La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 4 de agosto de 2009

HABITACIÓN 505





Tras esa puerta
se quedaron mis anhelos
mis besos usurparon paredes
y mis brazos
se acomodaron tras las cortinas.
Mi piel, siempre novicia
dormitaba entre sabanas.

Y fue mi carne trémula
la que cruzó en silencio
la puerta
tras la que tú dormías.

Y tus sueños usurparon las paredes
y tus manos acariciaron cortinas
y las sabanas fueron tu cobijo,
y anhelaste mi carne,
la misma que se fue trémula
y en silencio.




Sarbalap (Beatriz)



F


6 comentarios:

fgiucich dijo...

Un poema preciso y contundente. Abrazos.

Edgardo dijo...

Una gran poesía, pero triste, irse en la noche mientras el otro duerme habla de cosas sin resolver, de problemas a flor de piel que no encuentran solución. Siempre que una puerta se cierra millones de cosas quedan detrás, buenas y malas, pero quedan del otro lado de donde alguien esta.

Un saludo.

HologramaBlanco

ybris dijo...

Bello modo de dibujar los anhelos inconclusos, los deseos pendientes.
El sueño no es solución, pero sí un refugio.

Gracias Beatriz.
Un abrazo, Fernando.

MIZPAH dijo...

Qué gran verdad...

dioni blasco dijo...

beatriz es muy muy grande....

Doberka dijo...

Como la vida misma, pero siempre quedará París, Beatriz. Estupendo poema.

Besos

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