La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 27 de junio de 2017

Amaneces...











Amaneces...húmeda
por el arroyo de la noche





f.






Ha girado el viento










Ha girado el viento, escucho en silencio su recodo en el tiempo...puedo ser agua en un pozo reflejando el cielo o ese pequeño charco que deja en un surco, en el barro, la rueda de un carro.
No pregono la verdad...me basta este silencio y el dolor del viento.




f.








"No olvides"









"No olvides", es un fraseado que quiero intuir en el primer canto que trae un pájaro solitario en la mañana..."no olvides" y yo me pregunto quién olvida?...el tiempo es en realidad una permanente vigilia, un caer continuamente de hojas al humus de la tierra y un volver a brotar. Sí, somos pasado y nuestros actos, hasta los más impulsivos, tienen el ADN de los pasos dados, huellas invisibles, cicatrices perennes...y no es ni bueno ni malo, es solo el vital aprendizaje que nos señalará el camino y nos irá llevando al final.




f.







No nos cabe más en el entorno de lo que somos












No nos cabe más en el entorno de lo que somos,
una tilde en medio del silencio,
agua erizada por el viento.
Ven ahora y pregunta sobre el amanecer,
por el entorno azulado de la noche
o por ese dolor que todavía te consume...
tengo tiempo, tiempo para ti,
te lo envuelvo en papel de plata
para dártelo entero y fresco,
recién salido a la vida.




f.






Contemplar es derivar hacia dentro el mundo...











Contemplar es derivar hacia dentro el mundo...
me muevo en este silencio que trae el viento
-- soy como una nube o un pájaro --
que me deja la sed de los días fríos,
los que reservamos en el calendario con una cruz roja
y que son una soga tensada donde permaneces exhausto,
agotado pero todavía vivo...




f.




lunes, 26 de junio de 2017

Escucho los aspersores reclinar sobre el césped










Escucho los aspersores reclinar sobre el césped.
Germina una larga noche sin descanso
y son sus cóncavos senderos de lluvia
como alargados pumas que muerden el aire.
Es un bálsamo saber de los muelles dormidos,
barcos fondeados en el amanecer,
mientras tu cuerpo, solo tu cuerpo,
sostiene junto al mío una batalla perdida de antemano.
¿Qué verdad no saben nuestros labios de la piel del otro?
¿Qué urgencia no ha sido sajada
con esa ansia de filo metálico
que nos deja ahogados, sin respiración?
Vuelvo a ti, siempre regreso sin nombrarte,
y me derrumbo silencioso ante el lecho vacío,
sin miedo a los demonios de la sangre.
No puedo vivir sin habitar tus sueños,
y sin descanso preparo esta muerte pequeña,
esta branza sin rostro,
este vínculo secreto con tu rendición.




f.




Me disuelvo despacio









Me disuelvo despacio para ser gota de humedad entre las palabras, las que reservan, como las hojas al viento, su lado oscuro.
Envés de sílabas y grietas en los muros. Pájaros y hiedra ascendiendo a la luz... siempre ascendiendo.
Casi tanto como lo que doy me he guardado dentro, un reguero de agua donde ahogo las promesas y las verdades a medias.
Sin saber por qué tengo un rincón lleno de versos perdidos, traen de lejos músicas y viajes...unas manos frías, unos labios ardientes, una espalda desnuda, la lumbre de una vela en mitad de las noches, la cera caliente acumulada en una mesa...




f.




Lo sabemos bien










Lo sabemos bien,
aunque no pronunciemos las sílabas que duelen
caemos en el otro como solo se cae en el abismo.

Este vértigo tiene algo de insondable e inesperado,
tiene un sabor a moras y a vainilla,
pero también deja un sudor frío
de pasos de noche y humedad de lluvia.

No hay ventanas que nos abran el mañana.
Estas paredes donde nos dibujamos
tienen las sombras de tu cuerpo y del mío,
porque sabemos que el lugar de la lumbre
siempre empieza y acaba en el otro...

Sin embargo, también nos agota la rueda de las estaciones,
los largos amaneceres del insomnio,
la llegada de la noche
con su albedrío y su braille de yemas y de labios.

No voy a beber este veneno,
ni deshacer estos nudos que nos atan...
pasa el tiempo, quizás sea mañana
un buen día para consumirnos,
o solo sea de nuevo un buen momento
de hacer de la contemplación del otro un río de murmullos.




f.




El amanecer trae la luz y la voz del viento que se agita







El amanecer trae la luz y la voz del viento que se agita,
hélices que giran junto a las nubes blancas,
orvalla el sonido impreciso de los afiladores,
la largura y la distancia de las calles solitarias.



f.




domingo, 25 de junio de 2017

Hurgar en lo perenne bajo el manto de la noche






Hurgar en lo perenne bajo el manto de la noche.
Derribarnos con el silbido del fuego,
callar y sentir como cae lo azul de la barbarie.

Levanto mi copa, bebo el vino oscuro,
un ritual de siembra y de silencio,
algo de este quehacer inunda mi cuerpo
mientras soy hijo del laberinto.

Hay ciertas melodías que crecen en mi corazón,
la soledad se hace raíz con su sombra de pétalos,
me relamo los labios con la miel de la tristeza
en su feudo de voces y de viento.

Vuelvo a mí...solo soy la marea que inunda las playas,
el que contempla y escucha lejanos rezos
en la oscuridad de las laúdes.



f.



Lo sabemos bien










Lo sabemos bien,
aunque no pronunciemos las sílabas que duelen
caemos en el otro como solo se cae en el abismo.

Este vértigo tiene algo de insondable e inesperado,
tiene un sabor a moras y a vainilla,
pero también deja un sudor frío
de pasos de noche y humedad de lluvia.

No hay ventanas que nos abran el mañana.
Estas paredes donde nos dibujamos
tienen las sombras de tu cuerpo y del mío,
porque sabemos que el lugar de la lumbre
siempre empieza y acaba en el otro...

Sin embargo, también nos agota la rueda de las estaciones,
los largos amaneceres del insomnio,
la llegada de la noche
con su albedrío y su braille de yemas y de labios.

No voy a beber este veneno,
ni deshacer estos nudos que nos atan...
pasa el tiempo, quizás sea mañana
un buen día para consumirnos,
o solo sea de nuevo un buen momento
de hacer de la contemplación del otro un río de murmullos.




f.




Dejo mis huellas en el silencio










Dejo mis huellas en el silencio,
a veces son las alas de un pájaro en el aire,
otras los pasos húmedos y nocturnos del invierno.

Hay dulzura en mi boca cuando callo.
Renuevo mis sílabas con el alumbre del amanecer,
de dos en dos nombran el misterio,
solo entonces percibo un dolor intenso
y siento mi humanidad entregada a la carcoma...
tan mortal, tan cercana a ti y a la muerte.

Sé que la ciudad cabe en mis manos,
sus suburbios donde el neón apenas titila en la oscuridad.
Bajo mis sábanas blancas con grecas azules
guardo la arena de las playas,
la caída de los ángeles, los naufragios,
la virtud de seguir siendo la raíz de un cedro antiguo, milenario.




f.




Simple como mis manos en su espalda










(...)Vuelvo de un continente a medias ciego
donde también estabas tú pero eras otra,(...)

J. Cortázar




Simple como mis manos en su espalda
aunque en mis letras tenga recuerdos de azabache.
Sencilla, pero mi boca le nombró en los muelles del atardecer
y creí en ella como un perro lo hace con su dueño,
ciego y penitente, siendo entonces su cuerpo mi tierra y mi mundo.
París, Nueva York, Buenos Aires o Istambul...
¿qué más da en que lugar tenga su cama?
perdí su rastro un amanecer
cuando el otoño tenía demasiada lluvia
y el silencio poseía la convicción de las tormentas
y le era demasiado aburrido esperarme en las noches.



f.




Volver a ser el mercurio dentro de tu pecho










Volver a ser el mercurio dentro de tu pecho.
La hogaza de pan recién hecha
donde meter los dedos e inundarse
con la crecida masa de lumbre y levadura.
Entonces sí que fuimos la respuesta que nadie conocía,
unos gramos de viento, un puñado de sal,
la luz encendida en mitad de las noches.




f.




No me urge el verbo











No me urge el verbo
- aunque de mi boca sea tirano -
ni siquiera esta forma de deslizarse la vida,
entrometida en cada gesto,
viniendo a mí a cada instante para inundarlo todo.

Frecuento la soledad,
sí, su lado más oscuro me habla al oído...
debe ser mi estado melancólico,
una enfermedad que heredé de mi madre,
viejas raíces con ese punto de ira
que sin saber por qué deshace toda comprensión,
genera un río de locura...
ensalza, sin yo querer, lo peor de mi mismo.




f.




Escucho el ventilador del techo










Escucho el ventilador del techo
romper el silencio
en constantes coordenadas de sus hélices.

Leo y escucho.
El verano tiene un lugar común
donde van a parar estas horas solitarias...

El mar abandonado al sol.

La tarde se ensancha
como la avenida intemporal de un río.




f.







Semana dedicada a Marcelo Díaz en Crepusculario












Ahora que la luz tiene tus ojos









Ahora que la luz tiene tus ojos,
la noche es un muelle sin barcos.

Mi destino cabalga en tus labios.
Nombras cada ciudad en que soy pasos y huella,
ese instante de muerte,
y rehaces las calles, las avenidas,
ciertas plazas con entradas de metro,
algunos parques abiertos al amanecer...


Vuelves a ser el viento,
fugaz, caliente, húmedo,
que se ensortija
como un bucanero de sombras
en la oscuridad de tu cuerpo.

Sé que ha de llegar el momento
en que tu sueño sea voraz como el océano,
que el insomnio de tus manos recorra mi cuerpo.

Urdes nudos de urgencias
y vienes con el sudor,
con la incasable fatiga de la mar...
Así eres hoy, mañana, siempre,
un verbo indeterminado,
desconocido para el resto de los humanos,
que tienen la sed y el hambre del deseo
y se sacian solo con lo que les trae cada día la tormenta.



f.




Es la hora del incienso y de la mirra









Mi sueño vive debajo de tus parpados

A. Gamoneda




Es la hora del incienso y de la mirra,
de pájaros y melodías de silencio en el caer del sol,
la hora en que todo lo trae el rojo envuelto en las yemas
mientras nadie escribe en la tierra los registros del corazón.

Hurgo en las palabras,
una a una se derraman sobre mí,
ya no son la cera caliente
ni la mano que busca el relámpago,
llevan los signos de la serpiente,
el vestigio del caos y de la luz,
lo que ha de dejar marcas y dolor
con el paso inconfundible de los bárbaros.




f.




He buscado las sílabas que tiene la palabra nube











He buscado las sílabas que tiene la palabra nube,
sin saber por qué se me han mojado las manos de recuerdos.
Al intentar escribir la palabra corazón,
no tenía más que trozos de cristal
y un extraño sonido a pisadas de hojas secas.




f.




Recupero este sabor a sidra de tu cuerpo









Recupero este sabor a sidra de tu cuerpo.
La nieve, el fulgor último del día,
un quehacer de invierno
entre las nubes altas
y las desnudas sombras de los árboles.
Te reconozco en la lluvia,
erguida sobre el suelo,
quieta en mi corazón
como un suave quejido que no cesa,
mientras la tarde palidece
encendida en el balcón de la noche
por un rayo de luna que me abriga.



f.




No me reconozco ya en estas paredes












No me reconozco ya en estas paredes
ungidas con la humedad del tiempo.
Este cuarto que guarda mi voz
y esa mirada pretérita y marina
que esconde lo impreciso,
lo que todavía palpita en algún viejo corazón.
Tenías como yo el ansia en tu boca
y en tu cuerpo solo se dibujaba como un sueño el deseo,
una huella de luz, una lumbre de viento,
pavesas de eternidad prensadas entre tus pechos,
palomas que viajaban sin miedo hasta mis labios,
y el dulce sabor de la quimera fluyendo en tus ingles,
tantas mareas de un océano nuestro.
Todo un verano en los dedos como agua que nunca sacia.
Crecimos tan deprisa y olvidamos lo que nunca se olvida,
aunque ahora yo no sea aquel que te hizo estremecer
y tú recorras la vida sentada sobre el humo y la mentira.




f.




viernes, 23 de junio de 2017

Las luces en la noche arden alrededor de nosotros










Las luces en la noche arden alrededor de nosotros,
la lluvia de septiembre
se ha dejado media vida entre mis manos.
Todo parece azul detrás de las palabras,
se agrieta el tiempo cuando me contestas
y miras adelante, fijamente,
parece que tienes
en la oscuridad de la carretera
un extraño confidente,
alguien anónimo a quien confiarle tus secretos.
El mar solo se escucha cuando golpea las rocas,
respira entablando su decálogo de obviedades
mientras la sombra de los pinos
apenas deja ver lejanos barcos,
que tiritando en la penumbra
son como nosotros,
pequeños mundos navegando en soledad.




f.




En esta estancia de voces y de sombras









En esta estancia de voces y de sombras,
la soledad no es más que una de las verdades expuestas en los libros.
El anaquel donde se guardan las especias
tienen todo los silencios recogidos,
el almizcle de los sueños
y el sabor de cada durazno que se comió mi boca.
Casi he urdido un plan de suicidio,
el que trae la muerte entre unos muslos
como una cruel y deliciosa serpiente que me anilla a su victoria.
Casi he escrito diez o doce epitafios,
ninguno hace sombra a los árboles que me guardan
y son solo el humus hecho de sílabas y recuerdos.
Hay muelles vacíos, sin barcos,
andenes por los que dejaron de pasar expresos de la noche
y aeropuertos sin destino donde espera sin saber por qué mi juventud.
Tranquilos, escucho un sonido de campanas,
es todavía mediodía,
su tintineo no es a difunto,
llaman a alabar a un dios
que no sabe que tiene entre sus manos.
Un dios vacío como su esfuerzo de recogernos en un aprisco
mientras nos bendicen con su liturgia.




f.










Bajo el palio de la oscuridad nunca me redimo








Bajo el palio de la oscuridad nunca me redimo.

Un ángel llega a veces de noche a hablarme de los mares perdidos
como si fuera un pájaro marino que hubiera cruzado el océano.
Yo tiemblo entre sus manos,
queman a la vez que dan el frío existencial de lo puro.

Nunca me acostumbro a que se vaya
y sin embargo odio todo lo que deja,
porque me impregno de ese aroma extraño
que siempre deja la nostalgia.



f.




He perdido la unión de ciertas cosas...








He perdido la unión de ciertas cosas...
el quehacer de raíces profundas,
istmos, bosques, voces antiguas,
cantos de pájaros al amanecer
que me daban el reposo de la luz.
Tengo un hueco inundado,
un mar de tiempos de silencio,
un costado abierto, sin costuras,
por donde se escapa,
sin remedio, todo lo perdurable.




f.




Responderás despacio











Responderás despacio
pero seré el viento,
la brisa caliente que te meza.
Sentirás en la piel mis labios ebrios
dibujando canciones en la lluvia,
y un fuego de surcos
nacerá de mis dedos...
tu cuerpo, alzado del silencio,
crecerá como campo abonado de centeno.




f.




jueves, 22 de junio de 2017

Que difícil es empezar a retomar el día tras la noche y su ausencia











Que difícil es empezar a retomar el día tras la noche y su ausencia.
La distancia es una nube que se alarga oscura en el horizonte,
una línea escrita en rojo que paraliza el corazón.
Cogimos el ferrocarril del atardecer
con su humo gris y sus vías de acero,
el gusto metálico del desamor
se fundía en los ojos del que ya no esperaba.
Brindamos silenciosos con un champán francés
como si nunca más fuéramos a pisar Burdeos,
esa estación de brisa con un río hundido en el océano.
Todo tu cuerpo temblaba de otoño,
las hojas secas cubrían el jardín del hotel
y un antiguo cementerio gótico
sembraba de inquietud los sueños.
Bonjour mon amour me decías,
mientras tus ojos miraban hechizados
deslizarse mis dedos por un mantel azul.
Respirabas despacio,
inmóvil sobre una sílaba de orgullo.
Detrás de las palabras
y un número de actos imprecisos,
hurgaron tus labios en mi piel,
rebuscabas en el atlas de mi anatomía
donde sin saberlo seguías siendo única.




f.




Ahora que somos desnudos una sombra del otro












Ahora que somos desnudos una sombra del otro,
enraizados en la tierra y en la carne,
mira en la lejanía del amanecer
este esfuerzo de las horas por bendecir con su luz el alba.
Escucha al invierno, el fuego lo delata,
alumbrando la nieve con su manto púrpura,
y sin embargo, que gris trae el humo para nosotros
desde el horizonte el viento.
Fuimos una tarde sin vencedores,
talados como árboles de un bosque espeso.
Laboriosas abejas libaron en la sangre,
tu cuerpo se diluyó derramado en el mío
su néctar dulce y caliente
para calmar mi sed
y esta espera sin márgenes
de un nuevo aguacero.





f.





Los días me recorren como yo a ellos













Los días me recorren como yo a ellos, con la precisión cartesiana que puede tener un reloj de arena. En el ángulo de una palabra, en su dintel de sílabas, se queda una puerta abierta al silencio, el mirar y contemplar al mundo que te rodea, callado, deshaciendo con tus dedos cada pequeña cosa que pasa a tu lado, desde el vuelo imperceptible de un solitario pájaro al atardecer, al movimiento de las sombras movidas y alteradas por el viento, tan cerca de tu corazón que los puedes escuchar respirar ese instante como si fuera otro ser humano.





f.




Uno nunca sabe










Uno nunca sabe si su universo literario y su vida real andan juntas, ni siquiera si las percepciones más nítidas que te asaltan cuando escribes tienen que ver con las que sienten los demás...uno, yo, maldigo a veces no ser de verdad un personaje como Swan en busca del tiempo perdido o no ser Bloom recorriendo las tabernas de Dublín y Fausto o el mismísimo Príncipe Valiente.
Nunca sé dónde está el límite, la línea donde dejo de ser yo y me convierto en el hacedor de las sílabas imprecisas que a modo de fiebre me transforma y me hace pasar las horas entre las negras teclas de un ordenador.




f.







Vivir con plenitud ese instante









Vivir con plenitud ese instante
en que tu densidad de isla
es abatida por mi lengua.



f.




Llueve aunque sea verano










Llueve aunque sea verano,
llueve como si fuera otra caída más de la eternidad sobre mis hombros.
No sé dónde ha ido el anticiclón de las Azores,
ni siquiera sé si estas borrascas que se hacen de yodo y níquel
tienen el simbolismo de lo irremediable.
Escribo en la oscuridad del atardecer,
soy un hijo fratricida de mi tiempo,
todavía arde la última vela con un aroma especiado
y las lámparas amarillas recortan mi figura como una sombra
en el estertor de la penumbra que me invade.
Mis párpados se cierran y buscan otro paisaje,
un muelle donde esperarla,
una distancia corta para que mis palabras no sean viento ni agua,
solo sílabas expuestas a sus oídos,
ella que sabe trepar como las hiedras
y descolgarse en pétalos de rosa sobre mi boca.





f.




Detrás de ciertas sombras solo hay vacío









Detrás de ciertas sombras solo hay vacío,
palabras que tienen aroma de desierto,
manos rotas, cuerpos desnudos,
el abandono del uno en el otro,
quejidos en el aire con su sonido a mar muerto,
un irse de pasos, dispares huellas,
la humedad transpirada en sábanas revueltas,
pequeñas brasas que se hacen, poco a poco, oscuridad.
Queda la labor de la ceniza, las últimas lágrimas,
el muelle perdido de un abrazo,
la estación donde nadie te espera,
un mirar atrás sin volver a encontrarte.




f.




Escribir en el viento









Escribir en el viento, en el agua, en el vaho de una ventana, en la arena de una playa...eso he hecho, dejar que mis palabras se saciaran de mí...salieran desde dentro, despacio o a borbotones como lo que son...destilado dolor buscando la melodía que acompaña a todo verso...y que vuelen, se hagan ondas en el agua, pequeñas gotas cayendo por el cristal, un reguero de surcos que ha de borrar el mar...




f.


Pd...Escribía un poema y se ha borrado...en el fondo todo es efímero...pájaros buscando nuevos horizontes.







miércoles, 21 de junio de 2017

Frecuento este lugar











Frecuento este lugar
en que los dos nos miramos hacia dentro.
Sabemos ser dos extraños
y anunciar la llegada de cada atardecer
como si fuera el momento para dejar de vernos.
Me mienten tus palabras porque tu verdad es temerosa,
la mía, ha perdido tantas batallas
que ya no reconocen su sendero.
Tu desnudo cuerpo se acurruca entre mis brazos.
Haces un recorrido por mis puntos cardinales
y respiras, tiemblas satisfecha,
reconociéndome de nuevo como tuyo
ahondas en mí mojándome con una lluvia de deseo.
Puede ser verdad
y esta ser la última vez que nos veamos,
eso tiene ser el amante de esta muerte,
cierta aquiescencia con el tiempo,
saber que en ese instante nada es preciso salvo gozar,
dejarse llevar por este aroma de fruta prohibida,
el olor inconfundible de las rosas cortadas,
dominar un juego impreciso con las cartas marcadas.




f.









Frente a la luz un pájaro es el silencio









Frente a la luz un pájaro es el silencio. Sostenido en la gasa del aire cruza de sombra el quehacer del día o lo traspasa como lo haría una palabra, cae sobre nosotros y nos golpea, aunque solo sea cierta inquietud en medio del aire, una punzada de repente en el corazón.

Ser pájaro en medio de una frase, quizás eso deba ser un verso, lo que calla o trae desde lo desconocido una eterna pregunta de fragilidad...
somos tan mortales, tan prosaicos, tan dioses de la razón, que no concebimos la vida cuando solo se respira en el sueño de ella, sin saber que la vida juega con nosotros, nos pasa a diario por el tamiz del miedo para hacernos sentir el desconcierto y la incertidumbre...
no queremos damos cuenta que un verso puede atravesar nuestra piel y ser tan sutil en sus preguntas a nuestra imaginación como un pájaro lo es al horizonte.




f.




Sigo aquí









Sigo aquí, entre tu lumbre y el silencio.



f.




Amarte








Amarte,
desnudos,
sin palabras,
cruzados,
sin tiempo,
sintiéndonos fundidos,
penetrando en ti,
en el infinito de tu cuerpo,
sin agobios, pero llegando al infinito,
haciendo de tu voz un suspiro hondo
y lleno de pausas...
para al final comer toda la pulpa
que guardan los duraznos.




f.




No soy joven









No soy joven, no me acosa ya
ese estado de deshacerme ante las cosas más nimias,
ni ese subir como la espuma que da la inconsciencia de la sangre.
No, ya cada acto mío
refleja en un espejo una pregunta
con alas de viento y de memoria.
Entre los numerosos anillos que forman mi vida,
cada año ha ido dejando su mesura y su lodo,
su lumbre, su lluvia, su dolor y su silencio,
un continuo renacer desde las sombras,
surgir cada día desde las raíces de la infancia
y mirar extrañado las palmas abiertas de mis manos,
queriendo saber, ahora sí, de verdad, quién soy.




f.





Deriva la voz hacia el silencio









Deriva la voz hacia el silencio, la tarde se descompone en trocitos de luz y duele tanto que todo cae al fondo de un abismo...erguida sombra, cáliz del veneno, el invierno sabe desnudar los muros, romper las raíces donde hurga la soledad y ser solo labor de abono en el campo, el surco inundado por la lluvia, el lugar sin rostro donde no se habla porque no se habita, las manos candentes pero vacías, un tronco seco donde se ahorcan al anochecer todos los perros del esfuerzo...ah...las noches vividas de costa a costa con carreteras sin destino y sin márgenes, sin tiempo para cerrar los ojos, solo ir a donde nadie te espere, cruzando uno a uno todos los miedos, las promesas vanas, lo baldío del amor y del deseo...




f.





¿De qué se fabrica la noche? La nuestra









¿De qué se fabrica la noche? La nuestra.
la que se forma por un sueño con labios cortados
y manos fundidas al pecho del otro.
Te respiro, me respiras,
sentimos cada volteo del corazón,
estremecido golpe,
distancia de nieve del mercurio,
rojo por la sangre y el dolor del ansia.
Surge el presagio del amanecer y del llanto.
Un pájaro que canta en medio de la soledad
y tiene el dulce escalofrío que da saber
que todavía palpita en nosotros la ternura.





f.




martes, 20 de junio de 2017

No hay márgenes que nos amparen dentro del silencio










No hay márgenes que nos amparen dentro del silencio.
¿Dónde queda la violencia de la soledad?
¿Cuándo seremos carne con carne abrasada en el fuego?
Hay un bosque donde escondernos
mientras una luz de astros ahoga a los peces.
Escucho a los pájaros silvestres con su canción de abandono.
La sombra fresca del amanecer todavía sabe de mí,
anochece en mi boca
y solo quedan huellas de mi paso para tus dedos.
Pero yo sigo buscando viejas sendas
e islas derramadas como lágrimas
sobre un instante de sábanas y cuerpos anudados.
Cuanto miedo tienes a la noche y al amor como ofrenda.
Perdóname por ser parte de ti
y no alcanzarte nunca soñando.





f.




Me surgen palabras con sílabas de hierro...









Me surgen palabras con sílabas de hierro...
¡tanta escarcha, tanta agua de cenagoso pantano!
esas esquirlas saben deshacerme,
esa noche sabe vencerme...
en su cuerpo de insomnio no crece el bosque
ni canta el primer mirlo de la mañana,
si acaso, como una premonición,
trae entre sus manos un corazón desangrado
y un haz de palabras suicidas.




f.




Me rodea la oscuridad










Me rodea la oscuridad o es solo la ceguera del hombre que contempla el mundo como vería a un desierto donde campa a sus anchas el viento.
Hay una luz, un temblor, un color indefinido, sin márgenes, en cada cosa inerte que nos rodea o en cada ser que respira cerca de ti y notas el vaho impensable del vértigo.
Nunca sabes encontrar el nivel del miedo, el trance que te hace despertar y mantener en vilo tu insomnio ante lo que no ves pero sabes que está...a veces, mis lágrimas son lo que me salvan, como las de niño que en la soledad de una cama sustentaba un cuerpo ínfimo, y se sentía como un perro rodeado de sollozos ajenos y salmos cantados en otros pisos de horas perdidas a un dios que solo se dejaba notar en el tintineo de las campanas...
Nunca acabas de descubrirte, eres parte de una trama en la que todo se sucede y tú solo sostienes tus pies firmes mientras por dentro piensas "ya queda menos, no te derrumbes...ya queda menos".




f.







Resguardo las últimas brasas de la noche











Resguardo las últimas brasas de la noche,
solo vale soplar sobre la lumbre
y ver la incandescencia del instante.
Aunque todo tiene su fin,
no duerme la serpiente
ni me dejo arrastrar por el deshacer del viento.
He arrancado nombres del invierno,
sus labios tenían los versos que nunca se dijeron,
en sus cuerpos todavía quedaba la costumbre de la ausencia,
el trasiego de silencios y el caer de la nieve
como una letanía eterna.
Mi dolor es apenas una gota de mercurio,
su veneno, enfilando mi corazón...
esta verdad del tiempo que se lleva el humo
y que en los cipreses guarda los últimos sonidos que escucharé.




f.











No tengo una muerte más cercana que esta








No tengo una muerte más cercana que esta,
un árbol con su sombra desplegado al viento,
el humus de la tierra con su particular silencio...
así y todo, escucho desde dentro,
el solitario canto de un pájaro.



f.








lunes, 19 de junio de 2017

Y a veces, como todos, también tengo miedo










Y a veces, como todos, también tengo miedo.
¿Acaso no se nota en mis silencios?
Regreso de tan lejos que ese esfuerzo me agota.
Una línea roja en el horizonte,
la distancia,
no puede tener más sangre mía
que mi propio cuerpo.
Existo en este momento.
Respiro mientras contemplo el universo.
Todos los astros me envuelven,
titilan ante mí y se pronuncian
en una estela de signos inolvidables.
Son fáciles las cosas ahora
cuando aceptamos que no somos más que eso,
demiurgos de historias cotidianas,
mínimas y sin importancia,
seres con recuerdos,
espejo de desengaños
y entre los rasguños y cicatrices
siempre latiendo en la noche un corazón,
una esperanza.



f.




Sentí de nuevo la fragilidad del pájaro








Ella dijo: “Haré un espacio entre mis piernas.
Te enseñaré la soledad”

L.Cohen (Memorias de un mujeriego)



Sentí de nuevo la fragilidad del pájaro.
Tuve toda su humedad repartida entre mi piel y mis dedos,
sabía de ese instante feroz de sus gemidos.
La soledad traía un pesado equipaje en sus labios
mezclada con el almizcle de mi saliva y de la suya.
No había distancia entre su deseo y mis ansias,
y sin embargo, el silencio dejaba huellas de arena entre los cuerpos,
gotas salinas que lo inundaban todo,
flores sonrosadas en la espalda
con la salvaje sublimación del gozo.
Eran las horas del fuego,
la lumbre amanecida y entregada,
una victoria sin más bagaje
que un ovillo de sábanas y mantas entre las piernas,
y este dolor sincero, que a modo de resaca,
deja un coito entre dos que siempre se despiden.




f.




Quise ser la urdimbre de su respiración con el mundo












Quise ser la urdimbre de su respiración con el mundo,
el aire, el vaho caliente de su boca,
la argucia ciega y húmeda
que movía su lengua y la mía
mientras en el silencio del atardecer me besaba.



f.















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