Fernando Sarría

La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 28 de marzo de 2017

Hoy ha venido un pájaro con la luz y el silencio










Hoy ha venido un pájaro con la luz y el silencio.
Ha encendido la lumbre
y tras posarse ha dejado sus ocultas verdades.
Yo solo he abierto la ventana,
he mirado al cielo y he dejado pasar al invierno.




f.





Se abre la ventana del amanecer







Se abre la ventana del amanecer
y lejos, en su distancia,
la noche se aleja
devolviendo lentamente
a cada uno su identidad.
En ese instante la sombra,
tu sombra, se recoge,
vuelve a ti y te murmura
con su lenguaje de misterio,
las cosas que ha vivido alejada de ti.




f.






Arden en el fuego los sarmientos








Arden en el fuego los sarmientos.
Dan esa luz incontenible.
La brasa que huele a un tiempo pasado.

La humanidad se ha ido,
aquí nos dejó solo los viejos sueños,
los inservibles aperos, el abandono y los muertos.



f.




Me renuevo en la arboleda de los álamos








Me renuevo en la arboleda de los álamos
y rebroto a golpe de tormenta y de relámpago.
Crezco más despacio que ellos,
apenas mis círculos guardan consonancia
con la sed o con la lluvia...
Soy demasiado humano
para este instante de mi vida
llena de bárbaros y fuego.




f.




He escrito la letra de un réquiem








Y la última vez que la vi a ella
estaba viviendo con un chico
que le da a su alma una habitación vacía
y a su cuerpo alegría.

L.Cohen



He escrito la letra de un réquiem
sin nombrar a dios ni a ciertas plañideras.
Asumo que mi vida es un error.
La tuya tiene los mismos signos de decadencia
y, sin embargo, sabes bien que vale la pena
estar prendido a ella, gozarla al máximo,
ser peón de todos sus instantes.
Traigo recortes de periódico de cuando era alguien importante,
¿sabes?, amarillean ya las fotografías
y en ellas, me parece raro pero escasea tu figura.
Te veo cercana aunque, a la vez, muy lejos de mí.
Te escapas de mis manos ante una mirada inquisitiva
y evitas que ni siquiera rocen mis labios tu piel.
Es cierto que la cama es demasiado pequeña,
el cuarto no es la suite que esperabas,
aunque se vea el mar como te gusta
y puedas escuchar las olas en mitad de la noche.
Es verdad que el hotel ha perdido alguna estrella con el tiempo,
pero es el mismo sitio que siempre me nombras.
Tal vez ni tú ni yo sepamos bien quienes somos ahora.



f.







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