La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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jueves, 28 de diciembre de 2017

Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces








Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces.
Sin monedas para descubrirnos
la noche esta tasada por la perdición.
Quiébrame ahora con el cuero de tu cuerpo.
Asciende por mí,
escribe con las uñas en mi piel
tu nuevo número de móvil.



f.




miércoles, 27 de diciembre de 2017

Y ahora pronúnciame









Y ahora pronúnciame, como solo se pronuncia lo oscuro,
lo que maneja el otro lado de las cosas imposibles,
aunque seamos tú y yo nada más que un logo,
un nombre anónimo en mitad de la nada.



f.




sábado, 23 de diciembre de 2017

No se repite este acto nuestro de morirnos









No se repite este acto nuestro de morirnos,
despacio, bajo el límite del último trayecto.
Despojados de todo,
como si la enfermedad fuera el vicio de amarnos
en el extremo opuesto del mundo.
Veo albatros volando sobre el mar,
he cortado la nieve con tu nombre
en la esquina imprecisa donde el corazón revienta.
Hay eso que llaman ternura y soledad.
Solo rozarnos, tocarnos con los ojos,
mientras desaparecen astros diminutos en el cielo azul.



f.




jueves, 7 de diciembre de 2017

Frente a la ciudad la calma









Frente a la ciudad la calma,
un lugar en el mundo
donde teñir de azul el gris y el rojo.
Un trozo de oscuridad robado a la noche,
respirando su silencio,
el hambre y la sed de lo diminuto,
sintiendo la quera perenne dentro,
su mordedura constante
en lo más doloroso y débil
que da forma a tu corazón.


f.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Nadie podrá salvarme








Nadie podrá salvarme,
ni ahora ni en la hora fratricida del amanecer.

Solo tengo un equipaje de pájaros,
dos o tres sílabas
enardecidas en los labios,
las manos abiertas,
sajadas de luz y de sombras,
la piel, con la humedad que deja la noche
y el hilo de sangre que me sostiene en pie.

Nada más tendré para entregar
que algún esbozo de verso y una voz llena de silencios.



f.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

No es necesario creernos libres












No es necesario creernos libres.
No hay nada que nos ate
en la línea roja en que nos abandonamos.
Muéstrame el baile de los lobos,
las marcas que te ha dejado el tiempo,
bebemos demasiado, es cierto,
vivimos poco, también lo es…
detrás de los símbolos y las señales
nos queda un hilo de luz,
en el que al rozarnos,
con la suavidad del miedo,
todavía me estremezco.




f.




miércoles, 31 de mayo de 2017

Una suma de dos es apenas un poco de rocío en el amanecer









Una suma de dos es apenas un poco de rocío en el amanecer,
y sin embargo, después del adviento, suenan las campanas.
En mí anidan pájaros,
una sombra de alas que sostiene el viento.
Mi corazón sabe de las aguas y del veneno del mercurio,
y he besado en la boca, una noche de invierno,
junto a la tempestad, a un ángel negro
que me hablaba del fuego
y de la nieve que guarda su pecho.




f.










lunes, 1 de mayo de 2017

Andar sobre el filo de lo inolvidable









Andar sobre el filo de lo inolvidable,
un quehacer de hojas que cortan el aliento.
Rehacer después de la lluvia todas las preguntas.
Volver atrás, sumar de dos en dos las cosas pequeñas.
Contemplar el silencio, el viento, las sombras,
tu imagen en el agua, las nubes redimidas por el azar.
Hay días que solo saben posarse sobre tu espalda,
susurrarte al oído las viejas canciones,
blandir una espada y a golpes deshacer la maleza.



f.

martes, 7 de marzo de 2017

Respondo en los márgenes







Respondo en los márgenes,
en el alambre que sujeta mis pies
al crudo vértigo del funambulista.
Vivo este deshacernos sin sentido,
cuando tu boca me pronuncia
y yo ando en la aurora,
vestido todavía con la crueldad de la noche.

Todo es tan verdadero como las sílabas
que te nombran en las caracolas:
el llanto de mis ojos,
la perenne mortalidad de mis actos.

Tu cuerpo está cansado de servirme,
toma las veredas del mío
y se adueña del timón...
yo me dejo hacer
aunque sepa que vas a anudar a mi garganta tus manos
mientras me cabalgas con el diapasón de un jinete loco...
diciéndome al oído "quiero que mueras dentro de mí".



f.




domingo, 5 de marzo de 2017

Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces







Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces.
Sin monedas para descubrirnos
la noche esta tasada por la perdición.
Quiébrame ahora con el cuero de tu cuerpo.
Asciende por mí,
escribe con las uñas en mi piel
tu nuevo número de móvil.




f.








jueves, 23 de febrero de 2017

Y ahora pronúnciame








Y ahora pronúnciame, como solo se pronuncia lo oscuro,
lo que maneja el otro lado de las cosas imposibles,
aunque seamos tú y yo nada más que un logo,
un nombre anónimo en mitad de la nada.



f.



martes, 21 de febrero de 2017

Me renuevo en la arboleda de los álamos








Me renuevo en la arboleda de los álamos
y rebroto a golpe de tormenta y de relámpago.
Crezco más despacio que ellos,
apenas mis círculos guardan consonancia
con la sed o con la lluvia...
Soy demasiado humano
para este instante de mi vida
llena de bárbaros y fuego.



f.




viernes, 17 de febrero de 2017

Recorro el azul








Recorro el azul,
una niebla tenue se hace de la piedra,
una humedad sin nombre que duele.
Tengo dos dedos en mitad de la boca: pido silencio.
Tras el atardecer las nubes se tiñen del color de la sangre.
Hay leones fuera que buscan mi cuerpo.
Solo escucho el canto de un pájaro.
Pido silencio.



f.




Demasiada nieve








Demasiada nieve, demasiado azul…
¿Qué hacer con este tiempo mortal,
esta marea que asola las palabras?
No nos ha dejado más que heridas,
marcas con nombres de ciudades
y tatuajes de tinta oscura…
yo porto el infinito en mi cadera,
tú mi lengua cerca de la tuya.
No vengas más me dices,
mientras me muerdes la boca
clavando tus uñas en mi espalda…
allí, donde siempre has creído
que escondía mis alas.




f.




martes, 14 de febrero de 2017

No se repite este acto nuestro de morirnos






No se repite este acto nuestro de morirnos,
despacio, bajo el límite del último trayecto.
Despojados de todo,
como si la enfermedad fuera el vicio de amarnos
en el extremo opuesto del mundo.
Veo albatros volando sobre el mar,
he cortado la nieve con tu nombre
en la esquina imprecisa donde el corazón revienta.
Hay eso que llaman ternura y soledad.
Solo rozarnos, tocarnos con los ojos,
mientras desaparecen astros diminutos en el cielo azul.




f.




domingo, 12 de febrero de 2017

Esto no es solo soledad








Esto no es solo soledad,
es un incendio que nos desarbola
y se hace alumbre calando hasta los huesos.
Hemos abierto las puertas del cielo,
la noche estrellada ha vuelto a ser el único techo
y alimenta de silencio
cada rastro de lo que nos concedemos el uno al otro.
No hay mundo ahora, solo un océano que calla,
todos los trámites del fuego tienen nombre,
esos caminos que nos deja la lluvia
y se hace densa maleza para el olvido.




f.




miércoles, 25 de enero de 2017

Demasiada nieve, demasiado azul…








Demasiada nieve, demasiado azul…
¿Qué hacer con este tiempo mortal,
esta marea que asola las palabras?
No nos ha dejado más que heridas,
marcas con nombres de ciudades
y tatuajes de tinta oscura…
yo porto el infinito en mi cadera,
tú mi lengua cerca de la tuya.
No vengas más me dices,
mientras me muerdes la boca
clavando tus uñas en mi espalda…
allí, donde siempre has creído
que escondía mis alas.




f.



lunes, 16 de enero de 2017

Abro los goznes de la luz






Abro los goznes de la luz
y es una camisa blanca sobre la noche.
Escucho el viento, siempre el viento
arrojando sobre nosotros su voraz queja.
No voy a desarmar este instante,
conversa el mar con su palabra honda sobre los farallones,
se hunden en el horizonte las nubes blancas,
yo ando por este trozo de vida
como si solo quedarán unas horas
y todo tuviera que ser la última vez.



f.






sábado, 14 de enero de 2017

Me anuncia el viento un día de infinitos









Me anuncia el viento un día de infinitos,
mares profundos, nubes blancas, silencios...
tal vez sea una palabra encadenada a otra
la que traiga un verso cortado a cuchillo,
tal vez una mano deshaga los pétalos de unas rosas,
tal vez una mirada al horizonte
 me deje unos gramos más de esta intensa mortalidad.




f.




miércoles, 28 de diciembre de 2016

Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces







Ya no hay cabinas que nos guarden el rumor de las voces.
Sin monedas para descubrirnos
la noche esta tasada por la perdición.
Quiébrame ahora con el cuero de tu cuerpo.
Asciende por mí,
escribe con las uñas en mi piel
tu nuevo número de móvil.



f.




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