La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Contribuyentes

jueves, 30 de agosto de 2018

Si callas y solo respiras








Si callas y solo respiras
podrás escuchar un corazón.
Será como el gorjeo de un mirlo.
Vendrá en tu amanecer,
venciendo la oscuridad del insomnio,
traerá en su canto
el agua fresca de la fuente,
la palabra que acaba con el miedo.


f.



Algo de mi silencio deja huellas en la nieve









Algo de mi silencio deja huellas en la nieve,
lo impronunciable que tiene el color del centeno y sus espigas verdes.

Contemplo el mundo desde lo primero que hiere a la noche,
escucho a los pájaros y al lejano tintineo constante del bronce,
esas llamadas que no me conmueven,
pueden ser de vida o de muerte
pero creo que el hombre ha de resistir frente a su miedo.

Al revés que al amor comprendo al odio,
tengo siempre excusas que pueden llenar un folio,
aunque al final sea casi verdad que todo se resume
en este dolor sin signos ni señales
que deja en tus entrañas un vacío inexcusable
y que solo con tu propia sangre podrás ir diluyendo.



f.



miércoles, 29 de agosto de 2018

Amo esta soledad de tu boca









Amo esta soledad de tu boca,
henchida en silencio y en gemidos de viento.
Me cruzas despacio con tus manos,
cuelgas los símbolos del fuego en mi pecho...
pájaros, luces de un faro, lluvia...
signos inequívocos que traen tu palabra.


f. 



Traigo del mar









Traigo del mar cierto balance de incertidumbres,
un ir y venir de las mareas...
y el desnudo escalofrío que deja el viento erizando las olas.


f.



lunes, 27 de agosto de 2018

Cubriré de sal mis labios rotos









Cubriré de sal mis labios rotos,
mi voz de bosque quedará muda.
Dejaré que mi cuerpo sea de nuevo barro,
arcilla roja húmeda, caliente.
No habrá palabras,
ninguna sílaba que traiga vientos ni tormentas,
quedará el silencio de pájaros y noches.
Solo podré escuchar mi corazón,
el latido acompasado al amanecer
que como un tañido dejará un eco sordo.


f.



Dejo huellas en el viento.









Dejo huellas en el viento.
Horado la tierra,
paso a paso,
mis manos
realizan la siembra,
soy la besana,
los surcos del agua.
Lejos,
tan lejos como estás tú,
sueña la ciudad en la distancia.


f



domingo, 26 de agosto de 2018

Enlazar una a una todas las horas sin pensar como no derrumbarse








Enlazar una a una todas las horas sin pensar como no derrumbarse. Caer de nuevo en el vacío sin sostener nada que no sea lo baldío aprehendido bajo los golpes de la lluvia o el afán desmesurado de las mareas, eso es la verdad cotidiana.
Toda la vida se pasa en una incierta espera, un deshacer lo tejido con anterioridad porque te ahoga la realidad, y sin embargo, es tan frecuente como inútil volver desde la lentitud de la noche a respirar en el pasado, aunque seamos honestos con nosotros, y eso nos deje cierto aroma a flores marchitas, recuerdos de fotografías descoloridas y un amargo sabor en la boca a lo que en otros momentos llamamos melancolía... y no deja de ser una cierta insatisfacción por todo lo que no cambia a mejor, o por saber que de nuevo se va el verano de tus manos y volverán los días grises del tedio y la oscuridad como pájaros negros que te han de traer la somnolencia y el silencio.


f.



Y hablas de poesía









Y hablas de poesía como si fuera una ciencia medida por tus artes dislocadas y no un mundo erigido de sílabas encadenadas de emociones y perpetuidad. Morir no se debe morir por las palabras, aunque nuestros pies toquen casi el abismo aunque no tengamos más solución que sucumbir a la realidad y hablar de ella, más que nos pese...pero deja de medir cada signo o símbolo de tus palabras, o mejor, mide tu soledad y no cada verso, cuando lo que guardas en tus dedos es cierta literatura, y a la vez el fuego y el agua de tu vida, la lumbre que desprenden tus ojos y el despertar de un largo viaje, a veces sin regreso, a los confines de tus emociones.

f



Quería poder recordar mis viajes por su cuerpo







Quería poder recordar mis viajes por su cuerpo
como esos días de avenidas y tormentas
en que nunca sabía cómo íbamos a acabar,
si solo, en medio de un amanecer al borde del espasmo
o juntos, entre las sábanas revueltas de un hotel de dos estrellas.
Todo era improvisar, arder en lo fugaz,
la búsqueda del asombro de las cosas,
el quemarnos, deshacernos, probar todo lo posible...
corriendo el peligro de vivir,
sin sospechar que no éramos,
entonces, ni siquiera capaces de decidir sobre nosotros,
y cuando lo hicimos, nunca más volvimos a vernos.



f.



sábado, 25 de agosto de 2018

Duermo







Duermo mientras los pájaros se ausentan,
solo se escucha el rumor del viento
y el dolor de la noche.

f.


Sostengo un hilo rojo que trae la soledad








Sostengo un hilo rojo que trae la soledad,
ciertas sílabas que esconden la humedad de una boca
o el sentido indefinido de lo inexplicable,
aquello que es capaz de matarnos con su golpe de agua,
el pretérito perfecto que encadena el silencio,
lo que relativo al corazón,
es un sortilegio de dudas y preguntas.


f.



viernes, 24 de agosto de 2018

La poesía tiene un lado humano









La poesía tiene un lado humano y emotivo que solo con la canción se puede plasmar de la misma forma, en sorbo corto y a milímetros del que en soledad o en compañía escucha o lee, pero también en la poesía hay algo de exhibicionismo egocéntrico del cual es difícil escaparse para el que escribe y es imán para el que cree estar viendo el corazón del poeta...así, las palabras y los versos son a veces una tela de araña en la que caemos irremediablemente, unos y otros, como ciertas polillas buscan la luz reveladora en la oscuridad agobiante de la noche.


f.



Hurgar en el verbo y encontrar las semillas








Hurgar en el verbo y encontrar las semillas.
No hay almendros en flor y sí el débito de la nieve,
el aroma del fuego, la transparencia de la oscuridad.
Una a una cada sílaba deja su humedad en el viento
y son huellas que traen el azul y el sonido metálico de los muelles.
Un mapa de horas en tu cuerpo
donde dibujar la luz y la sombra del atardecer.


f.



jueves, 23 de agosto de 2018

Así llegó la nada, la cumbre del rocío









Así llegó la nada, la cumbre del rocío,
encendí su fuego de noche,
sentí el quehacer de la serpiente,
la palabra sajada en sílabas de silencio
y el llanto, sus lágrimas, en la lluvia de los muelles vacíos.

No disimulo mientras miro el horizonte,
casi sin abandonarme he dejado los rastros en la arena...
mi cuerpo, mi sangre...es como la nieve,
arde ante el sol y espera el olvido a que me venza el sueño
para tener todas las bazas en sus manos.

El mar, las islas, los pájaros marinos,
un faro, la soledad del amanecer:
no hay más cartas en este juego perdido de antemano.



f.



No hay miedo al resguardarte en medio de la noche












No hay miedo al resguardarte en medio de la noche
en estos días ardientes de verano
llenos de la melancolía del aguacero.
No tengo en mis manos
más allá de los surcos conocidos por todos,
y quizás, a estas horas últimas y nocturnas,
el aroma húmedo de tu saciado deseo.
Y es interminable este buscar
en mi interior para perderte
y pregonar el alboroto de los pájaros,
el devenir del viento,
las voces, la herrumbre de las hojas,
la muerte que me rodea en las palabras.
Hurgo en el vaivén de tu cuerpo
mientras andas despacio sobre mí
y en cada pecho tuyo sostienes una sílaba,
el rehacer de un verso que te busca,
un quererte desde mi boca
mientras mis dedos estremecen tu piel
como a un bosque en llamas,
dejando señales del fuego en tu espalda.
No hay miedo, aunque sepas
que tengo que guardarte
donde guardo la vida.
Viejo rincón al que no llegan los trenes,
y en los que en silencio fumamos cigarrillos
y nos bebemos el amanecer
mientras las horas pasan…
tan lentas, tan nuestras.


f.



martes, 21 de agosto de 2018

Desperezo el animal totémico que me resguarda










Desperezo el animal totémico que me resguarda.
Soy noche en la noche y recorro lo incierto,
el jardín donde las flores arden,
el lugar donde la lluvia es azul en verano
y los copos traen el invierno en un rojo sangre.

El veneno también es dulce,
aunque morir sea lo último que queramos,
es cierto que todo nos inunda,
y como en Venecia, en días de lluvia y aqua alta,
el silencio sabe ahogarnos
acogiendo en sus brazos
todas las palabras que nunca más nos diremos.


f.



lunes, 20 de agosto de 2018

En días de verano








En días de verano la muerte se hace poseedora de esa región sin habitar donde acumulamos las dudas y los miedos que vuelven, sin saber cómo, a nosotros en otoño.
Nunca se espera, pero es quizás en el ámbito perenne de la luz cuando su mano de hierro golpea sin dejar al corazón un poco de reposo, lo inesperado se vuelve un verbo transitivo y se te caen al suelo todas las esperanzas que tampoco sabes por qué las tienes en estos días.
Nacer y morir es un oficio singular al que nunca nadie nos enseño como actuar ante el caso, ni siendo el personaje principal, ni siendo una parte más de ese vínculo inverosímil que es la sangre pero que une mucho en la alegría y en el dolor.
Debemos morir, es cierto, nunca voy a negar eso, pero es en verano cuando sobre el azul, el verde o el amarillo, colores que nos deja la estación, resalta más el color negro del humo del crematorio.


f.



Nunca fui niño








Nunca fui niño,
si acaso unos minutos,
cuando en una habitación llena de juguetes
lloraba enfrente de un fuerte con un montón de indios y vaqueros,
y un fraile, intentando consolarme por no estar ya mi madre,
me hablaba de un Dios misericordioso.


f.



domingo, 19 de agosto de 2018

Germinar cada palabra







Germinar cada palabra
es como deshacer los hilos del sueño,
las huellas húmedas
que siempre deja a su paso la belleza.


f.



Y ahora que es de noche








Y ahora que es de noche entra por las rendijas la eternidad, un hilo blanquecino que quema y deshace la tormenta que enmarca siempre la oscuridad.
Unas huellas húmedas de luna desnudan todo y mis caricias en su cuerpo son laboriosas preguntas de todo lo que sigo reconociendo como un mundo que nunca acabo de descubrir del todo.
Desembarco en ella y tomo con mis manos las medidas de la vida y del mundo que se encierran en sus caderas...
Tanta humedad en el movimiento y la labor de las mareas cuando la noche es una isla que nos devuelve el uno al otro.
Yo soy la hoja en el viento de su voz y estremecido siento lo incesante de su boca y sé que aunque me crea vencedor en el momento que me nombra, ella es para mí la sed donde pierdo siempre todas las batallas.


f.



De un lugar que habitas en el tiempo








De un lugar que habitas en el tiempo siempre eres tierra y guijarro que ha de desprenderse de otras piedras.
De un sendero de lluvia que caminas eres también lluvia.
En cada gesto conservas tu gesto, metáfora de todas las caricias que has sentido rozando tu piel... y de todos los puentes que cruzas guardas dovelas que sostienen tu silencio, tu mirada oscura, ante un río fecundo que te hace amar casi siempre lo que nadie sabe nombrar.


f.



sábado, 18 de agosto de 2018

He ampliado el campo de batalla








He ampliado el campo de batalla desde mi corazón hasta donde mi sombra alcanza. Soy quizás demasiado simple para mantener mi ira en los recovecos del silencio y sin embargo contemplo el mundo desde un ángaro nocturno...viajo como un pájaro o una nube, deshago los nudos que me oprimen y sé que el aguacero trae consigo el valor de la hondura dentro de mí, quiebra el reposo y hace renacer todas las preguntas que me invaden desde la primera vez que vi caer la lluvia.


f.


Un hombre como yo







Un hombre como yo,
que soy apenas
un poco de agua y de recuerdos,
me enhebro el costado izquierdo al silencio...
Nunca tendremos demasiado,
el mar no acaba de traer a nuestras manos lo suficiente,
todos nuestros naufragios saben de lo que hablo.


f.



lunes, 13 de agosto de 2018

Miro el mundo y mis ojos son azules








Miro el mundo y mis ojos son azules,
verdes, marrones, grises
cuando pienso y se hacen de lágrimas
recorriendo las azoteas,
las sombras de las nubes,
la lejana estancia del horizonte sombrío.
Traigo mi debilidad y la espesura del silencio,
el quehacer de un bosque donde me pierdo
tirado sobre la húmeda hojarasca
mientras contemplo las copas frondosas,
los pájaros que susurran en el aire.
Habito la ciudad.
Suben desde mis pies un sinfín de parábolas,
cánticos del agua, del vidrio y de la piedra,
metáforas que atruenan en mis bolsillos...
el alumbre asesino quemando mi corazón,
mi pecho con la camisa abierta,
blanca, sencilla como un sudario de lino
que espera que de nuevo sea la noche,
la oscuridad que gime en las lunas,
el revuelo de las sábanas,
el insomnio del último cigarrillo
cuando en la avenida suenan sin descanso
las viejas reactancias de las farolas de luces amarillas,
la alarma de algún coche,
el ladrido de los perros
y el zumbido inacabable de las motos.

f.

sábado, 11 de agosto de 2018

Ahondo en el invierno con mis huellas de barro







Ahondo en el invierno con mis huellas de barro.
Traeré de la luz un día de mar.
Quizás sepas que el silencio
se alarga en la respiración del otro
y nada más cercano a nosotros
en lo quebrado del anochecer que una caricia,
la que ha de hacer siempre indomable a la palabra.



f.



viernes, 10 de agosto de 2018

Ver como la hondura y la distancia abren hendijas en el viento










Ver como la hondura y la distancia abren hendijas en el viento.
Ser parte de lo denso, lo oblicuo, lo impar.
Deshacer en el eco el silencio del agua.
Cavar hacia afuera, toda tu sangre fluyendo en el aire.
Buscar un logaritmo que se ausente de la lluvia.
Resistir el murmullo nocturno de la quera.
Cerrar los ojos ante el silbido inconfundible de los afiladores.


f.



jueves, 9 de agosto de 2018

Requiere a veces la vida un día de tormenta










Requiere a veces la vida un día de tormenta.
Quedarse dentro contemplando el cielo.
Sentarse frente al viento mientras cae la lluvia.
Si he de callar, callo.
No hay razones entre todas las palabras
que definan la longitud difusa de una estela,
blanca como la nieve, sobre el gris imperante.
Me siento débil mientras el mundo gira...
hoy he sentido pisar cristales,
el sonido perfecto del miedo,
y la dulce sensación y el fuerte escozor
cuando la sangre mana.


f. 




domingo, 5 de agosto de 2018

De qué sirve este deshacer el hielo










De qué sirve este deshacer el hielo,
remover la tierra, alumbrar la noche?
Cuando abrir tu corazón
no deja de ser que vuelen los pájaros
por las rendijas de tus debilidades.
Hay demasiada arena
entre mis versos y mis actos,
mis manos rotas
apenas pueden sujetar
un pequeño ramo de violetas.



f.



No sé si la oscuridad









No sé si la oscuridad,
junto al sonido equivoco de la lluvia,
nos despierta algún otro sentido
al unirse al ruido metálico y lejano
de los trenes de la noche.
Esta noche única, nuestra,
en que hemos visto
caer las hojas de los arces
como una premonición
que nos acerca el próximo otoño.
Duerme conmigo
en medio de esta soledad
en la ciudad atlántica.
Aquí nadie nos conoce.
Hemos perdido el miedo el uno al otro.
Toda mi piel se entrega a tus manos…
me has hecho cruzar al otro lado del abismo.



f.




Contemplo el universo oscuro de la noche










Contemplo el universo oscuro de la noche.
Solo reverberan los astros en el cielo
y son interrogantes que no sé interpretar.
Hay estelas de tiempo que nunca nos hablan,
estancias donde posamos nuestros ojos
y solo sentimos el vacío,
una lejanía que nos increpa.
Todas las respuestas están escritas hace mucho tiempo
pero somos solo una fugaz presencia que observa la penumbra.



f.



Frecuento un lugar inhabitado









Frecuento un lugar inhabitado,
estancia de silencios y palabras,
un vacío desde donde el tiempo se alarga
aunque sea solo bruma
ante los ojos de un hombre solitario que calla.



f.




Si he de recorrerte









Si he de recorrerte en el silencio de la tarde tendrás que respirarme como solo se respiran dos cuerpos que se abandonan uno al otro ...despacio...sin miedo...con el aliento cortado por el deseo.



f,



No comprendo el devenir de las mareas









No comprendo el devenir de las mareas,
sus horas de relatos, sus horas de silencios,
sus pérdidas, sus huidas fugaces hacia el bosque,
la verdad tibia de unas caricias
o el momento en que las manos
deciden el freno y la distancia,
quedando solo la última canción tarareada,
sin apenas letra en que encontrarnos
y que pasa de ser taracea a dolor en la memoria.
Buscamos desde el principio
como si todo fuera tiempo y no maleza,
como si todo fuera un hilvanado caerse en uno u en otro,
allí, a ese lado de la vida
donde resurgen todos los misterios,
los jeroglíficos del cuerpo
y la senda ponderada y rancia que conlleva la razón,
cuando nos hundimos en la urdimbre de los versos
o a peso caemos en el barro
por una conversación intrascendente.
¿Qué hay después de todo,
cuando al mirarnos cara a cara,
solo percibimos la lluvia y las lágrimas,
ese quejido interminable
que trae desde el principio de los tiempos la soledad?
A veces cruzo la espesura de los labios y grito fuerte
como si en mitad de los desiertos
todavía hubiera almas germinando,
lumbres que nunca se apagan,
sueños que te recorren como un escalofrío.



f.



viernes, 3 de agosto de 2018

Después del vacío solo queda el vacío









Después del vacío solo queda el vacío,
como un árbol es el presagio de un bosque
aunque su soledad contamine de sombra el mediodía.
No hay palabra que defina al hombre.
A veces nos asola un verso
o nos dejan varados
contemplando el valor de la eternidad
en un instante de silencio.
Somos una caricia y su recuerdo,
en el vuelo de un pájaro soñamos,
fugaces como un grito
tenemos demasiado miedo
al día de mañana que nunca será nuestro.


f.



Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog