La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Contribuyentes

lunes, 16 de julio de 2018

De una senda que se abre en mi boca surge la palabra







"Esta espectral textura de la oscuridad, esta melodía en los huesos, este soplo de silencios diversos, este ir abajo por abajo, esta galería oscura, oscura, este hundirse sin hundirse. "

Alejandra Pizarnik



De una senda que se abre en mi boca surge la palabra: un pájaro que se hace estela en la distancia.
De esa noche tengo un ramillete de flores azules...y todas las preguntas que se caen de mis manos como redondos crisoles de candente hierro.
La oscuridad se deshace cuando cierro los párpados y escucho en el viento el grito del auriga llamándome con mi nombre para que me pierda en el bosque.
La distancia tiene todo el atardecer para matarme.


f.

domingo, 15 de julio de 2018

Me vence el púrpura







Me vence el púrpura, su veneno,
el afán de frontera de mi costado,
la tela de araña del silencio,
un murmullo inédito, cierta belleza del océano...

Me abruman las grisallas que hay detrás de la luz,
su dolor pausado, continuo, su voz inevitable,
son como las hélices del anochecer
que traen siempre veredas del invierno.

No me quedan más palabras,
solo poseo un viejo huso
donde se devanan mis emociones,
así, debo dejar constancia tanto del sonido del trueno
como de la ceguera que produce el amanecer.


f.



sábado, 14 de julio de 2018

Entre mis palabras quedan restos de caricias y marchitas rosas









Entre mis palabras quedan restos de caricias y marchitas rosas.
No es posible andar en la maleza y recordar todos los caminos.
Las grietas perduran,
el silencio deja huellas que no vuelan como los pájaros,
son surcos que nombran el laberinto.
La verdad no existe,
porque siempre le queda una duda a quien la conoce.
Quizás la poesía sea un reguero de luz y de sombras
aunque a veces solo tenga el valor de una lectura,
el de unos ojos que buscan más allá,
donde las palabras te guardan los secretos del corazón.


f.



viernes, 13 de julio de 2018

Abro los lamentos como una nueva biblia








Abro los lamentos como una nueva biblia que guarda misterios consumados. No tengo otro poder que crear desde la ausencia la sombra que sabe de las lágrimas. Un hombre llora y otro ríe, ese bagaje de poso tienes dentro y son como las rosas que has visto abrirse en tu jardín, trepando por el muro en su espinoso tallo...ahora el incendio ha quemado los rastrojos, parte del bosque hasta llegar al río...hay ese aroma que deja lo devastado por el fuego y yo contemplo todo resguardado en mi silencio...este lugar me recuerda ciertas noches de insomnio, cuando las horas se detienen y te hablan despacio al oído avisándote que va a ser larga la oscuridad del invierno.



f.



jueves, 12 de julio de 2018

Algunas palabras son del fuego








Algunas palabras son del fuego,
cantos abiertos en la noche con fondo de guitarra y humo,
otras huelen a incienso y al ruido de las velas al arder despacio.
Yo pronuncio en alto sílabas de luz
y mis hojas tiemblan al sentir el acero...
¿Has visto crecer la hiedra desde tu ventana?
¿Has escuchado al mirlo del amanecer pronunciar tu nombre?
¿Has sentido la primera nube, la primera ola,
la primera lágrima que han dejado caer por ti?
Nunca sé por dónde se cortaron los puentes,
por dónde pasaban los trenes de la lluvia,
qué hacer después de tener sangre en las manos
y una herida abierta en el costado...
Hay alumbre en mi boca y una melodía de otoño
que nunca me abandona...
pero es cierto que hoy es un día luminoso,
ha bajado el calor con el mover del viento
y el crepúsculo será largo
como todos los silencios que abundan en mi tierra.



f.



No dormíamos







No dormíamos.
Cogíamos las veredas del mar,
donde el océano labra sus promesas.
Viejas carreteras
llenas de arena donde desembarcar.
Árboles de sombra
que en la noche riñen con la luna.
¡Que gigantes eran las palabras
que llenaban su pecho!
El aguacero de la madrugada
nos traía lámparas amarillas
y escarcha de hielo en los labios.
Sonaba la sirena, los muelles desnudos
se sometían al pequeño vaivén del agua.
Echaba de menos la lluvia y sembraba de flores
el lecho de arena donde tiritábamos,
húmedos y solitarios,
con la única esperanza puesta en el otro.


f.



miércoles, 11 de julio de 2018

Luego fue verano









Luego fue verano, fue verano durante mucho tiempo,
duraban las horas largas de la tarde y amanecía muy temprano.
El tiempo se detenía cuando en el silencio del atardecer
huíamos del mundo, lejos, distantes del resto,
entregados a hablarnos muy cerca el uno del otro,
con un racimo de cosas que aguardaban pacientes
a que primero nuestros labios se reconciliaran.
Nunca el silencio se desgajaba de nosotros tomándonos distancia,
más bien era un cómplice, una lluvia azul que lo empapaba todo.



f.




martes, 10 de julio de 2018

No quisiera sentir este azogue de pérdida y de oscuridad









No quisiera sentir este azogue de pérdida y de oscuridad.
Hay un viento que me arrastra lejos sin reposo.
Escucho sus motivos forjando remolinos en mis pies.

Hoy los pájaros eran gaviotas,
traían en sus picos el sonido del mar
y en la madrugada sus voces resonaban en mi insomnio,
un presagio de un día derrumbado
como una vieja casa de adobe y piedra.

De nuevo siembro en el atardecer lirios...
algunas rosas se han quebrado
y sus pétalos rojos quedan en la tierra
prendiendo un devoto y silencioso desconsuelo.



f.



lunes, 9 de julio de 2018

Un hombre solo es un hombre









Un hombre solo es un hombre
aunque en su cuerpo lleve escrita una historia.
Alguien que te piensa te da vida
porque tú, sin quererlo,
vas dejando ausencia en todo lo que piensas.


f.



No sé cuánto es el valor de un beso







No sé cuánto es el valor de un beso, una caricia, una noche de amor, ciertas palabras que marcan un adiós, una música, un abrazo, el color de una tarde de verano, una luna llena, las lágrimas, un grito, una nevada, una sonrisa, una carta, unas rosas recién cortadas, la algarabía de una estación, los sueños, el canto de los pájaros, un verso que eriza, un cuadro, una ciudad, el nacimiento de un hijo, la última vez que viste a alguien...podéis poner tantas cosas como penséis... los seres humanos con este bagaje construimos la pequeña historia de nuestra vida y sin embargo, a veces, su valor intrínseco se nos diluye con el tiempo...dejamos que la monotonía y que el olvido nos vaya minando.


f.



domingo, 8 de julio de 2018

Debo hablar de Dios y no sé









Debo hablar de Dios y no sé,
porque Dios tiene su calma y su sueño
y todas las palabras que yo diga
en el fondo se sostienen por Él.
Por eso, cualquier cosa que nombre,
tiene algo de Dios en sus sílabas,
sea un clavo, un cuchillo, un abrigo,
una escalera, una ventana, una rama de olivo.
Todo se sostiene con sus hilos,
porque en el fondo, al nombrar estas cosas,
sin saberlo, hablamos de Dios.
Desde siempre,
el hombre se crea su propio miedo,
todo lo que hace después,
es buscar una excusa curativa,
un ente que le de sombra a sus espaldas,
que le marque el camino
para llegar a un lugar - inexistente -
al otro lado de su miedo.


f.


PD. Yo guardo mi pequeña moneda para Caronte.



jueves, 5 de julio de 2018

Sostengo el quehacer de los verbos








Sostengo el quehacer de los verbos mientras contemplo el mar.
Sé que todo tiene un plazo, un grado de derrota en las sílabas,
que yo soy débil e incapaz de vencer mis propias traiciones.
Ahora mi silencio suena quebrado en la armonía de las olas...
en el dolor de las mareas.


f.



Las últimas promesas









Las últimas promesas. la verdad de la noche, la urdimbre de los dedos, la voraz oscuridad, la perdición, el lado fecundo del vértigo, la caída, el derramarte en luz y en niebla, el canto de un pájaro enjaulado, el sentido del tacto, la ciega absolución, el café caliente, todo el quehacer devorador del tiempo, un silencio después del desvarío como los signos ilegibles de un pergamino donde han escrito el día y la hora en que hemos sido el fuego y el humo.



f.




miércoles, 4 de julio de 2018

Asolada tarde de arrabales







Asolada tarde de arrabales.
Cae la holgura sobre mi cuerpo cansado
por la mano ardiente del verano.
Hoy me contemplo
como una sombra que habita las calles.
Veo las rebajas en los escaparates
y noto mi reflejo en ellos,
donde todo está como yo:
vendido al cincuenta por ciento.



f.



martes, 3 de julio de 2018

No ha caído aún sobre el mundo la noche









No ha caído aún sobre el mundo la noche
pero hay entre nosotros un salto de agua,
una lluvia encendida,
el descender sobre el otro
empapados de oscuridad.

Las hélices del viento no nos nombran,
ni siquiera hemos dejado rastros en la nieve,
solo unas huellas del azogue,
lo púrpura del corazón,
lo confuso que brilla en la hierba mojada.

Esta besana de labriego
tiene tu cuerpo abierto a la luz
esperando el quehacer de las mareas,
el Gólgota que siempre trae la espera,
las cuentas de un rosario de murmullos.



f.



¿Dónde se encuentra la línea divisoria entre la lumbre y el fuego?










¿Dónde se encuentra la línea divisoria entre la lumbre y el fuego?
¿Qué haces cuando las palabras se erizan
como si fuera el agua de un lago arrumbada por el viento?
¿Qué te trae en sus rendijas la tibia costumbre de una caricia?
¿Qué se queda de ti, para siempre, en la boca que te besa?
¿Por qué los pájaros tienen en su mirada
la humedad de nuestras últimas lágrimas?
¿Qué nos guardan los silencios en su armario de sombras?
¡Qué puerta se abre o se cierra,
cada vez que en un verso aparecen ciertas palabras
que tienen el veneno de lo imposible?
Me enfrento ante esta cuchilla que corta mis venas,
me duelen tantas confusas preguntas,
la poesía ya no tiene bastante con sobrevivir al respirarme
y quiere deshacer celosa, una a una,
todas las demás opciones que me otorga la vida.


f.



Cabalgo bajo el signo inequívoco de la noche










Cabalgo bajo el signo inequívoco de la noche.
Soy un hombre,
quizás tan solo el gesto,
la sombra entre los árboles
me distingue de todo lo que se mueve
y deja su pasar en huellas tristes
sobre el suelo de tierra.

No he sembrado lunas en medio de la nieve,
solo he dejado que el invierno me tome en su costado amargo
y traspire en los salmos y en la caída incesante de la lluvia.

Escucho al silencio
como a un pájaro que huye,
el correr del viento,
el vaho prendido al corazón
de los viejos cristales de mi casa.

No hay amanecer, la luz de la lámpara ilumina
el tintineo de las cucharillas golpeando la loza,
esa verdad derramada en la oscuridad de los cafés
que tú buscas para derrumbarte,
una vez más, pensando en el pasado.

No temas, yo solo soy la parte amable de tu soledad,
hablo desde la distancia y no hurgo en esas calles empedradas
donde sueles esconderte para recordar
que los días pasan y que en tus noches de adviento
aceptas al frío como un nuevo elemento que te mantiene vivo.



f.



Me demoro en este epitafio










De ti no quedan más que estos fragmentos rotos...
J. Á. Valente



Me demoro en este epitafio.
Casi podría andar sobre esta bruma
y dejar marcas de ave
sobre lo angosto del duelo.

Peregrino a lugares tristes,
aunque sea el silencio y el canto de los pájaros
lo que anida entre los cipreses.

No creas que soy solo de barro,
en mí, todavía, se ejecuta a diario la vida.

He pregonado la urgencia del incendio,
la importancia de contemplar cada crepúsculo
como un salmo cromático,
luz desbordada y efímera,
que deja en nosotros
el poder de la desolación...
callad y respirad, esa es su máxima,
mientras llega la noche
tiznando con su oscuridad todo lo habitable.



f.



lunes, 2 de julio de 2018

Y florece la noche






Y florece la noche
con el último tañido de lumbre...
a veces, siento ese rojo moribundo
como si algo de mí fuera muriendo.


f.



domingo, 1 de julio de 2018

Vengo despacio huyendo de la noche







Vengo despacio huyendo de la noche.
Traigo entre mis dedos,
tiznadas mis manos,
la luz del azafrán.


f.



Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog