La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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lunes, 4 de mayo de 2009

Me escucho respirar






Me escucho respirar
mientras lejano el océano es un murmullo.
Resuena la lluvia en los cristales
y en la habitación
cabalgan las luces imprecisas de la calle,
así y todo es tan temprano
que en la radio todavía no hay noticias
y bajito me hablan de mundos y palabras imposibles.
Es posible que la duda
traiga en sus dedos temblorosos el duerme vela
y la soledad, como un cuchillo, haga de este lugar
una estancia enorme, inhóspita,
en la que yo seré del instante que vivo
lo único que permanecerá y lo recordará.



F


6 comentarios:

SONIA FIDES dijo...

Fernando, es que cuando uno va a Paris hasta la capacidad pulmonar le cambia,ja,ja,ja

Un beso, tierno. Sé que te lo has pasado súper.

marea@ dijo...

La soledad tiene fácil solución... ¿no me harás explicarlo... no?

un abrazo amigo. Marea@

carlota dijo...

La soledad es un arma de doble filo, hay que saber capear sus pros y contras. No va mal escucharse respirar y dejarse arrastrar por el duermevela, pese a la soledad afilada que lo envuelve.
Más besos

Lamia dijo...

Sigo preguntándome siempre cómo puede uno sentirse tan solo aún cuando siempre está acompañado.

Tesa dijo...

Desde el amanecer del Sena en mayo, donde calquier caricia se convierte en rito hasta esta estancia desolada, con las luces de la calle dibujando caminos inestables a la soledad del poeta desvelado, me enternezco con tus versos.

Besos, Fernando.

Laura Gómez Recas dijo...

Preciosa tu reflexión. Me ha relajado el tono íntimo de esa condena nocturna bajo el arrullo del sonido del mar y de uno mismo.

Laura

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