La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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viernes, 25 de mayo de 2018

París en mayo es fruto de bosques y silencios








París en mayo es fruto de bosques y silencios,
calles mojadas por la lluvia
y un tránsito de puentes y recuerdos.
Recorremos la ciudad en un delirio húmedo de labios
y sentimos del tiempo la deriva de la música,
el placer de los pequeños cafés en los bulevares,
un sendero de caricias en las manos
que resurgen en los márgenes del Sena.
Puedo esperarte en el amanecer
y resguardarte de nuevo.
Mis brazos serán la eternidad,
ese extremo de la fugacidad que quema,
un pedazo de tiempo donde apenas cambiamos
y nos sostenemos juntos en medio de la urbe
como piedras esculpidas para siempre.




f,





jueves, 24 de mayo de 2018

Solo este rincón del olvido









Solo este rincón del olvido
permanece abierto…
bajo un dintel de mármol
un corazón contempla el mar,
escucha las mareas
y sabe del invierno.
Ahora la soledad
cruza despacio
y se para frente a ti
mirándote en silencio.



f.



Gárgolas de noche









Gárgolas de noche

No tengo el lado del límite ante mí
y recorro la luz buscando su extremo ardiente...
tal vez tus ojos sepan de que hablo.
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Callaron los pájaros. Se hizo la noche.
Me recorre un viento oscuro
susurrando enigmas y jeroglíficos.
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Pregona el viento un rumor de sombras...
la certeza se abalanza sobre la tarde,
lenta como lo hace la distancia entre nosotros.
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Vuelvo a la nada, el espacio entre la palabra y el silencio.


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Deshace el viento las palabras,
queda la monotonía entre dos cuerpos
que contemplan en silencio el atardecer.
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Detrás de ese fanal de luz
sigue la muerte oscura y en silencio,
trae una cifra inamovible para cada uno.



f.



miércoles, 23 de mayo de 2018

Casi todo tiene un precio









Casi todo tiene un precio.

Es así la vida...

siempre te da a cambio de lo que te quita.

Escucho en silencio

caer la tarde,

por la calle siento que se escapa

lentamente la luz,

mis ojos perciben la oscuridad.

Tengo la muerte echada al lado en una cama.

Espera medio adormilada.

Busco en sus ojos respuestas,

sé que no hay más remedio que esperar

el momento en que se la va a llevar.

Todo parece ya escrito.

Lo sé pero aún así duele mucho.

Su nombre aparece en su lista

y está a punto de tacharlo

mientras me contempla

desde la oscuridad de su mirada de azabache

y en su silencio proclama su poder mortal.




f.


Gárgolas de la noche









Gárgolas de la noche


Atravieso el silencio como un valle sin luz,
la noche sin descanso, el huir precipitado de los pájaros.


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Late mi corazón pero sé
que también tendré un caer despacio en la nada.

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Miro la otra orilla,
sembrada de bruma guarda mi otro yo,
apenas recuerdo cuando desapareció el último puente.

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Aunque sea palabra y me tienda al viento no puedo volar,
quizás deba aceptarlo hasta que vuelva a ser un pájaro,
disperso en el aire al ser humo.

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Me inunda el olvido, una parte de arena cubre mi corazón…
tal vez solo sea el valor de las palabras lo que me sostiene.

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Escucho los pájaros, el viento, me duele el paso del tiempo,
las nubes que pasan y se pierden en el horizonte…
tanto deshacerme en golpes y en silencio.

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La tarde guarda la espesura de la sed,
cierta decadencia que busca tu contorno
y se enmudece al recorrerte despacio.


f.



La nieve todavía está en el balcón










La nieve todavía está en el balcón. Mi mirada ha seguido perdida. El frío húmedo se quiebra en oleadas, en una niebla de hojas que se encienden. Abro toda la largura de mi brazo acogiendo esta bruma...
Así he sentido esta mañana el precipicio, la montaña y su silencio al fondo de mi mirada, contemplando las desapariciones, deshaciendo todo lo que se queda dentro cuando los trenes han partido y uno sueña con ser el niño que nunca jugaba más que con su propia muerte, la que dejaba enmarcada en cada instante sin saberlo...toda mi fragilidad me hace ser un libro, tengo en la piel certeros poemas de márgenes difusos, lecturas y vida, acaso el desamor de las noches en vela mientras fumaba esos cigarrillos sin filtro que me dejaban un reguero de luz en mitad de tanta oscuridad.
Mi corazón dice sí, mi corazón dice no, sístole y diástole de cada día. Enarbolo la respiración como un hilo de luz que me hace ser más libre, pero no penséis más...solo estoy dibujando en medio del sábado un nuevo unicornio, un mito que sepa deshacerse cuando no convenga que nadie lo vea.



f.



Soy presagio en tus manos...










Soy presagio en tus manos...
la verdad derrotada por la distancia,
un ramo de flores del campo cortadas por la mañana.
Casi podría cantarte despacio tu melodía,
junto a tu oído, cuando nadie sabe que existimos,
cuando el hilo de la luz mantiene sus ojos abiertos solo para los dos.
Sin embargo, esta vez he dejado caer la nieve sobre mi cuerpo exhausto.
Todo lo que poseo ha quedado en tus manos,
son esas cosas menudas que no arrastran nada
pero que mantienen vivas las pequeñas raíces de lo cotidiano.
Hay nubes de lluvia sobre mi cabeza,
la tarde se ha ensanchado en un juego meticuloso con el viento...
Miro a lo lejos, me contemplo reflejado en los cristales,
el tiempo sigue demorándose en mi corazón
como si fuera una presa en un río del bosque,
un trabajo perfecto de castores.




f.



Y en el vaivén de las cuerdas tensadas del violín









Todas las noches son la misma noche.

Eduardo García



Y en el vaivén de las cuerdas tensadas del violín
surge una música envolviendo la oscuridad.

En ese pasillo mis huellas cansadas dejan su humedad,
el letargo de los días, la umbría del anochecer.

Detrás de los signos crece el silencio,
como el eco de una quera insaciable.

Llego hasta el extremo de la nieve.
Se hacen mis manos de su frialdad,
mientras sostienen
unas flores blancas
que trae la primavera
con su aroma profundo.
y que aguantan estremecidas
por el último aliento del invierno,
casi parecen fluorescentes las azucenas de mi jardín
en esta noche vestida de intensa noche.



f.



martes, 22 de mayo de 2018

La longitud de la espera









La longitud de la espera
frente a las sílabas que en el viento
anuncia la noche y la soledad.


f.



lunes, 21 de mayo de 2018

Siempre acabo en la distancia










Siempre acabo en la distancia,
en la línea que marca el no retorno.
Sin puentes, sin muelles, sin andenes...
Me recojo en la música,
con su sonido me arrastra
por las estrechas carreteras de la costa.
Viajo prisionero de la lluvia,
como solo yo sé sentirme
en estos días plenos de efervescencia,
sujeto por las manos abiertas del silencio.
Fumo tranquilo, varado en un amplio remolino de viento
que murmura sílabas metálicas en las agujas de los pinos.
El mar es una hondonada gris azulada, oscura,
como todos los desiertos cuando anochece,
aunque este brama contra las rocas,
enfurecido por no saber respirar
su soledad en medio de la nada.
Sigo el orden previsto,
bebo la ginebra tibia,
contemplo el anochecer,
siento la vida latente esperando
como un animal que se complace en saberse triste.


f.




fotografía de Maria Holguera




No me derrumbo









No me derrumbo,
tan solo respiro en silencio
leyendo en el viento los últimos versos.

Llega la noche y tiene el aroma de la oscuridad.


f.



sábado, 19 de mayo de 2018

He sentido madurar la luz sobre la pared desnuda












He sentido madurar la luz sobre la pared desnuda.
Deshacerse el sonido imperceptible de mi respiración
mientras el vaho de la madrugada templaba el aire.
Mi cuerpo, desnudo,
temblaba como una hoja al viento del otoño.
Tal vez era el frío de la primavera
lo que todavía quedaba en mí
ante la ausencia de su cuerpo tibio...
la pérdida de todas las palabras,
el silencio armándose de nuevo
cuando me derrumba el amanecer.


f.




Es cierta la dura apariencia de la sombra








Es cierta la dura apariencia de la sombra

como siento mío el crujido inquebrantable del silencio...

Nada es nunca suficiente para dirimir esta batalla:

dos golpes, dos versos enfrentados a la sangre.

Suenan el batir de alas de las palomas,

la plaza queda vacía...

un hombre mira caer el sol

y se desnuda el alma

desbordado por el tiempo y por la lluvia.



f.


viernes, 18 de mayo de 2018

Desplazo la urgencia de las cosas










Desplazo la urgencia de las cosas.
Rehúyo mirar de lejos el abanico de las sombras.
Hoy estoy aquí,
me enfrento al lento deshacer de las palabras
y nombro con sílabas de selva,
uno a uno, los misterios que encierran mis manos.
Todo es tan pequeño como mi corazón,
un pájaro sin alas que sostiene con su breve canto
el jeroglífico de cada amanecer.



f.



jueves, 17 de mayo de 2018

Esperé al silencio









Esperé al silencio, su mirada cómplice,
para que el latido de la noche trajera solo su nombre.



f.




La flecha busca siempre la distancia










La flecha busca siempre la distancia,
el horizonte donde todavía es noche.
Las manos, mis manos,
presentes ante todas las desolaciones,
guardan unos hilos de inmortalidad.
Es larga la tarde como un suspiro sin retorno
y trae entre sus dedos la herrumbre de la voracidad.
No sujetan las sílabas los versos,
se vuelven agua en el agua,
la hondura herida dentro del silencio.
Lo previo a la costumbre es la raíz y el murmullo,
la calle donde siempre es otoño.
Ciertos aromas nos guardan la luz,
pasajes donde se crea la horma y pueden caber los recuerdos.




f.



miércoles, 16 de mayo de 2018

Delata el mundo lo que es una rosa: habla de ella









Mi corazón yacía como una rosa en el Támesis.

Pere Gimferrer



Delata el mundo lo que es una rosa: habla de ella.
Una rosa roja caída al agua
como un corazón perdido en la corriente.
La poesía se hace de imágenes
que se derraman sobre nuestros párpados,
metáforas que abren caminos en nuestra piel...
el rojo es un hilo que restaña la luz.
Estremecido contemplo en silencio el crepúsculo.
Cae la tarde con su manto de ternura gastado en mis pupilas.
La vida es solo un soplo, el vaho caliente del instante.
La muerte es el topacio que aguarda con sus manos abiertas
recoger nuestro corazón y apretarlo hasta que ya no lata.
Todo puede pasar ante la incertidumbre.



f.



El rojo color de la ausencia








El rojo color de la ausencia
no es del que se va...
es del que se queda.



f.



martes, 15 de mayo de 2018

Quizás de a entender










Quizás de a entender, que la redondez de mis manos
tiene que ver con sostener en ellas la vida y el mundo,
y que al parecer más que tibias, están calientes,
porque nunca se han helado con la nieve del invierno.
Todavía hay veces que nieva en primavera,
que el cielo no se deja sujetar por las palabras,
que puede ser que yo sea solo una huella,
la sombra de un gesto amable
o el fiel heredero de un silencio hostil y taciturno.
Tal vez nunca comprenderé
que mi vida no tiene más futuro
que los que da una estancia viajera y fugaz,
unos días perdidos en las viejas ciudades de Europa,
que mi memoria tiene esa parte de asombro,
de alegre y presuroso saldo, de recuerdo...
de cierta enfermiza nostalgia de lo ya vivido.


f.



lunes, 14 de mayo de 2018

De nada sirve volcarse en los silencios












De nada sirve volcarse en los silencios
cuando solo tú los sobrevives.
Hay una hilera de cipreses
que sostienen en su vuelo
los primeros pájaros de la mañana.
No nos vamos,
solo sujetamos una vela al viento
temprano del amanecer.
Luz de mayo y viento de febrero.
La nieve ardiendo todavía
en el costado izquierdo de la noche,
mientras nos creemos nuestros
y somos de otros
lo que nos deja calles vacías
y restos de una lluvia
de todo lo que siempre abandonamos.


f.



Detrás de las caracolas venía el mar









Detrás de las caracolas venía el mar,
un océano azul simiente de mareas.
Nunca he soportado ese vacío lleno de silencio
que se forja en el corazón
y fluye para escucharse
respirar despacio
recogiendo caracolas
como los restos habitados
por un naufragio.



f.



No son solo las manos








No son solo las manos, sus dedos, sus uñas, mis muñecas rotas...
No es solo el viento, el cierzo frío o la humedad del alba...
cierto sueño que en la noche trajina la lluvia,
ciertas sílabas que son parte de la ceniza y el humo.
Tal vez tenga demasiadas cosas dentro de mí,
un hondo pozo donde han caído disolviéndose en mi sangre,
y me habitan y recorren mi cuerpo en el insomnio,
son un ejercito transeúnte y cruel,
que busca mi corazón para anidar
y hacer en él, la última hoguera antes de acabar conmigo.


f.



domingo, 13 de mayo de 2018

Registro








Registro,
un día tras otro,
lo inacabado:
sigo siendo un fiel escribano.
Grabo mi voz en el viento
porque sé del vacío y sus lágrimas,
un lugar de muelles y barcos dormidos
donde las mareas dejan su humedad,
forman la sal que va deshaciendo los cuarteles de madera,
dibujando en la teka algo que nunca sé descifrar.
Vengo del silencio y escucho como suena despacio
el metal que arrumba mi pensamiento...
trae una melodía sin nombres,
solo se hace de urgencia
y golpe de drizas sobre los mástiles
tendidos a la incipiente oscuridad del cielo.



f.



A golpe de acero se hacen los surcos









A golpe de acero se hacen los surcos,
luego viene la nieve y respirar.

No hay mano que cubra la verdad
ni sepa tanto de la impaciencia humana.

Un hombre tras otro
ha desollado al animal totémico que asola su silencio...
ahora solo hay frases hechas, varas de medir,
renglones con nudos corredizos.

He vuelto a ser viento,
ese viento que anula las palabras y gime, solo gime.

Morir así, envuelto en la oscuridad, tiznado de ella,
escuchando la lluvia y el quehacer de las horas con sus arañas laboriosas.

Volveremos con la luz y el esquivo latido de una promesa.



f.



sábado, 12 de mayo de 2018

Escribo de la rémora de los días que nos engullen










Escribo de la rémora de los días que nos engullen
como estaciones abandonadas
que nos preceden en el tiempo,
mientras deshojamos los sueños abiertos en nuestras manos
y surge el silencio que se erige entre dos que se contemplan,
la araña azul que tiene en sus ojos nuestros recuerdos,
la lluvia que nos sobrevive como un lamento,
nos empapa de tristeza con su recodo de noviembre
y nos deshace con esa perenne melancolía
que habita en las palabras al nombrarnos...
un lento e inexorable relámpago que alumbra la noche
para maldecir con su veneno nuestro corazón desnudo.



f.




Y cruzo los puentes que traen la bruma










Y cruzo los puentes que traen la bruma,
escancio el alumbre, el acíbar ...las lágrimas de oscuridad
Sé que he perdido la batalla,
tengo un hilo de sangre en el costado,
el hombre que soy escribe en la arena su pasado,
surgen todos los nombres que nunca se ha de llevar el olvido.


f.



viernes, 11 de mayo de 2018

De todo deducimos la distancia










De todo deducimos la distancia,
el hilo de una palabra que se escapa,
la longitud exacta de una caricia,
el color oscuro de una mirada,
el resto de una tarde
como un pasillo abierto a los silencios.
Sé separar la humedad del viento,
la levedad de respirar sobre la noche,
resquebrajada vasija entre los dedos
cuando el corazón siembra luciérnagas,
las últimas y fugaces pavesas
que han de registrar un abandono.
La holgura tiene demasiadas hechuras de naufragio.



f.




La simiente sigue esperando la humedad...












La simiente sigue esperando la humedad...

He abierto las ventanas y la noche solo tenía murmullos
¿qué hace que el hombre en la oscuridad sea parte de un enigma?
Detrás de mí se sostiene un fuego.
Escribo en el aire nombres,
melodías que nunca me abandonan.

Vengo desde el mar y en tus costas
las rocas me sucumben.
En lo alto dos montañas con lumbre:
dos ángaros esperándome.



f.



miércoles, 9 de mayo de 2018

No abro los brazos










No abro los brazos.
No sonrío en este día de mayo.
Hay nubes de aguacero,
borrascas que trae el viento desde el Oeste
mientras esgrimo las palabras sin acentos,
el modo verbal en subjuntivo,
el pronombre más lejano a mis manos.
Callar y contemplar
es demostrar un estado de ánimo,
un paisaje interior que se diluye,
un río sin márgenes,
la voz como lluvia
en esos días sin lugares comunes,
viviendo en distancia,
donde todos somos otro,
uno que ya no suma
en el largo deshacer de la tarde.



f.



No hay más soledad








No hay más soledad
que la que esconden mis verbos
cuando son simiente de la noche.
Sombra de abandono por viejos raíles
que traen a mi boca
la herrumbre de todo lo muerto,
las huellas presentes de la devastación.


f.



martes, 8 de mayo de 2018

Aún así llegó la primavera









Aún así llegó la primavera, con su látigo desgrana la simiente de lo perecedero, lo fatuo de la fruta madura, lo que hace que tu cuerpo esté entregado a caer una y otra vez, y sin saberlo, al lado del morir, porque cada día va cayendo de ti una vida, esa pequeña muestra de la química que no sabe como hacer para en silencio rescatarte de tu mortalidad.



f.



Aprender a morir es aprender a amar










Aprender a morir es aprender a amar,
sacar de las raíces de tu tierra todas las palabras,
sílaba a sílaba,
dejar que la costumbre sea el tiempo
que acoplado a tu espalda te desangra,
que el silencio tenga el color violeta
y que en tus manos quepan desde los ecos de la noche
hasta la verdad de cada incertidumbre que te inunda.



f.



De un domingo...









De un domingo...

Cruzo las calles, los puentes, las avenidas desiertas habitadas por la lluvia. Vago entre los sonidos de las iglesias llamando al rezo, una tras otra como un viejo reloj de campanas de bronce suenan sus llamadas metálicas en el eco del viento con el tañido hueco de la borrasca.
Mido la longitud de las cruces, las cúpulas encendidas, el olor de las misas con el humo a incienso y los dedos húmedos del agua bendita...nunca acabas de salir de estos viejos templos con sus estatuas retorcidas por el martirio y los bajorrelieves de alabastro policromado que siguen el largo camino de un retablo hacia el calvario.
No escucho la voz que clama, su palabra gripada por los siglos, y de rodillas percibo la altura, los colores de las vestimentas de los sacerdotes en la liturgia...siempre me gustó verlos con el color de la penitencia entre la fastuosidad del pan de oro que relumbra en la oscuridad y en la tiniebla...y el coro indeterminado de cantores, entonces surge una fila de devotos que se forma para recibir su misterio y acabar tras rezos e hisopazos recibiendo las santas bendiciones...ahora surge la urgencia de ir a comprar, de ir al bar, de correr a casa a hacer la comida.
Diría que esta hora no es de este mundo, es simplemente un descanso en el descanso dominical, en la que creo, humildemente, que casi nadie sabe a qué va.



f.




Todo lo que valgo cabe en mis manos







Todo lo que valgo cabe en mis manos:
arena, agua, sal...
No puedo valer más que unas monedas de cobre,
el símbolo marcado de la pobreza
y mis palabras son sucias
cuando recorren los arrabales de las viejas ciudades
y se juntan pegajosas a mí
entre prostíbulos y cantinas
esperando que el amanecer las absuelva.
Pregono mi maldición,
escribo detrás de las puertas de los urinarios
las razones que determinan mi ira,
aunque los borrachos piensan que son jeroglíficos
y las putas cuentas atrasadas que les debo.
Que sencillo es a veces disolverse entre tanta gente
que solo intenta sobrevivir a la noche.



f.



lunes, 7 de mayo de 2018

Nunca tuvimos la urgencia de vencernos










Nunca tuvimos la urgencia de vencernos.
Caer sobre el otro
y no saber decir ni el nombre,
como si las palabras
tuvieran demasiado peso
para rumorearlas
entre tu cuerpo y el mío.


f.



Abierta la veda de la lluvia











Abierta la veda de la lluvia el día amanece entre nosotros como un verbo sin tacha. Sabemos todo del silencio, los golpes de su respiración, el quejido de los goznes de su paso...a veces un ángel, a veces el demonio...la espera siempre trae ese quehacer de hormigas sobre todo lo que deseamos.
Contemplo la lejanía, un desierto de luces y candelas inquietantes,
las copas de los árboles de mayo en su verde húmedo, el azul grisáceo del fondo, ciertas colinas de yeso, el olor inconfundible del amanecer sin pájaros cuando la brisa se descansa en ti y deja un amago de conversación que nunca empieza más que siendo un escalofrío...así empieza el día sin más palabras que las que dejan ciertos pronombres y sílabas que mejor no pronuncias por temor al fracaso.



f.



Quedan los versos como surcos en el agua







Quedan los versos como surcos en el agua,
una mano de viento en mitad de la arena,
la voz, su huella en la maleza,
el fuego, ardiendo en el aroma del bosque.
Ahora y siempre una luz cae desde el cielo
y el hombre la condensa,
la hace masa de centeno y levadura
para crecer en el instante...
para ser un pájaro, una alondra, un mirlo negro.



f.




Hay debajo de algunas cosas un guión escrito








Hay debajo de algunas cosas un guión escrito,
la longitud y la medida de los verbos
cuando caen al suelo
y casi muertos
se vuelven hojas secas o pétalos de lumbre;

la horma de madera de los zapatos,
que envueltos en sus cajas
sostienen el silencio y el abandono;

la mesa, con su hule de cuadros,
y los restos sin vergüenza
de migas de pan y vasos medio vacíos...

Yo he hundido mis manos en el barro,
el limo fresco donde el agua se remansa
y he sacado tiznados de oscuridad mis dedos.

Lo impreciso cabalga en nosotros,
hay una levadura nocturna
que a veces nos ahoga
y crece como el rumor
de una manada de caballos al galope
que sabes que va a pasar,
sin perdón, sobre ti.



f.



viernes, 4 de mayo de 2018

Hay algunas palabras que nos han abandonado










Hay algunas palabras que nos han abandonado,
sílabas que ya no sienten nuestras huellas,
el eco de nuestra voz,
el murmullo con que las nombramos,
el sístole y diástole de nuestro corazón.


f.

Me reconozco poco a poco en el amanecer...











Me reconozco poco a poco en el amanecer...mis huesos, mi piel, el boom boom de un corazón cansado. Toco la melodía de la luz, es una vieja canción que recorre en silencio cada extremo de mi mundo, pequeño mundo de un hombre simple e inseguro que solo sabe recoger el fruto de su incomprensión en uno o dos versos... quizás sea lo mejor de mí todo lo que no sé expresar, un deshecho de lo que mi razón obliga a desnudar, la anatomía de todas las pequeñas vicisitudes que arman el miedo de vivir... pero ese camino es todavía el que sigo recorriendo cada día.



f.




jueves, 3 de mayo de 2018

El otro presentador ...Miguel Ángel Yusta de Los días contados










Presentación LOS DÍAS CONTADOS de Fernando Sarría.

Zaragoza, Sótano mágico 12.4.2018. Por Miguel Á.Yusta




Vamos a presentar esta tarde un nuevo poemario de Fernando Sarría. Un poemario donde se reflejan siempre vivencias que suponen minutos, horas y días que condicionan y sobrevuelan la vida del poeta. Me gustaría hacer tres breves citas previas: citar a Vicente Aleixandre que dijo: "La poesía tiene que ser humana". A Victor Hugo: “El poeta es un mundo encerrado en un hombre” y también a García Lorca: ”La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.



¿Y por qué precisamente estas tres citas? Pues porque en Fernando Sarría, en su ya extensa obra de la que este libro es una, por el momento, última muestra, se aúnan las tres cualidades que los ilustres autores citados señalan como esenciales para entender al poeta y a la Poesía. Fernando tiene una gran humanidad; es cercano, bondadoso y a veces , como dijo nuestro amigo Nacho Escuín, el el prólogo de su Antología (A plena luz), un poco canalla. Pero siempre tierno con ligeros brotes de malhumor que desaparecen como pompas de jabón, pues, el el fondo hay un carácter lleno de ternura. En segundo lugar, la poesía de Fernando se encierra en él mismo, es un mundo propio pero que que nos abre con abundante generosidad para que podamos explorarlo y compartirlo y, finalmente, Fernando Sarría es un amante enloquecido de la Poesía. La posee y ella le posee por encima de cualquier aceptación.



Y es que Fernando Sarría tiene un corazón vestido con ropaje amplio de humanidad desbordada. Impetuoso, activo, torrencial, extravertido...Mas no nos engañemos por las apariencias porque, detrás de ellas, está el oficio de escribir, la dedicación constante, la enorme sensibilidad poética y el sentimiento que transmite en cada poema, que llega, en profundidad, a quien lo lee o escucha.

Hoy no voy a hablar de tecnicismos, influencias, ni estilos del

poeta, sino que hablaremos de sensaciones. Porque el libro que hoy nos ocupa, Los días contados, es un libro de sensaciones, de emociones que son, a mi juicio, los soportes del poema.



Tras la reciente publicación de “A plena Luz” antología editada por Lastura y que comprende poemas de la totalidad de su obra entre 2008 y 2015, el poeta nos presenta hoy un poemario nuevo, de versos nítidos, ricas imágenes y poemas cortos donde se hace presente el hombre revestido de unos versos donde con frecuencia se trasluce la soledad, el miedo, la angustia, los deseos, la nostalgia, la búsqueda ...versos impregnados muchas veces de los elementos tan queridos al poeta como la humedad y la lluvia, las luces del alba o del crepúsculo que difuminan contornos de personas y cosas. Pero, sobre todo y sobrevolando el poemario, las preguntas y el silencio...





En los 110 poemas que componen la obra, el poeta se pregunta en siete componiendo, sin tal vez pretenderlo (o sí) un poema lleno de belleza y sugerencias.



Y leo:

¿Dónde van a quedar nuestros días?

¿Dónde enterraremos nuestras noches? …..................p.9

¿Cómo medir la extensión de un día de lluvia?

¿Cómo respirar dentro de ese silencio invasor?............p.10

¿Cómo deshacer, uno a uno, los nudos de la vida?.......p.11

¿Y cómo no dormir en la tristeza?

¿Cómo no abandonarse a la batalla?.............................p.62

¿Cuántos nombres se oirán caer en el olvido?...............p.65

¿Cuándo vendrán a buscarme los ángeles?...................p.74

¿Cómo desenterrar tanta hermosura?........................... p.101



El poeta nos lleva de la mano a traves de lsus imágenes, hacia la soledad para compartir “las horas que se hacen costumbre de la soledad” (p. 24) que “deja huellas en la hierba” y “no te espera, te agarra de la mano y te lleva preso” (p.93)

Y también nos comunica sus miedos, nuestros miedos, porque todos los sentimos aunque intentemos silenciarlos con el ruido de un vivir vertiginoso, ese miedo que se instala “en los dos extremos de la verdad” (p. 25) ese “temor-miedo al dolor como síntoma de madurez” (p.32) o tal vez del inicio de un período vital crepuscular en el que seguro que nuestros miedos, silencios y soledad “Las horas se hacen costumbre de la soledad” (p.24) van a ser cada vez más profundos.

El Silencio, es una constante en el poemario con múltiples referencias. Citaré solo unos cuantos versos que sonj significativos:

“Dentro del invierno hay otro invierno que guarda los silencios” (p.33); o la bella imagen de este verso: “Horas de lunas nuevas apresan el silencio” (p.38); o “Los árboles del silencio son impenetrables”(p.44); o el final de este poema “El viento gime junto a mi ventana/ es el único animal que habita este silencio” (p.65) y ya, al final “Previo a la palabra, el silencio tenía sus consignas” (p.108).



Existe también una referencia clara a la angustia, a la incertidumbre, -una constante en la obra del poeta- en varios poemas. Los versos “Todas las verdades nos llevan al invierno” ((p.58) “Cada verso es una nueva arquitectura de la desolación” (p.59) o “Cada vez comprendo más la dolorosa sensación de ser hombre” ( p. 95) son buena muestra de la actitud del poeta.



En el poema final que leo completo, hay un claro mensaje con elque el autor se despide del lector, dejando un suave poso de nostalgia que parece cerrar el círculo o, mejor, acabar el camino que tan trabajosa como meditadamente ha ido recorriendo el poeta en estos días contados que son, en cierto modo, los días de todos nosotros.


Dice así el poema (p.116):





Me he perdido en el olor de la ropa húmeda de lino

y en su fragancia antogua a lavanda y membrillo.

He abierto la luz del atardecer

Caía el raso sobre la cama y su olvido

Spenas eran sombras, huellas que tovavía me esperaban

En el balcón, el tiempo me guardaba una vieja palma de ramos.



En todos los sentidos, el poeta se desnuda, se impregna y descubre sus flancos, llevándonos de la mano por donde él transita acompañado de las más diversas y humanas sensaciones pero siempre haciendo de la poesía un compromiso-herramienta que dispara, y siguiendo la huella de Gabriel Celaya (“Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”) no concibe como un lujo ni se lava las manos evadiéndose de una realidad que es nuestra propia realidad vital.



Y termino:



Las palabras de un presentador, no pueden sustituir la fuerza de unos poemas que tienen la virtud de trasladarnos a nuestro mundo interior, Los días contados es un libro poéticamente hermoso, un caminar -como señalé al principio- a través de las sendas del silencio, la soledad, el miedo, los deseos, la angustia vital y la incertidumbre y constituye una batida por ese espacio de los miedos y las sombras que siempre pueblan nuestras vidas. Fernando Sarría ilumina este territorio lo desmenuza y lo expone como un testimonio de voluntad y firmeza frente a los avatares que indefectiblemente van asediando nuestras vidas, creando una alegoría de valor universal.

Es un placer invitaros a leer y meditar sobre este poemario . Leed despacio sus versos porque cada uno se constituye en valor individual, saberdleer entre líneas y, sobre todo, en los

silencios, tan importantes en poesía como las palabras.


Felicidades, Fernando, por este nuevo libro. Y el agradecimiento a todos los asistentes por compartir estos momentos.




Presentación del poemario "Los días contados" por Fran Picón









Fernando Sarría Abadía (Ejea de los Caballeros, Zaragoza), Licenciado en

Filosofía y Letras, en la especialidad de Historia del Arte, por la Universidad de

Zaragoza. Ha dedicado varios años a la investigación en Historia del Arte, en

concreto a la escultura del siglo XVI aragonés. En esta materia ha participado en más de veinte trabajos en distintas publicaciones y revistas especializadas,

incluyendo el ensayo monográfico El retablo aragonés del siglo XVI. Estudio

evolutivo de las masonerías y la exposición Escultura aragonesa del siglo XVI en el Museo Camón Aznar, en 1993.



Ha sido incluido en las antologías “Versos sin bandera antología poética España – Colombia” , “Poesía en la margen”, “La luz escondida”, “Versos para Somalia”, “La luna en verso”, “Los Borbones en pelotas”, ”Locus amoenus” y “No me silencies, escúchame” entre otras.



Ha colaborado en diversas revistas literarias y culturales:

El Cronista de la Red, Yareah, Criaturas Saturnianas, Imán, Narrativas, Turia, La Nausea, Matemáticas y Poesía, Agora, Alora, Gealittera…así como sus poemas han aparecido en diversos blogs, él, mantiene diversos blogs poéticos y literarios.



En cuanto a su obra poética, en lugar de hacer una simple relación de títulos, voy a utilizar los versos de cada uno para, en unas pocas palabras, resumir cada poemario:





* No sé por qué mis manos cometen el error de las hormigas y buscan alrededor de tu cuerpo su supervivencia: “El error de las hormigas”(2008)(Editorial Eclipsados)

* Sabrás de mí en las mañanas, cada madrugada soy la sombra que te acaricia, ese que sigue pensando en ti cuando ve su cama vacía:“El Alhaquín” –primer accésit en el Premio de Poesía Delegación del Gobierno 2008-(Editorial Aqua),

* Bésame ahora, cuando todavía me duele. Cada vez va a ser más difícil olvidarte:En el 2010 “Todas las mentiras que te debo”(Editorial Eclipsados),

* A veces la apariencia es una sombra, una isla lejana, una nube cercada por el viento: en el 2011 “Babel en las manos”(Olifante Editorial)

* Después de ti, tu boca, ese paréntesis cálido de cruces sin destino donde me dejó el olvido: en el 2012 “Las Horas”(editorial Quadrivium),

* Aprendí poco a poco y jugué mis bazas, haciendo del milagro un triunfo: en 2012 “Calafell” (Sabara Editorial)

* Recuerdo que sí que me gustaban Janis y Jimmy, aunque tal vez murieron demasiado pronto, héroes vencidos de un juego al que nunca supe jugar y eso que en la ruleta he aprendido a perder hasta las esperanzas:también en 2012“Bares” (Ediciones del cuatro de agosto) ,

* He visto el mar sangrando en el atardecer, en ese instante soy solo una palabra más:”El buril y la piedra” (La fragua del trovador) en el 2013,

* Detrás de una pausa y el silencio vendrá la eternidad; un lugar sin más medida que la infinita espera: en 2014 ”Silencio (por favor)” ( Ediciones Lastura) ,

* Ven a mi cama, hay pendientes entre las sábanas viejas cuentas, en la bañera pondremos agua caliente. Mientras suene la música todo irá bien: en 2014, “Poemas de la incertidumbre” de editorial La isla de Siltolá,

* Es parte de la vida este deshacerte en cada instante, casi morir por todo lo que cae sobre tus hombros y al poco, darte cuenta que el mundo sigue y tú no eres nadie que importe en él:otro más en 2014 “La armonía en el vuelo de los pájaros” (La fragua del trovador)

* Me vence el púrpura, su veneno, el afán de frontera de mi costado, el silencio como tela de araña, un murmullo a veces inédito, a veces cierta belleza del océano: en el 2015, “Albada” ( Ediciones Lastura)

* Soporto este camino, esta herida desde la niñez y tengo guardado dentro el sonido de los viejos muebles muriendo: la plaquette “La caja de música” (Herradura oxidada) el 2016

* y “A plena luz” ( Ediciones Lastura) el 2017, antología de su obra entre 2008 y 2015, en la que Nacho Escuín dice que Fernando Sarría ha roto la barrera de la estética, genérica, de los públicos, lo ha roto todo –por fortuna- y a ver ahora quién puede devolver “las cosas a su sitio”, ni maldita la falta que nos hace.



LOS DÍAS CONTADOS:



Al escuchar o ver el título de este poemario, se nos pueden venir a la cabeza ideas relacionadas con una cuenta atrás, con el fin de algo, tal y como pasa en la novela homónima de Miklos Banffy, sobre la caída del imperio húngaro, la película “Días contados” (de Imanol Uribe, basada en la novela del mismo título, de Juan Madrid; aunque también hay una película chilena y otra argentina, con este mismo título).



Los días contados de Fernando Sarría son contemplaciones, sensaciones hechas poema, momentos efímeros que el poeta hace eternos para deleite de cada lector que se adentre en el universo poético de Fernando.



Y es que la palabra, y en muchas ocasiones el silencio, son capaces de hacer evidente lo que la mirada percibe y darle la importancia que casi nunca damos a lo observado, a la observación, participante o no, como forma existencial, como sinestesia de la carne en el verso.



* ¿Por qué Los días contados?

* ¿Contemplar como actitud ante la vida?



Hay un continuo deshacerse en la obra de Fernando, en su poesía, una reflexión incesante en torno al devenir del tiempo, hacia el principio del fin, hacia el final de todos los principios.



* ¿Deshacerse por y para qué?



No es importante la medida de las cosas que de verdad trascienden, al contrario, lo que de verdad merece la pena se mide con el valor de lo eterno, por más efímero que parezca, y así lo grita Fernando. El carpe momentum llevado a su máxima expresión, al deleite en cada instante, a la consumación de ese segundo irrepetible que es vivir.



En la contemplación de Fernando cabe todo lo mortal, todo lo que la palabra y su eco son capaces de materializar.



* Nos hablas de que las sombras se alimentan de silencio ¿háblanos de esta intrigante idea (que por otra parte estoy seguro que compartimos muchos)?



Fernando cuida el lenguaje, lo mima, le da la exquisitez necesaria, porque tan fundamental como el mensaje es la forma en que se expresa, las palabras son los surcos que conforman la realidad, el hecho diferencial con lo intangible. Lo respirable es lo que cobra sentido en cada verso de “Los días contados”.



* ¿Cómo ha sido tu proceso creativo en esta ocasión? ¿Tenías ya la idea clara o ha ido cobrando vida propia conforme la poesía se abría paso?



Hay una contemplación también retrospectiva, la contemplación de lo que habita en la memoria, el recuerdo de cuanto dejó huella, incluso la memoria del olvido, de lo desconocido, hasta la memoria de lo que nunca ocurrió. Esa es la magia de la contemplación del poeta, ese fingidor que decía Pessoa, ese observador que, en ocasiones, es el creador de una realidad paralela, o tal vez, de esa realidad que solo la sensibilidad de Fernando es capaz de sacar a la luz.



* ¿Cuánto de ti, de ese Fernando sin disfraces ni pudores, hay en este poemario?





La soledad es también parte del universo poético de Fernando Sarría, una soledad que no implica necesariamente tristeza o resignación; una soledad, a veces elegida, que le permite hacer un

ejercicio de introspección. Con versos llenos de simbolismo, el poeta nos invita a visitar su mundo interior tanto como ese mundo que observa y del que aprende y se nutre.



* ¿Es la soledad un elemento necesario para la construcción poética?

* ¿Y es esa soledad la que te permite desnudarte de prejuicios y escribir libremente?



Nos habla, nuestro poeta, de la verdad, del miedo a esa verdad, porque quizá esa verdad no es la que daría sentido a la vida, sino más bien la que puede romper en mil pedazos la aparente cordura de la vida.



* ¿A qué verdad tiene miedo Fernando Sarría?



Y, quizá, como parte de esa soledad, la melancolía, esa eterna melancolía que late imperecedera en cada verso de Los Días Contados; una melancolía que, como todo, se disuelve en cada amanecer para volver conforme pasan las horas y se repite la vida de nuevo, como nos dice Fernando, al modo de esas viejas películas en blanco y negro.



* ¿La vida sigue ya un guion escrito?

* Y, por otra parte, ¿Cuánto de cine, de música, hay en tu poesía?



Hay mucho, en mi opinión, en la poesía de Fernando, influenciado por la poesía oriental, por la ubicación de los versos en el espacio tiempo, por la simbología de la naturaleza y, especialmente, de un otoño que todo lo cubre, que todo lo puebla con su armonía cromática y sensorial



* El otoño, y especialmente noviembre, siempre están muy presentes en tu quehacer poético ¿Por qué?



Fernando es consciente de sus contradicciones, de su incertidumbre, de sus temores; de las sombras y las luces, de la noche y su desubicación, de la búsqueda de un norte más allá del propio viaje.



* ¿Hacia dónde camina Fernando Sarría poeta?



Los pájaros, París, Venecia, son parte recurrente en la poesía de Fernando, parte de esa voz propia, clara y contundente, que define a un poeta con denominación de origen propia. El amanecer, el crepúsculo, las horas, la urdimbre… y el silencio. Pero además de sus palabras o conceptos fetiche, Fernando es un investigador incansable, un buscador de palabras, de términos que puedan dar lugar a un verso.



* ¿Por qué esta incesante búsqueda de palabras, de imágenes nuevas?



Llama la atención un mensaje repetido a menudo en este poemario, la ausencia de perdón, un grito desgarrado pronunciando un no hay perdón, o quizá, un silencio resignado hacia lo que no tiene visos de cambiar: la voracidad de la propia vida. Aunque, nos lanza un atisbo de esperanza y nos avisa de que la senda del perdón empieza en los crepúsculos.



* ¿Es la noche, en tus versos, la metáfora del lado oscuro del ser humano?



Es muy interesante la forma en la que se estructuran los poemas, poemas cortos, muy visuales, y todos ellos con un a modo de moraleja final, materializada en un último verso, independiente, separado del resto, pero con una característica común en todos estos últimos versos: una fuerza descomunal, un mensaje claro, un arañazo inevitable en la certeza de cada lector.



A modo de ejemplo uno de los más impactantes: “Estremece saber que la vida es algo entre dos fechas”.

* ¿Era esa la intención de esos últimos versos de cada poema, impactar de forma contundente en la tranquilidad del lector?



También es muy interesante en la poesía de Fernando sus continuas alusiones a la niñez, a la inocencia, a la pureza que se va perdiendo a golpes de calendario; un calendario que nos acerca irremediablemente hacia la muerte, hacia el silencio de las palabras, hacia la oquedad sin tiempo, ni medida, y por ello, hay también en los versos del poeta un canto al carpe momentum, a ese disfrutar el instante como lo que es, único e irrepetible, y quizá… el último.



* ¿Es la muerte una idea con la suficiente hermosura como para dar sentido a tantos poemas o, es otra manera de llamar la atención al lector sobre la vida, sobre el momento, sobre cada instante y su importancia?



Conforme Los días contados llegan a su fin, Fernando va comprendiendo la verdadera y dolorosa sensación de ser hombre, de estar vivo; un hombre a solas con su invierno, a solas con su verdad desnuda, con su tristeza crónica. Sí, porque ya nos ha contado Fernando que no hay perdón, pero la realidad más cruel de esa ausencia de perdón, nos la muestra el tiempo… el tiempo es la máxima expresión de ese no hay perdón.



* ¿Cómo es tu relación con el reloj, tu día a día con el tiempo?



El desasosiego, el miedo a un mañana que sólo sea un clon del ayer, el temor al abandono, la insoportable convivencia con la memoria, y la llegada de la oscuridad, ser un hombre en medio de la oscuridad… y es que, quizá, la esperanza también tenga Los días contados…



Zaragoza, 12 de abril del 2018 en El Sótano Mágico.




Despierto y el mundo se precipita en columnas de bruma.












Despierto y el mundo se precipita en columnas de bruma.
Sé que vuelvo a ser el naufrago,
que las islas son frondas de espera,
y que me rodean altos muros de hiedra
con un cielo azul de nubes blancas
que se derraman en silencio hacia el Este.
Suena la música en el dial,
es triste el dolor de la trompeta...
mientras cada palabra se resiste a salir
yo comparezco solo ante los jueces de lo cotidiano
que valoran con desapego mi instinto de supervivencia.
Mi bitácora marca una noche de insomnios y preguntas,
y escucho, lejano, un ruido de plegaría, un zumbido sordo,
un galope de caballos que traen la vida.


f.



Más allá de las palabras












Más allá de las palabras
no hemos sido
más que un hilo de luz,
lo que tiembla en el aire
cuando la tarde se silencia.
Ahora que sé lo que no está escrito
he dibujado con el vaho de mi respiración
nubes azules en el cristal de mi ventana...
Que escaso es el tiempo de la vida
y cuantas cosas nos quedan por hacer
antes de tener que irnos.


f.



Miro dentro











Miro dentro, como si cada palabra que digo tuviera que tener un corazón, respirar en los bordes de las sílabas, volar como si fuera un pájaro o enmudecer quieta en el aire como una nube blanca que espera el atardecer para iluminar desde tan lejos como pueda su fuerza metafórica… no sé por qué, pero se llevan parte de mi vida las palabras.



f.



miércoles, 2 de mayo de 2018

Amar después de amar…












Amar después de amar…
que confusa puede ser
la vereda de este bosque de hayas.
Nombrarte en los signos,
en los símbolos
de lo que han dejado escrito
en el aire, en el agua, en la arena,
en el cuerpo del otro,
para que solo sea
el latido de lo que humedece el silencio.
Huellas anónimas
como esos corazones
tallados a navaja en los árboles
o los candados que aguantan
sin palabras y a la intemperie
colgados en la forja de los puentes.


f.



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