La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Recógete despacio entre mis manos






Recógete despacio entre mis manos.
Aísla la noche, cierra las ventanas,
enciende la vela de tu cuarto…
Reposa, dime con tus palabras,
con tus labios en mi piel,
dónde podemos unir
a golpe de tañido
el ayer con esta inmensa oscuridad.




F


5 comentarios:

Dana Andrews dijo...

Ese lugar donde se pueda unir la oscuridad con el ayer puede estar enclavado en cualquier tarde otoñal. Preciosas palabras, muy adecuadas para éste tiempo y preciosa fotografía.

Noray dijo...

Quizás sólo podamos unirlo
en este preciso instante
y en este inmenso silencio.


Un abrazo

Laura Gómez Recas dijo...

Casi se puede intuir la soledad. El recogimiento de una piel sobre otra, dentro de otra. No hay oscuridad. Tan sólo el tiempo dando aldabonazos en la consciencia.

Un beso, poeta.
Laura

ybris dijo...

Bastan para ello unas manos acogedoras en el silencio del tañido de las campanas del día de los difuntos.

Abrazos

albalpha dijo...

Ay, Fernando, en las manos, creo o bueno, es lo que siento.

Besos

Ybris, Fernando, es mi culpa por andar como ando. Ni siquiera sé explicarlo pero como es el lugar donde espero lo leas (ybris), pues ahí voy. Pido una inmensa disculpa por esto que ni siquiera entiendo, mi reacción. He intentado seguir, al principio cuando recién tomé la decisión de irme de casa, ahora me encuentro en casa de mis padres, al leer ciertas cosas me destrozaba y no podía sencillamente comentar ni seguir leyendo. Viendo para atrás supongo que esto hizo que me fuera retrayendo sin ser muy consciente de lo que hacía. Intentando seguir como fuera sin detenerme. Aún ahorita esto me está costando pero más me duele darme cuenta lo que puedo perder o lo que he perdido por alejarme. Lamento mucho no haber estado ahí, me quedé sin fuerzas. Empiezo a volver y si de pronto mis comentarios no tienen ningún sentido les pido los dejen pasar. De alguna manera para mí lo tienen, me es doloroso entrar en detalles, no quería hablar pero es tiempo de empezar a hacerlo. Lidio con el dolor callando, distrayéndome.

Ybris, un gran abrazo y un beso, amigo. Recuerdas, fuiste él que me hizo decir que los quería, lo repito te quiero, te extraño.

Fernando, un fuerte abrazo y besos, gracias por estar ahí, amigo, te quiero.

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