La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 30 de octubre de 2018

Incertidumbre









Incertidumbre

No urge la voz, tan solo es palabra.
No hay, después de todo, nada de lo que arrepentirse,
aunque eso sí, sigue habiendo demasiadas formas de morir.
Sin creer en dioses, el hombre se hace de granito,
pero no deja de ser poroso
en la salmuera de sus días y sus noches,
las que van creando sus llagas de incertidumbre.
Es veraz el silencio cuando recorre la oscuridad
y se inyecta de lo salvaje de la lluvia,
se oye un trueno que solo te nombra a ti
y te elige como a un pájaro
le designa el tiempo su existencia.
No urge la voz, ni su cadencia de estribo ante las cosas,
solo sembramos con la mano derecha
y sujetamos la línea de duelo con la izquierda,
lo que es un rojo resentimiento
que nos hace dudar de adónde vamos.
Es cierto que siempre miramos atrás
y que allí encontramos las ausencias
todavía sentadas en los andenes del olvido...
pero no hay milagros que cercenen la muerte,
la memoria solo es el reflejo interesado de la historia,
la nuestra, en realidad la única que nos importa.
No hay brujos que tengan algo más que sus bolas de naftalina
para impedir que nos derrumbemos en medio de la oscuridad.
Traer de casa vuestras propias provisiones,
la comida, la labor hecha, la ropa limpia,
todo lo que sin saber lleváis siempre.
No es el amor el cauce de este fuego,
ni la ira, ni este deseo de venganza,
solo somos una parte del juego
y no conocemos nada más
que una palabra: incertidumbre.


f.



domingo, 28 de octubre de 2018

No rezo









No rezo. Nunca he vuelto a rezar desde la infancia.
He perdido la incertidumbre del más allá
y de unos dioses creadores llenos de bondad y de paciencia.
Todo lo que nos rodea para vivir
necesita nuestra labor diaria en las pequeñas cosas,
lo que debemos hacer para no tener que mirar al cielo
y esperar que su peso vacío no se nos haga insoportable.


f.



Un reguero








Un reguero, una besana, un pequeño mundo de lluvia sobre la piel de la tierra, la soledad, el viento, los caminos, la argucia de comprender, el instante de sentir, lo pequeño que acaricia sin saberlo,una mirada rompiendo las lágrimas, lo que callas tras los pasos perdidos, la oscuridad entre las manos vacías, el enebro hiriendo el páramo, respirar, solo respirar y saber contar cada golpe de mar sobre tu piel cansada, ciertas carreteras abandonadas que nunca acaban, el logaritmo de una boca húmeda, la ecuación como un desierto donde solo quedan los recuerdos, vivir y dejar vivir como premisa, escribir en el aire y en el sueño sin perdón de tus pecados, el trabajo propio de tejer un mundo nuevo y tuyo, la inquina del día a día, la decepción como un bosque sin retorno, la ira sin banderas, el compromiso sin premisas, la tarde que se va yendo deprisa en el cierzo y el silencio que duele como un beso de hielo en tu corazón.


f.



sábado, 27 de octubre de 2018

He dejado de creer en desafíos










He dejado de creer en desafíos.
La vida se me va viviendo
esparcida en emociones que me asaltan.
No hay mayor desafío que alumbrar el pasado,
seguir rellenando la alacena de todos los aromas de la tierra
y guardar en la memoria el día a día.


f.



viernes, 26 de octubre de 2018

A veces mis palabras son hijas de la tormenta










A veces mis palabras son hijas de la tormenta
como yo suelo ser parte del silencio en mitad de la noche.
Traigo la sed envuelta en los versos,
me acompaña un desierto que lame con sus rojas arenas
el despertar luminoso de un relámpago.

Ha venido la lluvia y ese fuego que late en mi corazón
me ha hablado de todo lo que se ha llevado el tiempo...

Tengo que saber que la urgencia es contemplar el amanecer
( una parte del día habitado de presagios
y en el que a veces cantan pájaros )



f.



miércoles, 24 de octubre de 2018

Escribir sobre la nieve con huellas de paso






Escribir sobre la nieve con huellas de paso, venir de lo furtivo, deshacer la suma de los verbos, quebrar todas las voces, quemar la última palabra, la que duele o enhebra un corazón a la noche, ser lágrima y dejar rastros que nunca pensaste, saber de todas las esquinas del tiempo, crecer desde lo pequeño y enaltecer una caricia al rango de lo más sencillo y más amado, cubrimos de calima, sabara que desnuda los silencios, contemplar amanecer mirando al oeste, donde huye furtiva la oscuridad latente...todos los presagios vienen hacia mí, se caen los nudos y veo brotar desde la noche el lucero del alba.


f.






martes, 23 de octubre de 2018

Frente a la luz un pájaro es el silencio







Frente a la luz un pájaro es el silencio. Sostenido en la gasa del aire cruza de sombra el quehacer del día o lo traspasa como lo haría una palabra, cae sobre nosotros y nos golpea, aunque solo sea cierta inquietud en medio del aire, una punzada de repente en el corazón.

Ser pájaro en medio de una frase, quizás eso deba ser un verso, lo que calla o trae desde lo desconocido una eterna pregunta de fragilidad...

somos tan mortales, tan prosaicos, tan dioses de la razón, que no concebimos la vida cuando solo se respira en el sueño de ella, sin saber que la vida juega con nosotros, nos pasa a diario por el tamiz del miedo para hacernos sentir el desconcierto y la incertidumbre...
no queremos damos cuenta que un verso puede atravesar nuestra piel y ser tan sutil en sus preguntas a nuestra imaginación como un pájaro lo es al horizonte.




f.


El caer de las hojas









El caer de las hojas, la herrumbre de un semillero de preguntas que rebosan a mi paso, la noche hecha mañana sin abrir sus manos, todas las sombras mirando ciegas a los ojos, un murmullo doloroso ante la herida de la luz abierta, el frío que no es frío y es solo otra holgura del otoño, clepsidra de lluvia donde mis zapatos cortan la humedad de la hierba, un fondo donde se yergue en salmo la melancolía sobre las nubes del horizonte, susurra el roce del sonido de serpiente de los aspersores, los semáforos parpadeando en ámbar, el mordisco del hierro de la argolla donde ser vencido, la voz callada, profunda, mientras gotas de sangre tiemblan manchando la camisa...uno tras otro mis pasos pidiendo no existir, no hundirse en ese barro, no gastar mi respiración en ir y venir a ninguna parte.



f.



lunes, 22 de octubre de 2018

El tañido del bronce







El tañido del bronce, una suma lenta de las horas del viento, ver crecer en tus párpados el último rayo enrojecido del crepúsculo, sentir el frío temblor de las manos, el oscuro devenir del agobio en las nubes, un silencio y su aguardiente de huellas sobre un corazón herido, ciertas palabras que se abren en diluvio, la vereda del mal con sus flores marchitas y sus pasos perdidos, níscalos de otoño con el aroma del bosque, un páramo sin pájaros ardiendo en las salinas, lo quebrado de una caricia ciega, raíces prendidas de olvido en la piel de la tarde, sombra tras sombra y un aroma de humo llenando las calles, venir deprisa, ser un grito, escuchar cantar ebrios una música de difuntos, saber de las lágrimas, la pasión derrumbada, el látigo cayendo sobre ti y en la cadencia del golpe nombrar tu miedo...lo que permanece.


f.



sábado, 20 de octubre de 2018

Hay lobos en el cielo








Hay lobos en el cielo que en silencio aúllan.

La umbría de la tarde me hace contemplar la oscuridad.
Hay voces de otoño y llamadas de lobos...
siempre descubro en el amanecer sus pisadas en la nieve de la soledad.
¿Que nos guarda el corazón de la noche?
A veces, en mitad del sueño me desvelan,
vienen a buscarme para recorrer con ellos el páramo...
pero yo sé que en su andar nómada se alejan hacia el Norte
y tengo el frío en mis huesos de todas las preguntas que nunca me responden.


f.



viernes, 19 de octubre de 2018

Hay un hilo de acero








Hay un hilo de acero que me corta la respiración.
Tiene un nombre de agua y cae sobre mi cuerpo como la lluvia.
Sobrevivo empapado en su sangre y en esa maleza de signos busco la luz.


f.






La herida








La herida
quizás una palabra
muda
surgida entre los labios
Simiente
en el viento húmedo
Luz
entregada a ser
levadura
para crecer
el trigo
blanco y perpetuo del laberinto
Hogaza
que ha de desgarrarse
caliente
para recién hecho
el poema
tenga vivos los versos
las brasas
todavía de un corazón.


f.



jueves, 18 de octubre de 2018

Yo era un niño muerto








Yo era un niño muerto
pero aún recuerdo
el tañido del bronce en las campanas,
el ruido de la lluvia,
el golpeo del viento en los cristales,
el humo del hogar,
el color calabaza de la sopa,
el astral de mano en la despensa,
la luz amarilla y mortecina,
la radio de lámparas,
el pájaro atado por un hilo,
el banco frente al fuego,
la quera de los muebles en la noche,
el llanto silencioso, el miedo,
un largo camino sin fin hacia la soledad.


f.



martes, 16 de octubre de 2018

No dormíamos









No dormíamos.
Cogíamos las veredas del mar,
donde el océano labra sus promesas.
Viejas carreteras
llenas de arena donde desembarcar.
Árboles de sombra
que en la noche riñen con la luna.
¡Que gigantes eran las palabras
que llenaban su pecho!
El aguacero de la madrugada
nos traía lámparas amarillas
y escarcha de hielo en los labios.
Sonaba la sirena, los muelles desnudos
se sometían al pequeño vaivén del agua.
Echaba de menos la lluvia y sembraba de flores
el lecho de arena donde tiritábamos,
húmedos y solitarios,
con la única esperanza puesta en el otro.


f.






domingo, 14 de octubre de 2018

Qué hacer







¿Qué hacer con todas estas flores
que en mis manos crecen frescas,
humildes, aromáticas, dolorosas?


f.



sábado, 13 de octubre de 2018

He vuelto a borrar un poema








He vuelto a borrar un poema, casi era como un nuevo armisticio conmigo mismo, siempre elimino esa parte de piedad que queda cuando tú sientes la caída y tu voz solo es un eco en la distancia.
Nada tendrá este otoño que resguardar de la lluvia. Se han derrumbado ciertos palacios en la maleza, la belleza que fue construida con las manos de un ciego, un alhaquín que tejía lo inaccesible...es cierto que los corazones se dejan llevar por melodías, escuchaba en el viento un canto de pájaros, que lejanos me quedan esos altos vuelos.


f.


jueves, 11 de octubre de 2018

No encontramos la luz junto al silencio...









No encontramos la luz junto al silencio...
A veces creo que traigo en mí, dentro, una tristeza recogida de mis ancestros que se abre como un pájaro nocturno buscando el frío de la noche.
Quien teme las palabras anda por un vórtice que no le deja más que moverse en círculos, una noria de palabras consumadas, temeroso de las huellas de los lobos dejadas en su puerta y en la nieve.
Amo la vida aunque en ella encuentre siempre sendas de lunas rotas y escuche la ira que trae desde mi infancia el gemido del viento...
Tú, ¿sabes descifrar los jeroglíficos y los misterios de tu corazón?
Creo que nunca acabamos de vernos frente a nosotros descubriendo lo insignificante que pueden llegar a ser nuestros silencios.


f.



miércoles, 10 de octubre de 2018

Me pierdo en el quehacer de levantarme









Me pierdo en el quehacer de levantarme,
recoger los golpes fajados en el día
y ajustar mi instinto a lo que asumo,
todo lo que me duele y me silencia.
Podría ser, después de todo, feliz,
si mi consciencia, ciega y subjetiva,
no tuviera esta batalla interminable con la vida.
Pierdo, es cierto, lo sé y así todas las noches
resto de lo que soy todo lo que debo,
las cosas zanjadas, los días en falso,
lo que nunca digo y callo,
porque dentro de mí hay un contable loco,
un echador de cartas,
un zahorí que busca la luz
y quiere medir la distancia,
la verdad de la palabra,
la longitud de cada extremo de un alambre
por el que mi corazón camina.


f.


martes, 9 de octubre de 2018

He sentido...








He sentido la llama asombrada en mitad de tu cuerpo,
un hilo de plata sangrando,
el devenir de la lluvia, los tambores,
un buril de fuego en esta noche insomne.



f.



sábado, 6 de octubre de 2018

Deshacer, un verbo que suma los restos







Deshacer, un verbo que suma los restos.
Así y todo la verdad del otoño tiene aromas de fuego y humo,
la brasa del olivo, la llegada perfecta de la niebla.
Tengo la humedad como un recuerdo,
un largo silencio que se tiende y vertebra los días.
De nuevo estamos en medio de la eternidad,
los instantes se suceden como una película francesa
en la que solo sirve mirarse y contemplar a lo lejos
como nos vamos diluyendo en lo oscuro del adiós.


f.



Esfera de luces









Esfera de luces.
Atardece.
La hora
se hace agua
en las manos:
pureza enhebrada
en cada surco.

Yo sé de este morir temprano,
lo único que abre la oscuridad
es este devenir de las palabras.

En este momento,
he hundido mi voz
en la holgura del dolor.

Escucho respirar la plenitud...
es una sierpe
que hurga en todo
lo que por miedo desconozco.



f.



jueves, 4 de octubre de 2018

No me he ido en septiembre









No me he ido en septiembre
con las lluvias al Sur de los pájaros,
ni siquiera he escuchado
los signos guturales que me nombran,
si acaso he abierto mi corazón
al viento del amanecer
para que ese frío tibio y húmedo
me arrebate lo que amo,
me haga sentir en la herida
lo mortal y perecedero.
Solo sostengo una lámpara en la noche,
unos versos con aroma de salmos
y este silencio que respira de mí,
y me hunde en su humus
trayendo a mi memoria
lo que olvido y duele
con su precisión de cirujano.

Viene la escarcha,
el quehacer de la bruma.
El temblor del amanecer
trae de nuevo hasta mi piel
el fulgor de la tormenta,
los sarmientos ardiendo,
la ceniza del fuego…
el otoño sanguinario.



f.



martes, 2 de octubre de 2018

Entonces borré unos versos







Entonces borré unos versos,
reduje el número de las palabras
como si un viento agraz
surgiera en mi costado
y se llevase todo lo que me dolía contar...
quién sabe, pienso a veces,
cuando tendré de nuevo el ánimo
para escribir ese duro y perenne poema.



f.



lunes, 1 de octubre de 2018

No me rebosa la luz









No me rebosa la luz
ni el crepitar del sarmiento que ilumina la noche,
soy un poco de claridad envuelta de silencio,
lo que deja una mano al pasar despacio por la piel,
la cadencia del paso perdido, la huella que delata.
Ahora siento en mí el caer de las tardes,
la umbría que cala, la brisa marina que humedece.
Me horada el ímpetu que desborda cada palabra
y sabe deshacerme al cerrar los ojos y nombrarla,
y aún así temo lo que se olvida,
lo que cae como hoja seca al suelo,
urdido detrás de cada verso,
y que todavía, sin saber por qué,
renace cuando menos se espera.


f.



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