuchar como el silencio se hace agua
y llega con oleadas de viento rodeándote,
sembrando dentro de ti,
con su quehacer inevitable,
todo lo que el misterio de la vida
tiene también de culto geográfico.


f.



viernes, 8 de junio de 2018

Me sitúo al norte de todos los presagios








Me sitúo al norte de todos los presagios,
donde la fronda se hace humedad
cuando mis dedos desembalan las preguntas.
He dejado los breviarios abiertos
con el aroma prendido a sándalo e incienso,
mientras un hombre cualquiera se deshacía en las sombras
cubierto por su yugo de rezos y salmos cantados.
Escucho los timbales, el golpe preciso del tambor,
la mañana rota en las manos que golpean llamando al cielo
con la cadencia que deja un eco de plegaría.
Un hombre solo es apenas una raíz de cedro,
un arco de flechas que apunta al viento
y sin embargo en los muelles vacíos,
en las estaciones abandonadas,
en ciertos pasajes de la Biblia,
el verso numerado le hace pensar
en el miedo que dejan en nuestra espalda
para que sigamos buscando unos gramos de eternidad.



f.




Qué importan las palabras







Qué importan las palabras
cuando solo son palabras...
agua en el agua,
huella que se abandona en otra huella
como en la nieve se pierden los recuerdos.
Hay verdad
en esta larga queja de silencio,
lo humilde de contemplar,
lo que abre la herida...
me estremece
lo que arrastra un río
después de la tormenta,
todo lo que sin querer
ha ahogado la vida.



f.




Luego fue verano








Luego fue verano, fue verano durante mucho tiempo,
duraban las horas largas de la tarde y amanecía muy temprano.
El tiempo se detenía cuando en el silencio del atardecer
huíamos del mundo, lejos, distantes del resto,
entregados a hablarnos muy cerca el uno del otro,
con un racimo de cosas que aguardaban pacientes
a que primero nuestros labios se reconciliaran.
Nunca el silencio se desgajaba de nosotros tomándonos distancia,
más bien era un cómplice, una lluvia azul que lo empapaba todo.


f.



jueves, 7 de junio de 2018

Me dejo caer sobre la soledad









Me dejo caer sobre la soledad.
Son unas pocas horas
que te arrastran lentamente hacia el vacío.
Si apago el móvil y cierro el ordenador
solo queda ante mis ojos
la extensa variedad de nubes que trae la tarde,
los últimos pájaros alejándose,
el anochecer deshecho en un crisol enrojecido
y la patente necesidad mía de dibujarme en él:
ser la distancia quebrada del horizonte,
sentir en mi propia piel
la levedad que estremece
con su morir en silencio.



f.




Escribo en un papel pautado el dolor de los días








Escribo en un papel pautado el dolor de los días.
No sé desde que palabra he enmudecido,
todas atraviesan el mismo río caudaloso,
se ahogan en los remolinos de la tarde,
el viento y el silencio que me remueve
y me impide recuperar la luz.


f.



Trazo una línea paralela al pulso de mi corazón








Trazo una línea paralela al pulso de mi corazón. Hago una vía metálica buscando el horizonte...sin más intervalos que mi respiración va en busca de la luz que siempre se aleja hacia el oeste geográfico.
No suelo usar las cartas marcadas y sin embargo cada vez encuentro más reconocibles las partidas...cuando las bazas vienen malas uno debe decir "paso" y en este viejo tapete de la vida reconocer el valor de las pocas monedas que todavía le quedan.



f.




miércoles, 6 de junio de 2018

Han dejado de hablarme las palabras.












Han dejado de hablarme las palabras.
Siento como cruje mi voz en el silencio.
Hay detrás de mí un hombre que apenas reconozco,
y me va citando, con lentitud y parsimonia,
los nombres de los seres que yacen muertos en mi corazón.


f.



Hundo mis manos en el limo y es la noche










Hundo mis manos en el limo y es la noche, la brasa fecunda que trae la longitud exacta de las horas...Vengo en ese vértice de luz y oscuridad, huella que recoge lo que no se nombra más que dentro de uno...escucho un salmo, una letanía como todo lo que se ha quedado conmigo, desnudo de ambages pero doloroso como el borde que tatúa en la piel unos labios o una hoja afilada.
Sé que todo esto desborda las palabras, vacío de límites nada de lo que tengo tiene precio...incluso yo solo soy un pequeño hilo de luz que se queda removido en el viento, aterido, un hilo de seda dejado por la araña azul y misteriosa que tiene el tiempo desgranado en el aire.

Me ahogan las palabras...



f.



martes, 5 de junio de 2018

No hay lunas que te nombren









No hay lunas que te nombren
aunque en la oscuridad nocturna
todos los nombres tengan vestigios de sombra.
Los bosques se arman de luces antiguas
y cantan mirlos que nunca se ven.
Amanecerás sin mí,
sin estar entre mis brazos,
y serás azul junto a otros cuerpos,
con tanta luz en tus ojos
como silencio en tus labios.
Amanecerá,
pero no sabré dónde dejaste la noche.



f.



La sombra solo camina en la luz,











La sombra solo camina en la luz,
es lo que se deja de nosotros el cuerpo,
los puntos cardinales de nuestra anatomía...
saber contemplar nuestra sombra
es empezar a conocer lo que no sabemos.


f.



Frente al vacío









Frente al vacío, este lugar sin nada más que mis manos,
abiertas, solitarias, tibias todavía de la lumbre de la noche.


f.



Solo tengo un sueño de niño por el que viajan los convoyes de la noche









Solo tengo un sueño de niño por el que viajan los convoyes de la noche.
Los viejos y oscuros mercancías con su sonido metálico de lluvia.
Poseer del amor lo triste,
esa cadencia de verbos que deja el alba
como un cuchillo ardiente que corta las palabras y los labios.
Beber despacio el adviento.
Sentir el arado sobre la tierra derramada
en la que siembro luces y sombras,
y quejarme por el dolor de los huesos magullados en la noche.
Escucho el mar, las olas, la marea alta,
mi voraz senda de bosques y atalayas,
la luz de ángaro que deja en lo sombrío su propio morse,
su mano tendida entre las aguas y la lejanía.
Después amanece y es hora de silencio
cuando vuelan los pájaros sobre los cipreses
y sin saber por qué las huellas del invierno
son las últimas estelas que deshacen las nubes.
Nevará este día triste.


f.



Contemplo derrumbarse el sol al Oeste









Contemplo derrumbarse el sol al Oeste.
Escucho el sonido de la calle:
pasan personas, vehículos, el tranvía.

La medida de lo que somos es ajena a todo.
Valemos tanto como aquello en lo que podemos demorarnos,
impregnarnos, desembalar desde dentro.

Luego vamos pagando a plazos nuestra hambre atrasada,
justificando la ira, desangrándonos en la noche y su cuchillo.

He perdido la esperanza en el futuro,
aunque sé que detrás de unas hebras de luz
vuelvo a mesurar el murmullo del viento y la hojarasca.



f.



sábado, 2 de junio de 2018

Hay días inalterables que te habitas de ceniza









Hay días inalterables que te habitas de ceniza
y sigues sacando durante horas de tus bolsillos
pequeños puñados de humo.
Creo en las habitaciones con lámparas de noche,
lugares donde existe la luz y la sombra,
cuando la penumbra tiene un valor denso y material
y el silencio irrumpe como lo hace el océano,
en olas que te empapan el alma...


f.



viernes, 1 de junio de 2018

Leer








Leer


No hay una medida exacta de las cosas, solo evaluamos lo que vemos con el nombre que lo sostiene para comunicarnos, desde la soledad de un desierto inmenso a la fragilidad de una rosa solitaria.
La palabra guarece siempre los sentidos, nos da el aroma y el sabor del café, el frío del hielo, la humedad del mar y de la lluvia, lo que estremece a veces una caricia, o el dolor que produce el corte de un cristal en la piel...es algo que no hace falta destacar porque es innato al idioma y a la sensibilidad de cada uno...pero es bueno educar este proceso y aprehender de todo lo que nos rodea para expresar cada vez mejor cada uno de los términos de lo que vemos...por eso es bueno leer, tener más vocabulario que lo meramente reconocible, es bueno ahondar en lo impreciso y de allí con nuestra habilidad encender una nueva luz.


f.



jueves, 31 de mayo de 2018

De los presagios y de lo que no poseo hice un mundo









De los presagios y de lo que no poseo hice un mundo.
Viajo detrás de esos símbolos sin tiempo,
esas marcas de pasos en el agua,
las nubes rotas con rastros de pájaros,
la vocación del viento
de erizar las copas frondosas de los árboles,
de sentirme solo, como solos se sienten los caminos,
los inviernos que amanecen en la lluvia,
la sabara confusa que me abriga
cuando todo lo que queda, al final,
cabe en los surcos profundos de las manos.



f.




En el aeropuerto de Nuuk sólo existe el frío










En el aeropuerto de Nuuk sólo existe el frío,
un horizonte blanco donde reposar la mirada
y alguna silueta de oso paseando en la lejanía.
Es posible que en Groenlandia
el silencio sea parte del continente
y que tenga un perfil contenido,
duro pero sereno
aunque queme como todos los silencios de la Tierra.

En el adviento de las despedidas
podemos embarcarnos,
naufragar entre los abrazos que no nos daremos
y sabernos en esta soledad
que dan los aeropuertos
a los que nadie te viene a despedir,
o a los que llegas y sólo la luz de las farolas te espera,
recordándote que todavía es invierno en el hemisferio Norte.



f.




miércoles, 30 de mayo de 2018

Reconozco el hueso que enhebra los mimbres









Reconozco el hueso que enhebra los mimbres,
la punzada de hielo, la grieta donde nace el vértigo.
Soy la voz de una sombra,
la cadencia de cierta música,
sílabas que se desvanecen en el vaho,
la humedad que enmarca unas huellas.
Me persigue el humo de un incendio
con aroma a olivo o a cedro,
la esencia calcinada de una mirada,
la distancia de un verso o de un pájaro,
lo azul que queda en el silencio,
un dolor tan simple como tantos otros
que siguen habitando cualquier corazón humano.



f.




No sé qué me hace mirarme tan adentro











No sé qué me hace mirarme tan adentro.
Buscar qué es aquello que se esconde tras la noche.
Saber del silencio la palabra justa.
Ahondar en la ausencia
y en las lágrimas
para arrumbar mis manos a luz de mar.
No sé que arrastra desde la piel una caricia,
algo parecido a un trozo de una hogaza
que parte en dos un relámpago.
Me tiemblan las manos cuando escribo
y hablo de todos los que se han ido,
cuando solo quedan nombres sin frontera
o son lo que duele,
porque al encontrarnos por la calle
volvemos la mirada.
Soy tan solo la cadencia,
el pulso que me habita,
el que abandona la palabra
que se deja caer sobre la tierra.
De nuevo no hay más que caminos,
sendas que marcan otros pasos,
y sin embargo esa sensación que no vas solo,
que miras despacio el horizonte,
tiene un efecto de bálsamo en estas horas
pródigas en sombras y misterios.



f.



martes, 29 de mayo de 2018

Tintinea de luz la mañana







Tintinea de luz la mañana.
Siento un silencio que me respira.
Apenas salen de mí las palabras.
El aliento tiene un aroma oscuro a noche.
Soy parte de mi propio adviento,
la humilde sensación de lo que sueño,
lo árido envuelto por la sabara
cuando en las cimas del amanecer
todos los ángaros
han dejado solo su humo en el cielo.



f.


lunes, 28 de mayo de 2018

Un surco abierto en el silencio












Un surco abierto en el silencio.
La humedad relativa de la carne.
Una senda de agua azul.
El viento erizando las nubes...
Ser el sonido metálico de las drizas
cuando solo nos queda contemplar
el paso inexcusable de la vida.



f.



fotografía de Maria Holguera



domingo, 27 de mayo de 2018

No hay un orden que libere al caos









No hay un orden que libere al caos.

La palabra incertidumbre es arena esparcida al viento,
la siembra cegadora de todos los presagios,
una más de las pequeñas condenas que rodea al hombre.

Contemplo mi perecer, mi seguir muriendo en las horas...
la luz que impera retadora, la brisa que mueve las verdes hojas,
la risa de los niños, la risa, el llanto, los gritos,
una emoción de aromas y silencios...

Mirar a lo lejos, pero mirar solo eso,
allí donde lo azul es todavía lo intenso
y las nubes pasan, se alejan lentamente,
llevándose las palabras que dan sentido a la tarde.




f.




No he doblegado el acoso








No he doblegado el acoso,
este morir por dentro que deshace...
Giro en el viento de la noche,
soy una farola más de papel en medio de la oscuridad...
así surge el quehacer de la palabra,
fuego donde cada sílaba se forja
mientras uno es tan fugaz como la vida..


f.



sábado, 26 de mayo de 2018

Vengo de la luz










Vengo de la luz,
allí donde la rosa es terciopelo enrojecido por el atardecer.
Vivo en la oscuridad,
el quebranto de lágrimas son gotas de azabache
que traen en su alumbre el murmullo del fuego.

Ahora sé que no soy más que un hombre,
el villano de melodías perdidas,
soy parte del tiempo rebosado de la alberca...
Tengo sueño, un sueño de años,
hay humo azul en mi mirada
y mi palabra sabe del avance perpetuo de la serpiente...
acaso pronto solo sea algo oscuro en medio del desierto.



f.



Elijo los guarismos de la verdad: Respirar









Elijo los guarismos de la verdad: Respirar.
Cadencia de islas en el mar,
soledad tras soledad...

Faros, bosques, pájaros,
Un hombre detrás de la luz
se hunde en la oscuridad.

No se es naufrago de lo que apenas se conoce.


f.



viernes, 25 de mayo de 2018

París en mayo es fruto de bosques y silencios








París en mayo es fruto de bosques y silencios,
calles mojadas por la lluvia
y un tránsito de puentes y recuerdos.
Recorremos la ciudad en un delirio húmedo de labios
y sentimos del tiempo la deriva de la música,
el placer de los pequeños cafés en los bulevares,
un sendero de caricias en las manos
que resurgen en los márgenes del Sena.
Puedo esperarte en el amanecer
y resguardarte de nuevo.
Mis brazos serán la eternidad,
ese extremo de la fugacidad que quema,
un pedazo de tiempo donde apenas cambiamos
y nos sostenemos juntos en medio de la urbe
como piedras esculpidas para siempre.




f,





jueves, 24 de mayo de 2018

Solo este rincón del olvido









Solo este rincón del olvido
permanece abierto…
bajo un dintel de mármol
un corazón contempla el mar,
escucha las mareas
y sabe del invierno.
Ahora la soledad
cruza despacio
y se para frente a ti
mirándote en silencio.



f.



Gárgolas de noche









Gárgolas de noche

No tengo el lado del límite ante mí
y recorro la luz buscando su extremo ardiente...
tal vez tus ojos sepan de que hablo.
---

Callaron los pájaros. Se hizo la noche.
Me recorre un viento oscuro
susurrando enigmas y jeroglíficos.
---

Pregona el viento un rumor de sombras...
la certeza se abalanza sobre la tarde,
lenta como lo hace la distancia entre nosotros.
---

Vuelvo a la nada, el espacio entre la palabra y el silencio.


---

Deshace el viento las palabras,
queda la monotonía entre dos cuerpos
que contemplan en silencio el atardecer.
---

Detrás de ese fanal de luz
sigue la muerte oscura y en silencio,
trae una cifra inamovible para cada uno.



f.



miércoles, 23 de mayo de 2018

Casi todo tiene un precio









Casi todo tiene un precio.

Es así la vida...

siempre te da a cambio de lo que te quita.

Escucho en silencio

caer la tarde,

por la calle siento que se escapa

lentamente la luz,

mis ojos perciben la oscuridad.

Tengo la muerte echada al lado en una cama.

Espera medio adormilada.

Busco en sus ojos respuestas,

sé que no hay más remedio que esperar

el momento en que se la va a llevar.

Todo parece ya escrito.

Lo sé pero aún así duele mucho.

Su nombre aparece en su lista

y está a punto de tacharlo

mientras me contempla

desde la oscuridad de su mirada de azabache

y en su silencio proclama su poder mortal.




f.


Gárgolas de la noche









Gárgolas de la noche


Atravieso el silencio como un valle sin luz,
la noche sin descanso, el huir precipitado de los pájaros.


----
Late mi corazón pero sé
que también tendré un caer despacio en la nada.

----
Miro la otra orilla,
sembrada de bruma guarda mi otro yo,
apenas recuerdo cuando desapareció el último puente.

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Aunque sea palabra y me tienda al viento no puedo volar,
quizás deba aceptarlo hasta que vuelva a ser un pájaro,
disperso en el aire al ser humo.

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Me inunda el olvido, una parte de arena cubre mi corazón…
tal vez solo sea el valor de las palabras lo que me sostiene.

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Escucho los pájaros, el viento, me duele el paso del tiempo,
las nubes que pasan y se pierden en el horizonte…
tanto deshacerme en golpes y en silencio.

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La tarde guarda la espesura de la sed,
cierta decadencia que busca tu contorno
y se enmudece al recorrerte despacio.


f.



La nieve todavía está en el balcón










La nieve todavía está en el balcón. Mi mirada ha seguido perdida. El frío húmedo se quiebra en oleadas, en una niebla de hojas que se encienden. Abro toda la largura de mi brazo acogiendo esta bruma...
Así he sentido esta mañana el precipicio, la montaña y su silencio al fondo de mi mirada, contemplando las desapariciones, deshaciendo todo lo que se queda dentro cuando los trenes han partido y uno sueña con ser el niño que nunca jugaba más que con su propia muerte, la que dejaba enmarcada en cada instante sin saberlo...toda mi fragilidad me hace ser un libro, tengo en la piel certeros poemas de márgenes difusos, lecturas y vida, acaso el desamor de las noches en vela mientras fumaba esos cigarrillos sin filtro que me dejaban un reguero de luz en mitad de tanta oscuridad.
Mi corazón dice sí, mi corazón dice no, sístole y diástole de cada día. Enarbolo la respiración como un hilo de luz que me hace ser más libre, pero no penséis más...solo estoy dibujando en medio del sábado un nuevo unicornio, un mito que sepa deshacerse cuando no convenga que nadie lo vea.



f.



Soy presagio en tus manos...










Soy presagio en tus manos...
la verdad derrotada por la distancia,
un ramo de flores del campo cortadas por la mañana.
Casi podría cantarte despacio tu melodía,
junto a tu oído, cuando nadie sabe que existimos,
cuando el hilo de la luz mantiene sus ojos abiertos solo para los dos.
Sin embargo, esta vez he dejado caer la nieve sobre mi cuerpo exhausto.
Todo lo que poseo ha quedado en tus manos,
son esas cosas menudas que no arrastran nada
pero que mantienen vivas las pequeñas raíces de lo cotidiano.
Hay nubes de lluvia sobre mi cabeza,
la tarde se ha ensanchado en un juego meticuloso con el viento...
Miro a lo lejos, me contemplo reflejado en los cristales,
el tiempo sigue demorándose en mi corazón
como si fuera una presa en un río del bosque,
un trabajo perfecto de castores.




f.



Y en el vaivén de las cuerdas tensadas del violín









Todas las noches son la misma noche.

Eduardo García



Y en el vaivén de las cuerdas tensadas del violín
surge una música envolviendo la oscuridad.

En ese pasillo mis huellas cansadas dejan su humedad,
el letargo de los días, la umbría del anochecer.

Detrás de los signos crece el silencio,
como el eco de una quera insaciable.

Llego hasta el extremo de la nieve.
Se hacen mis manos de su frialdad,
mientras sostienen
unas flores blancas
que trae la primavera
con su aroma profundo.
y que aguantan estremecidas
por el último aliento del invierno,
casi parecen fluorescentes las azucenas de mi jardín
en esta noche vestida de intensa noche.



f.



martes, 22 de mayo de 2018

La longitud de la espera









La longitud de la espera
frente a las sílabas que en el viento
anuncia la noche y la soledad.


f.



lunes, 21 de mayo de 2018

Siempre acabo en la distancia










Siempre acabo en la distancia,
en la línea que marca el no retorno.
Sin puentes, sin muelles, sin andenes...
Me recojo en la música,
con su sonido me arrastra
por las estrechas carreteras de la costa.
Viajo prisionero de la lluvia,
como solo yo sé sentirme
en estos días plenos de efervescencia,
sujeto por las manos abiertas del silencio.
Fumo tranquilo, varado en un amplio remolino de viento
que murmura sílabas metálicas en las agujas de los pinos.
El mar es una hondonada gris azulada, oscura,
como todos los desiertos cuando anochece,
aunque este brama contra las rocas,
enfurecido por no saber respirar
su soledad en medio de la nada.
Sigo el orden previsto,
bebo la ginebra tibia,
contemplo el anochecer,
siento la vida latente esperando
como un animal que se complace en saberse triste.


f.




fotografía de Maria Holguera




No me derrumbo









No me derrumbo,
tan solo respiro en silencio
leyendo en el viento los últimos versos.

Llega la noche y tiene el aroma de la oscuridad.


f.



sábado, 19 de mayo de 2018

He sentido madurar la luz sobre la pared desnuda












He sentido madurar la luz sobre la pared desnuda.
Deshacerse el sonido imperceptible de mi respiración
mientras el vaho de la madrugada templaba el aire.
Mi cuerpo, desnudo,
temblaba como una hoja al viento del otoño.
Tal vez era el frío de la primavera
lo que todavía quedaba en mí
ante la ausencia de su cuerpo tibio...
la pérdida de todas las palabras,
el silencio armándose de nuevo
cuando me derrumba el amanecer.


f.




Es cierta la dura apariencia de la sombra








Es cierta la dura apariencia de la sombra

como siento mío el crujido inquebrantable del silencio...

Nada es nunca suficiente para dirimir esta batalla:

dos golpes, dos versos enfrentados a la sangre.

Suenan el batir de alas de las palomas,

la plaza queda vacía...

un hombre mira caer el sol

y se desnuda el alma

desbordado por el tiempo y por la lluvia.



f.


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