La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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jueves, 5 de julio de 2012

Miguel Ángel Yusta presentando Calafell




Presentación CALAFELL de Fernando Sarría.
Zaragoza, Calle Zaragoza, 5 jul.2012. Por Miguel Ángel Yusta.

Saludos.
Agradecimientos.

Vamos a presentar esta tarde un nuevo poemario de Fernando Sarría. Un poemario donde se reflejan unas vivencias de la infancia que condicionaron la vida del poeta. Me gustaría citar a Rainer María Rilke que dijo: "La verdadera patria del hombre es la infancia". En ese sentido, el poeta ha redescubierto y traído de la memoria un retazo de su infancia, de su patria, de su humanidad, que puede ayudar a recomponer y comprender ese a veces endiablado rompecabezas que en muchos de nosotros constituyen unos recuerdos de infancia vividos en unas épocas determinadas y difíciles por diversas circunstancias.
El poeta viene hoy con su equipaje de recuerdo hasta el presente; en su poemario toma partido de nostalgia a veces ácida y reivindicativa, la hace herramienta del recuerdo y la dispara, tal y como dice Gabriel Celaya, tan querido por Fernando, en uno de sus más conocidos poemas, que cito en parte:



Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. …..
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

Hoy, en este bonito espacio cargado, también, de futuro y de entusiasmo y en el que se inaugura un novedoso proyecto editorial lleno de ilusiones, tengo pues el placer de presentar el libro de un amigo, de un fraternal amigo y de un poeta creciente, arrollador, que paso a paso o, mejor dicho, a grandes zancadas, pues Fernando es así, ha conquistado un importante espacio en el firmamento poético actual.
Y es que Fernando Sarría es, tan solo y nada menos, un corazón vestido con ropaje amplio de humanidad desbordada. Impetuoso, activo, torrencial, extrovertido...Mas no nos engañemos por las apariencias porque, detrás de ellas, está la ternura, el oficio de escribir, la enorme sensibilidad poética y el sentimiento que transmite en cada poema, que llega, profundizando, hasta las costuras del alma de quien lo lee o escucha. La poesía de Fernando Sarría es, como él mismo titula en uno de sus numerosos blocs, un arma que se dispara como el amor de un loco, pero un arma cargada de la fuerza poética de excelentes imágenes, de un potencial que impulsa esa fuerza vital que el poeta necesita para seguir el camino de su ya extensa obra.
Pero no vamos a hablar hoy de tecnicismos, influencias, ni estilos del poeta, sino que hablaremos de sensaciones. Porque el libro que hoy nos ocupa, el poemario CALAFELL es un libro que está lleno de ellas, recogidas en un eco, nostálgico a veces, otras reflexivo y siempre atinado, que nos traslada a una época muy esencial de su vida y nos envuelve en una atmósfera especial llena de penumbras, de olor a mar, de ternura no exenta de suave amargura y de momentos que pueden marcar, y de hecho lo hacen, toda una vida.
Este poemario es distinto, en apariencia, al devenir poético a que nos tiene acostumbrados Fernando Sarría: son unos versos intimistas, cercanos, autobiográficos; un desangrarse los recuerdos, una explosión de silencios, tristeza y nostalgia pero, también, de profunda reflexión y tibia esperanza. Formalmente es conciso, certero: poemas breves, de versos como saetas que se clavan indefectiblemente en la mente y en el corazón del asombrado lector y van entretejiendo una sutil red que nos subyuga, a veces nos angustia y otras nos arrebata en deseos de romperla para que pase, definitivamente, la luz.
El escenario de este poemario está construído sobre el antiguo hospital de Calafell, ubicado en las playas de San Salvador- Comarruga y regentado hasta 1969 por la O.H. de los HH de San Juan de Dios, muy activo, pues, en la época que nos refiere el poeta. Allí se trataba a niños afectados de tuberculosis infantil o de aquel brote de poliomietitis, de origen aún sin aclarar suficientemente y que afectó a centenares de niños de esa generación, dejando secuelas más o menos importantes. Yo recuerdo haber estado por el lugar en los años sesenta y siempre me pareció un sitio singular, como un gigantesco y silencioso barco varado en la playa, con la pasarela que cruzaba la carretera y lo unía al mundo, a las urbanizaciones donde pasábamos algunos días del verano en casa de un familiar. Era el sanatorio un lugar especial, casi irreal, espectral. A mi, adolescente, me daba un cierto respeto por su aire un tanto mariembadiano.
En este escenario, revivido hace poco tiempo en una visita llena de nostalgia, Fernando nos transmite esas sensaciones desde la perspectiva del niño que fue y que estuvo allí ingresado, pero con el fino análisis del adulto que ve cómo despierta un sueño de la infancia que creía dormido para siempre en el fondo de su subconsciente. Y descubre y desnuda esa parte esencial de su vida a través de una clave lírica y muy sensitiva, cargada de imágenes de una enorme fuerza, de una hábil intemporalidad y no exenta de gotas germinales de acidez y rebelión.
Calafell comienza con estos versos reivindicativos, definitorios que,como una declaración de intenciones, componen el primer poema del libro:
(Pág. 7)"Si puede resarcir el tiempo / la deuda pendiente..."
Para continuar: ( pág 8)"Tal vez nunca lloré lo suficiente/ en el momento de recordar", justificando (pág. 9) tener que ser "capitán de barco con cinco años"...en un mundo con "un demiurgo azul enumerándolo todo".
El poeta nos introduce así en su mundo de "soledades y mar" de intimidad y miedos donde unas avellanas guardadas en su puño cerrado, o unos cromos, cuatro tebeos y dos canicas ocultos debajo de la almohada eran tesoros y nexos que le unían a la esperanza.
Nos habla de las noches y los días, del “frio del hierro de las camas del hospital” (pág.38) cuyos barrotes seguramente tocaba antes de dormir para percibir la seguridad de lo tangible, de los pequeños paseos con (pág.13)"la luz, el viento, la soledad como compañía" ( era el único que podía caminar de los ingresados). De las búsquedas y descubrimientos, de la percepción, distorsionada a traves de la anestesia, de los "hombres de verde" hurgando en su pierna...(pág.14)
Y, a través del dolor, de las cicatrices, la posibilidad de correr por la arena en diálogo con el mar( pág. 18) y, por ello, de tomar conciencia del sufrimiento, de la amarga decepción de quienes no podían hacerlo, de los otros, de los que se quedaban "fijos e inmóviles,/ atados a lo único que ahora tengo de ellos: /su recuerdo en mi memoria" (pág 19).
Dentro de este camino poético, el mar tiene un protagonismo importante: el mar de un niño visto hoy por el hombre, descrito en uno de los más hermosos poemas del libro ( pág. 23) y, a través del mar, constante en todo el poemario, se mitigan en parte las sensaciones imborrables: la muerte, la soledad, el SILENCIO con mayúsculas, el miedo, la impotencia, la presencia de los frailes con sus castigos, recompensas y claroscuros (“Todo lo oscuro traía la voz de un fraile” pág.33) y también las pequeñas lagunas de luz - para mí llenas de inmensa amargura- en las visitas dominicales que "nos regalaban gaseosas en botellas de cristal transparente" (pág. 31).
El edificio, las terrazas, los jardines, el mar...las tormentas del Mediterráneo, los días largos y las noches más largas y desoladas, todo va desgranando recuerdos que el poeta nos transmite a veces en un susurro y otras con un grito desesperado, hasta que acontece la deseada vuelta, el regreso a casa, el fin de un viaje aferrado al pequeño equipaje, al tesoro que había guardado tan celosamente y salvado en la travesía esencial (Pág. 50).
Al final, un despertar esperanzado, una conclusión ( pág. 54) y la liberación final reflejados en el hermoso poema que cierra el libro ( pág. 55) y con él ese viaje al pasado en el vehículo del presente.

Las palabras de un presentador, hoy necesariamente breves, no pueden sustituir la fuerza de unos poemas que tienen la virtud de trasladarnos a un mundo que existió y que siempre ha de existir: al interior de unas experiencias infantiles guardadas celosamente durante años, como en una burbuja y que el poeta, Fernando Sarría, expulsa de alguna manera para liberarse, aunque sin renunciar totalmente a ellas pues perviven y , como todas las vivencias infantiles, conforman de alguna manera nuestro caminar vital.
Él convierte en positivo ese trayecto y CALAFELL es un libro poéticamente hermoso, un camino a través de las playas del dolor y de la incertidumbre hacia la luz liberadora. CALAFELL, constituye una batida por ese espacio de los miedos y las sombras que siempre pueblan nuestras vidas. Fernando Sarría ilumina este territorio definitivamente, lo desmenuza, lo trae al presente, sublimado, y lo expone como un testimonio de voluntad y firmeza frente a los avatares que indefectiblemente van asediando nuestras vidas, creando una alegoría de valor universal.
Es un placer invitaros a leer y meditar sobre este poemario y contextualizarlo con una época donde las cosas no eran fáciles para algunos. Pero el hombre que supera las dificultades y se acrisola en el dolor, es siempre dueño de un tesoro muy valioso. Si además, como en este caso, lo convierte en arma poética, es seguro que dispara contra los fantasmas y despeja definitivamente el camino hacia la mayor joya de ese tesoro: la continua superación.
Felicidades, Fernando, por este nuevo libro. Y el agradecimiento a todos los asistentes por compartir estos momentos.

MUCHAS GRACIAS.


yo sí que te doy las gracias M.Ángel



2 comentarios:

unjubilado dijo...

Me gustó la presentación y me lo pasé bien, yo también he hecho mi pequeña crónica, pero como blogger no me deja publicar con mi identidad te dejo el enlace, por si quieres verlo.
Un saludo.

Sensaciones Sensation dijo...

Un libro que emociona, y los que conocemos el lugar, lo imaginamos quizás más próximo...


a veces duelen los versos
a veces me emociono
y éso, es lo que llega a mi corazón!


Gracias Fernando por compartir, tanto!

Un beso!! y otro para MIGUEL A.YUSTA!!

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