certifica la pérdida.
J. Bozalongo
No hay arrabales más tristes que los que posee el amanecer,
esos lugares envueltos en invierno sin voz y sin propósito.
Es de la araña la labor de tejer el tiempo,
Penelope invertebrada de las ausencias,
en su red, una a una, se depositan las vidas muertas
y se extiende el olvido con su carencia de calor y de palabra.
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