La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Colaboradores

domingo, 21 de diciembre de 2025

 






Voy a colocar poemas de todos los libros publicados empezando desde el primero...es una manera que lo escrito siga permaneciendo
El error de las hormigas (2008) (Editorial Eclipsados)




Entregarte a los silencios del faro
y en sus secuencias seguir las estelas
en la noche eterna del océano.
Una, dos, tres ráfagas cortas y una larga
como un minucioso trabajo de arquitectos
donde el agua se enciende
y en un instante se ven las carreteras del mar,
hasta el horizonte que arrastra la penumbra.
Allí los sueños se hacen tangibles
y a ti vuelve con la brisa el sabor de su boca,
la línea sagrada de su cuerpo,
nada más que lo importante,
aquello que te une a la vida.

............................



Cabe un sorbo más,
apurar el alba,
ese pequeño recodo
en que al nacer el día
todavía nuestros ojos viven la noche.
Cabe un sorbo más,
apurar la piel
hasta el extremo
en que el deseo
sea un río agónico y silencioso.



...........................





En el claroscuro de la tarde
tu cuerpo se hace estatua.
Apoyada en la ventana,
baja por tu espalda una cascada de ámbar.
Mientras yo admiro tu desnudo
y tus ojos se pasean por la deshabitada avenida,
me pregunto hasta cuándo tendremos estos instantes
bendecidos por la fortuna.
Un desgranado verano nos sostiene en la ciudad solitaria,
sus noches de azul cobalto son eternas
y en su duna dorada crecen las mañanas
al ritmo impagable de las caricias.
Apenas pasan las horas y los días,
todo es un tobogán donde respiro tu aliento,
beso tu piel, sueño tus sueños, hacemos el amor
y me hundo en tus risas como un gato en el regazo.
Es lo más parecido al cielo que conozco.





lunes, 29 de noviembre de 2021

Poemas de Nov. 2021

 




NOVIEMBRE 2021



1

Viene la queja, se siente como la sinuosa huella que deja la sierpe en su camino a la oscuridad.

2

Dejaron sobre mi nombre una simple y humilde piedra. El destino siempre recorre su camino.

3

Dejo las cenizas junto a los recuerdos. El bosque duerme en su largo silencio de noche.

4

Me habito de la humedad de la lluvia. Nada dibuja mejor mi pensamiento que las oscuras nubes de tormenta.

5

Teje la noche su sombra. Vuelvo a mirar el infinito con dolor, todo tiene siempre un por qué.

6

Las huellas en la nieve dejan un hueco invisible en el corazón. En mí espalda se asienta el frío.

7

Siento el silencio. Ando por un sendero donde nadie nunca será más que nadie. El humo y la ceniza nos igualan a todos.

8

Se pierde en el viento la palabra. Solo me queda el remanso, cerrar los ojos y mirarme adentro, sin medida.

9

Recojo en la borrasca los nombres ausentes. Un hilo de luz que siempre me conmueve.

10

Nunca existe el olvido. La memoria recurre a meandros para obviar lo que nos duele.

11

Me dejo en el camino las verdades. Enumero uno a uno mis silencios. He guardado la esperanza para la primavera.

12

Me siento indefenso ante el quebranto. Todo se desmorona y cuesta cada vez más reconstruirme.

13

Del rojo serbal mantengo la intuición de su mensaje. El crepúsculo de la tarde llevándose los sueños.

14

Sostengo el horizonte. Detrás de mí queda la costumbre, el dolor, un luto negro con que vestir el silencio.

15

Vuelve el viento con sus nombres. Ando despacio por mi propio camino de sirga.

16

Arde el sarmiento, fugaz luz en la noche que enciende la oscuridad. Después todo se habita de la sombra.

17

El tiempo se ha ido llevando su recuerdo aunque en los días fríos escribo sus iniciales en el vaho de los cristales.

18

Van pasando los días y llegan instantes donde lo importante solo es volver a ver amanecer.

19

No oigo a los pájaros cantar. Me deslumbra tanto silencio solo roto por el sonido incontestable del viento.

20

En la niebla del tiempo siempre queda este mes con sus dolorosas huellas en mi memoria.

21

Escucho en la noche una letanía que rememora los días oscuros. Traen de nuevo las horas insomnes.

22

El sendero del parque se pierde en la bruma. Me recojo entre esas hojas caídas en la noche.

23

Se siembra en lo fugaz. Ciertos pensamientos siempre brotan en medio de la oscuridad.

24

Usar el fuego para ser hijos del olvido. Todo duele hasta la pavesa que en el aire agoniza con tu palabra.

25

Derramo las lágrimas del frío. Siento mis emociones deshabitadas en medio del páramo.

26

Hay un ángel azul en mi ventana. Me contempla, sabe que no me sirve la verdad que trae con su fuego purificador.

27

Habito un lugar abierto al viento. Estos días oscuros y sin sombra poseen la trasparencia necesaria del dolor.

28

Me oculto de mi mismo. Descanso detrás de la luz. Allí, donde no llega la letanía ni los salmos.

29

Donde no sea nadie, ese es el lugar al que pertenezco.

30

Despido la urgencia de desaparecer. Abro mis manos al frío y a la lluvia. Pronto seremos invierno.




F.

lunes, 26 de octubre de 2020

sábado, 12 de septiembre de 2020

Abro la ventana y entra la brisa


 


Abro la ventana y entra la brisa.
Sin nombre apenas que darte
poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna
y esta hora ausente de nosotros,
cuando tú duermes y yo oteo el mar.
Las islas son como tu espalda,
se ven en la bruma del horizonte,
y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,
mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,
respirando en silencio,
te cubren una lejanía de sábanas
y todos los pretéritos viajes
que hicimos en la noche.
Guardo este instante.
Lo grabo como he hecho otras veces.
Ya eres igual en mi memoria
que algunas cosas hermosas que me habitan:
el friso del Partenón en el Museo Británico,
el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,
el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,
el templo de Júpiter en Paestum…
Eubea en medio del Egeo.


f,



Dentro de uno siempre hay música

 



Dentro de uno siempre hay música, un derviche danzando, una muñeca de ballet girando, una sombra que si la contemplas baila sobre lo que más duele, la vieja melodía que te nombra.



f.







miércoles, 2 de septiembre de 2020

No sé cómo hacer de mí otro hombre








No sé cómo hacer de mí otro hombre,
uno que sepa dar el color necesario a cada verbo,
que limite los pronombres posesivos,
que haga pájaros de todos los adverbios,
que abra surcos, a modo de besana,
en la tierra fértil de los adjetivos.
No busco ser más, solo sentir como cierta
la oscuridad interior de la palabra,
ese desfiladero donde la tormenta
marca sendas y crea escalofrío en cada verso.


f.



martes, 1 de septiembre de 2020

Viene septiembre








Viene septiembre y una fronda de lluvia crece
en los aleros enrojecidos del amanecer,
mis pasos son ahora por largas y lejanas avenidas.
Camino revisando todos los mensajes,
evito la sensación de frío porque todavía creo en ti.
Dices que naciste al otro lado del mundo,
no sé si Buenos Aires es un lugar o es el sueño de todos.
Me hablas de una ciudad envuelta por la luna,
de una tristeza que te guardas dentro.
Hoy traes un recodo de ausencias
y yo no soy parte de ellas.
Ahora en tu móvil los sms no son míos,
tal vez tengan la música de antaño,
un viejo tango con su bandoneón.
Quiero retener este recuerdo,
la parte del sur que tú atesoras,
el viaje que nunca hicimos,
este irte despacio de mi lado.


f.



lunes, 31 de agosto de 2020

Solo, sometido al desarraigo del relámpago









Solo, sometido al desarraigo del relámpago.

Un hombre, un verbo, una sola imagen de la lluvia.

La verdad nunca tiene poros,
es una argamasa de nostalgia y melancolía.


Sin cruzar las estaciones caen los años,
mientras un ramal de silencio nos reserva su regazo.

He venido desde las azoteas hasta el suelo
como un pájaro desciende a la tierra.
No voy a romperme la camisa,
ni siquiera mis palabras van a tener significado.
Si queréis miraros las manos, preguntaros qué os deben...



f.



Y dormirme en la bañera...









…puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

L.Cohen


Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,
junto a un vaso de whisky de malta escocés,
mientras suena en la radio una vieja sonata romántica
a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.
Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,
rebuscando en ella preguntas indoloras
o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,
mientras yo canturreaba canciones de Dylan
o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:
medio desnuda, medio mojada, medio borracha.


f.




domingo, 30 de agosto de 2020

Del poemario Las Horas








Del poemario Caídas








sábado, 29 de agosto de 2020

De los días contados








No es urgencia este deshacernos
La vida pasa tan deprisa que no me reconozco de un día a otro
Solo veo nubes encendidas en medio de la tarde
Sin hojas, soy el final de un viejo calendario


¿Dónde van a quedar nuestros días?
¿Dónde enterraremos nuestras noches?

* * *

Esgrime la soledad el color amaranto de la incertidumbre
El fuego tiene un humo de brasa, un quehacer de hojas secas
Ciega la noche, es imposible revisar el contorno del viento
No urge el silencio, lo habita todo

Se ahoga la esperanza: tenía los días contados.

* * *

Beber de la luz y en la boca notar cómo cuaja la nieve
Escuchar la voz que gime entre los álamos desnudos
Tocar el fuego con las manos quemadas por las brasas
Ser zahorí del vértigo aunque sea un ciego quien te lleve

Cada verso es una nueva arquitectura de la desolación.

f.






viernes, 28 de agosto de 2020

Yo anduve por Venecia







Yo anduve por Venecia cuando tú la soñabas
y sentías lejano el dolor de la ausencia.
En las encrucijadas,
quedaron mis pasos, esperándote
tras las viejas canciones
y espiando la mirada inquietante de un nuevo silencio
que iba creciendo como la mansedumbre de los gatos.
Pisé el mármol blanco desgastado y húmedo,
contra las olas de los que partían
se mojaban sin piedad mis zapatos,
y debajo de los oscuros porches de las tiendas del vidrio,
o en cualquier plaza tranquila con sabor de amaranto,
ardía, en el aire del verano,
el sendero abierto por un violín estremecido.


f.



miércoles, 26 de agosto de 2020

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos








Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.


f.




martes, 25 de agosto de 2020

No hay reposo en la tentación del siervo








No hay reposo en la tentación del siervo
y respira hondo el cuerpo junto al cuerpo,
allí por donde se desborda la lluvia
y crece un reguero de contenido silencio.


f.



Oí hablar de miradas de pájaro







Oí hablar de miradas de pájaro,
las que cruzan los océanos embarcadas en el viento.
Siento la lejanía, el vértigo que traen los cartabones,
los que pueden medir los milímetros entre dos puntos del mapa
pero que no hablan de distancias de un cuerpo a otro cuerpo,
las que sólo se sustentan en el eco de la última caricia.
Hay demasiadas preguntas esperándome
y todas conocen lo que ocultan,
pueden ser unos billetes en tránsito donde establecer el olvido,
una plaza, una sombra esperando la noche,
una ciudad sin nombre donde abandonarme.


f.




sábado, 22 de agosto de 2020

Entonces llegaron los pájaros







Entonces llegaron los pájaros,
se hizo el aire de la densidad blanca de la luz,
se recostó el silencio
dormido como el mármol en su tiempo de espera,
y el volumen de todas las cosas
caminó hacia mí.


f.



viernes, 21 de agosto de 2020

Cerré los ojos mientras tu boca recorría los alrededores de la dicha.








Cerré los ojos mientras tu boca recorría los alrededores de la dicha.

Líbrame de este viaje por la oscuridad de Europa.
Tráeme cerca del Sena,
quiero volver a desembarcar de un tren del sur
y andar por las calles donde las hojas del otoño nos esperan.
Hay un alarde de viento que viene con la lluvia,
esa tormenta bajo la que somos un aguacero de dudas y preguntas.
La rue des Rossiers hierve en el vacío de tu nombre,
aquellos pasos nuestros retuvieron un eco de besos y caricias.
Arde todavía el verano,
la soledad se ha dejado media vida arrimada a la mía.
Sueño entregado a escuchar tu respiración recorriendo mi cuerpo.
Cada gota de sudor se hace de los dos,
se disuelve en la piel,
cubre de semillas cada poro del otro.
Ven de nuevo y que tus labios se pronuncien en amapolas,
me reconozco en tus uñas y en el sabio desafío de tu lucha…
Hoy, como todos los días,
mi ejército desperdigado y confuso ha sucumbido a tu boca.


f.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Será cierto que somos la sombra de una mirada





El día de los hombres no es un juego.
El día de los hombres está hecho
de algo que solo empieza con la luz.
Roberto Juarroz


Será cierto que somos la sombra de una mirada, el lado que se acuesta frente a la noche y contempla el mundo cayendo sobre el otro lado y, sin saber por qué, se renueva la lumbre de un fuego interior y de una vida sin nombre, solo atada a nosotros como un ancla en el agua, una branza en el tiempo que sostiene los recuerdos y el miedo.
Un pájaro trae con su voz de nuevo el asombro, lo veraz, la distancia entre las cosas, el eco consensuado de los puentes, la urgencia de respirar, esa intensa cuenta atrás hasta la noche que nos causa saber que todo vuelve a comenzar.


f.



martes, 18 de agosto de 2020

Sinceramente
















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