La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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lunes, 28 de agosto de 2017

Abre tus labios al desmán











Abre tus labios al desmán.
Sé lo oscuro, el azabache, el incendio,
un templo de piernas blancas
donde guarecer a los demonios.
La sangre ha dormido agazapada en el corazón.
Una tras otra, a oleadas, golpearon tu puerta,
te llamaban en las aldabas de tus pechos,
en la corriente instantánea de tu sexo,
te eligió en la derrota,
nos eligió a los dos de entre los muertos
y nos nombró en la noche
cuando todavía éramos dos cuerpos,
puente sobre puente padeciendo,
un río desbocado, una mirada antigua.




f.


lunes, 31 de julio de 2017

He dormido en ti, entregado









He dormido en ti, entregado.
Hay sudores amplios que nos saben.
La tibia sensación nos despierta en la hora cóncava,
la aurora brumosa deja el aroma del silencio.
Envueltos todavía en la magia
mis dedos guardan tus caminos,
tu boca el enredo de mi senda.





f.





jueves, 1 de junio de 2017

Quebrada la noche









Quebrada la noche,
su hora decisiva cae sobre mi espalda,
siento tus manos pequeñas recorriéndome,
tu boca sembrando amapolas con tus dientes,
tus labios pronunciando un idioma extranjero,
un jeroglífico que me estremece,
el sutil fuego deja en mi vello nombres impronunciables,
todas las fuentes manan ebrias las verdades
y tú, vencedora, reina de Samotracia,
me has embarcado a un Egeo imaginario
donde es azul tu lengua y blanco el preludio de la luna.



f.






domingo, 28 de mayo de 2017

Tiéndeme despacio en la ribera de tu deseo








Tiéndeme despacio en la ribera de tu deseo,
desarma una a una todas las palabras que me habitan,
deshaz el nudo, la branza de tiempo y de espera,
el quehacer de arañas en la carne,
el ácido lacustre, su veneno,
la laxitud desnuda del amanecer,
el granito acerado, la arena,
las hojas del otoño,
un noviembre de ceniza.

Vuelve con tus manos,
pequeñas, temerosas,
a cruzar el páramo,
trae en tu boca la humedad del ansia,
el calor de tu isla,
la ardiente bocanada del órdago,
simas y bosques contra mí panoplia armada.

Esta batalla no tiene fin
aunque tu cuerpo reconozca en el mío su lugar
y hayas sembrado de flores amarillas
cada recodo en que sin casi saberlo fuimos uno.




f.




sábado, 20 de mayo de 2017

¿Cuánta sinceridad se deben dos cuerpos?









¿Cuánta sinceridad se deben dos cuerpos?
Despacio mis dedos buscan reunirte,
preguntan sin esperar respuestas,
entran por los senderos húmedos de la lluvia
y me dan a probar el dulce sabor de las acacias.
Mis pasos son luces, brasa de ti.
Expectante escucho tu voz,
gemido a gemido muestras las raíces de tu anhelo.
La urgencia me desnuda,
cierro los ojos cuando me haces tuyo,
ahora rodeado de la caliente verdad de tu piel.




f.



martes, 16 de mayo de 2017

He dormido en ti, entregado







He dormido en ti, entregado.
Hay sudores amplios que nos saben.
La tibia sensación nos despierta en la hora cóncava,
la aurora brumosa deja el aroma del silencio.
Envueltos todavía en la magia
mis dedos guardan tus caminos,
tu boca el enredo de mi senda.




f.



viernes, 5 de mayo de 2017

Descansa la urgencia entre las manos










Descansa la urgencia entre las manos.
Tu sujetas el lado oblicuo del deseo,
una luna sin puntos cardinales,
extensa lágrima que cubre los dedos
del aroma preciso de tu sexo.




f.





martes, 2 de mayo de 2017

He dormido en ti, entregado









He dormido en ti, entregado.
Hay sudores amplios que nos saben.
La tibia sensación nos despierta en la hora cóncava,
la aurora brumosa deja el aroma del silencio.
Envueltos todavía en la magia
mis dedos guardan tus caminos,
tu boca el enredo de mi senda.





f. 








miércoles, 26 de abril de 2017

Oigo los pájaros en la frondosidad de la noche






Oigo los pájaros en la frondosidad de la noche,
un muelle con pequeñas antorchas
cuando tú me nombras.
Los pasos traen sonidos del verano,
una corriente eléctrica de lluvia y relámpagos,
la oscuridad entre los árboles
y la piel mojada en el deseo de las sábanas
aunque no importe que sea un suelo de humus
y suene la canción que todavía nos atormenta.




f.




domingo, 23 de abril de 2017

Sílaba a sílaba te desnudo









Sílaba a sílaba te desnudo,
golpea tu corazón un océano rebelde.
Me dejo caer entre tus pechos.
Lamo del pecado la estructura perfecta de tu cuerpo,
la senda precisa de mi llegada deja lumbre, brasas,
buscando el ardiente calvario de tu vientre.




f.






sábado, 22 de abril de 2017

Desármame de nuevo










Desármame de nuevo.
Cruza en el pliego soberano de la luz
y cubre de esteras amarillas la cama,
el túmulo de amapolas y surcos de gravilla.
Sé la dueña de la estancia de las horas pérdidas.
Ahora un silencio de alondras vuela entre nosotros,
la humedad de todos los rincones
tiene el aroma de tu cuerpo,
soy tan solo el vencido
cuando tu reinas y la noche se deshace.




f.





miércoles, 5 de abril de 2017

He dormido en ti, entregado








He dormido en ti, entregado.

Hay sudores amplios que nos saben.

La tibia sensación nos despierta en la hora cóncava,

la aurora brumosa deja el aroma del silencio.

Envueltos todavía en la magia

mis dedos guardan tus caminos,

tu boca el enredo de mi senda.



f.






martes, 7 de febrero de 2017

Sílaba a sílaba te desnudo






Sílaba a sílaba te desnudo,
golpea tu corazón un océano rebelde.
Me dejo caer entre tus pechos.
Lamo del pecado la estructura perfecta de tu cuerpo,
la senda precisa de mi llegada deja lumbre, brasas,
buscando el ardiente calvario de tu vientre.



f.




domingo, 5 de septiembre de 2010

Fue la carne






Fue la carne, mi carne hurgada por tus labios,
devota de esa hora del frío
en que tu boca dirimía sus propósitos en ella
y del fuego, nunca consumido por los dos
en el trasiego duro de otro amanecer,
cuando tú crecías en el alba
y eras tierra honda y fecunda de susurros sobre mi.
Mientras, el sol peregrinaba por los visillos,
todavía austero, rojo e indeciso,
buscando iluminar la espalda en cueros de tu cuerpo.
Tu cuerpo, que encendido y vibrante,
seguía derramándose en lluvia sobre mi,
y yo me empapaba de ti, ciego, loco,
sin saber reconocer donde empezaba y acababa el sueño.





F


viernes, 13 de agosto de 2010

Duermo en la rendición como los viejos amantes








Duermo en la rendición como los viejos amantes.
La labor de tu boca ha hecho volar un ángel.
Hoy, el extremo de la noche tiene hilos de plata,
la luna ha desembalado viejas profecías
en su baño de noche junto al puente de las almas perdidas.
Deshaz con el viento de tus labios todas las alegorías,
un nido de pájaros todavía puede ser el hogar de un mirlo,
aunque el árbol centenario conserve el eco
y sueñe con su voz oscura y solitaria.
Sigue desnuda entre mis brazos,
tu lengua sabe despertarme al otro lado de los muelles,
mi cuerpo es la tierra fértil arada mil veces por tus dedos,
hay un recodo del después
donde habita un hombre silencioso,
un lugar con una alberca donde siempre nos ahogamos
y en el que de vez en cuando
amanece con tus manos todavía recogiendo mi vida.





F


martes, 3 de agosto de 2010

Se estremeció tu piel








Se estremeció tu piel,
el vaho de mi boca deshizo el silencio,
cubrió la distancia,
dejaste escapar un gemido.
Cada vez que mis dedos se alumbraban de ti
caías más abajo,
me dabas más peldaños de tu cuerpo para recorrerte.
Así llegué al fértil origen de tu gozo,
allí habité el bosque y fui el pájaro.





F


jueves, 29 de julio de 2010

Sílaba a sílaba te desnudo










Sílaba a sílaba te desnudo,
golpea tu corazón un océano rebelde.
Me dejo caer entre tus pechos.
Lamo del pecado la estructura perfecta de tu cuerpo,
la senda precisa de mi llegada deja lumbre, brasas,
buscando el ardiente calvario de tu vientre.





F







jueves, 22 de julio de 2010

Café París XXVII





Jardins de Luxemburgo, tu cuerpo tierra de castaños…


Oigo los pájaros en la frondosidad de la noche,
un muelle con pequeñas antorchas
cuando tú me nombras.
Los pasos traen sonidos del verano,
una corriente eléctrica de lluvia y relámpagos,
la oscuridad entre los árboles
y la piel mojada en el deseo de las sábanas
aunque sea un suelo de humus
y una canción que todavía nos atormenta.










martes, 22 de junio de 2010

Café París XXVI








Subo peldaño a peldaño por tu cuerpo
como las viejas escaleras de Montmartre.



Temo la urgencia de ti,
el ansia calcinada esclava de mi boca,
traída y llevada tantas veces
en el silencio orgánico de la noche.
Temo a tu piel, rémora de mis dedos,
su eco lejano, el fragante aroma que me ata.
Temo a tus manos eligiéndome, impacientes,
alzándome con las alas ciegas de un deseo loco,
aferrándome en un ir y venir desde tus pies
a la urdimbre húmeda de tu sexo;
llegando desde tu vientre a tus senos,
sonrosados, hambrientos y sedosos.
Temo andar por tu cuello, morder tu nuca,
sentir tu lengua devoradora,
experta, silenciosa,
hirviendo en un combate sin tiempo con la mía.
Temo el final, el armisticio,
el que me hace, bajando por tu espalda,
revindicar mi derrota.
Sudoroso, todavía usando mi lengua
para humedecer la senda de tus vértebras,
llego a escuchar el ronroneo
que emites en mitad del alba
cuando exhausto, naufrago en tu gozo.









miércoles, 16 de junio de 2010

Café París XXV







L’ îlle de Sant Louis, tu vientre, una sombra húmeda…



¿Cuánta sinceridad se deben dos cuerpos?
Despacio mis dedos buscan reunirte,
preguntan sin esperar respuestas,
entran por los senderos húmedos de la lluvia
y me dan a probar el dulce sabor de las acacias.
Mis pasos son luces, brasa de ti.
Expectante escucho tu voz,
gemido a gemido me das las raíces de tu anhelo,
la urgencia me desnuda,
cierro los ojos cuando me haces tuyo,
ahora rodeado de la caliente verdad de tu piel.




F






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