La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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domingo, 25 de noviembre de 2012

Café París XX



Es cierto, ya no estoy paseando por Les Tuileries ni estoy sentado en esas sillas verdes de los jardines de Luxemburgo mientras corredores de fondo dan vueltas, sofocados y sin parar, entre los parterres de flores.
Escucho a Billy Holiday, con esa voz de dolor y de olvido, y sucumbo en este tren de la noche para yo mismo absolverme de ser otro… para recorrerme a mi mismo hay una vía que dirige su tenue y lejana luz al horizonte.



F



domingo, 18 de noviembre de 2012

Café París XIX






En los aeropuertos se estima el tiempo como lo aleatorio.
En el CDG es igual que en todos los aeropuertos,
la soledad camina con las maletas
y se recuesta en las puertas de embarque.
Las cintas transportadoras mueven despacio sus gomas vacías
donde nadie espera nada,
y alguna persona sentada mira al suelo
teniendo sus manos en posición de rezo,
una plegaria silenciosa que apenas es perceptible por los demás,
mientras, un par de maletas rojas siguen esperándome en silencio
.




F



sábado, 27 de octubre de 2012

Café París XVIII










Es cierto, que difícil son las despedidas,
me abrigas en el tiempo
y con tus manos abiertas sabes consolarme
como si aparte de ser una ciudad habitada
por las maravillas y la desolación
tuvieras labios de mujer
y deseos húmedos
concentrados en esta lluvia
con que sin saberlo me despides.




martes, 23 de octubre de 2012

Café París XVII










Boulevard Haussman:
Digo sueños y en esta calle los encuentro todos.
Digo sueños y dinero.
La cúpula de las Galerías Lafayette
tiene el aroma de Dior y de Chanel
y besos en la boca con sabor a cerezas,
porque las cerezas en París y en mayo
saben a tu boca
cuando me muerdes los labios y te ríes.
Atrás queda Montmatre y el Sacre Coeur,
la rue Pigalle y los sueños del boulevard.
Opera trasmite “Le Grandeur” y la música en sus escaleras
tiene la luz de lo nuevo y el calor de la juventud,
después, siempre hay un después,
en un pequeño café tú me acaricias,
mientras me traes el mar cuando me miras.



F











domingo, 14 de octubre de 2012

Café París XVI














En las tardes del Sena hoy caben los recuerdos y estos acuden a París a su cita del siete de mayo víspera del final de la II Guerra mundial en Europa.
Es tarde en la tarde de mayo y en el Pont des Arts se celebra el tiempo.
Hay días que guardan los pueblos en la memoria y en este puente de madera que acerca dos orillas, algunos parisinos celebran un picnic con champán y buffet frío y brindan, y hay música, se besan y sonríen a la vida en este preludio que trae de verdad la primavera.




Foto de Rosalía Calvo





















viernes, 12 de octubre de 2012

Café París XV













Todas las mujeres saben de París
porque sus besos se dejan parte de ellas en el viaje.
Solitarios puentes de miradas antiguas,
días de recorrido lento y huellas profundas,
los silencios hablan de los pasos perdidos
y su voz vuelve a perdurar
como una nueva estatua
mirando desde una atalaya al río.

Todas las mujeres que me han besado en París
tienen todavía su puente,
su estatua, su mirada, su río.







Foto de Rosalía Calvo





















domingo, 7 de octubre de 2012

Café París XIV





Escribe mi nombre
en las paredes del metro de París,
con el color bleu
iluminado de tus ojos,
y ahora, olvídame,
con el dolor con que se olvida
todo lo que aún se ama.






F


domingo, 30 de septiembre de 2012

Café París XIII








Los puentes de París
unen más que otros puentes,
abrazan las orillas
y cuando cruzas el Sena
te dejan el aliento impregnado como un beso,
te abraza el tiempo,
y la voz en off de todas las películas
que hemos visto de la Nouvelle Vague,
la intensidad de una mirada que te desnuda en un instante
o una conversación robada al azar
que te llega tan cerca que te estremece.


















viernes, 21 de septiembre de 2012

Café París XII










Los ojos de los libreros del Sena
dejan ver la mirada del que sabe.
Nómadas del tiempo
se aferran como las salamandras
a las piedras de los puentes,
y en sus libros,
sus fotografías sepia y antiguas
y todo lo que pueden vender
hay un vestigio en blanco y negro
de lo reconocible y nuestro.



F











lunes, 17 de septiembre de 2012

Café París XI






De París son los besos,
no los besos míos
si no los de todos los que aman la vida
en esta ciudad sin tiempo.
Algunas veces digo que París es la ciudad
más hermosa del mundo…
a veces…
y es posible que otros no lo piensen,
es igual, el sentido o el lugar,
porque lo que es seguro
es que cada uno tenemos un París.
Por eso creo tener razón cuando lo digo…
“París es la ciudad más hermosa del mundo”.





miércoles, 12 de septiembre de 2012

Café París X






El museo de Orsay es la estación perpetua donde esperarte.
Únete a mí, rodéame entre tus brazos,
recuérdame cuando no éramos más que palabras escritas con tiza,
y un sinfín de miradas y silencios.
Tráeme de tu mano el lado amable de Manet,
las flores rojas y silvestres de Monet,
la mirada oceánica de las mujeres de Renoir,
la tristeza indisoluble de los bares de Cezanne,
el dolor sin paliativos de Van Gogh
y el caballo verde que transforma el color del agua
en los pinceles de Gauguin.
Todas las estaciones traen trenes,
en esta viajamos tan lejos que todos son de largo recorrido,
aunque cuando te abrazo nunca podemos estar más juntos.






F


domingo, 9 de septiembre de 2012

Café París IX





Cogiste mi mano con tu mano,
todavía caliente, tibia,
y en silencio me acariciaste el alma.





jueves, 6 de septiembre de 2012

Café París VIII




Desde la altura de las gárgolas
los tejados de París se dejan visitar con la mirada,
allí donde anidan los pájaros
y las chimeneas se desnudan en su fragor de humo,
la ciudad es una metáfora de pizarras negras
donde escribir viejos cuentos y relatos de hace dos mil años.
El Sena se mece en su dolor de isla
y los barcos son remotos carruajes con sus huellas de agua.
Los puentes se habitan de palabras
y crecen a lo lejos como un enhebrado curso de pasiones.
Así y todo, un verso puede traer un incendio,
suenan nerviosas las sirenas
y les sapeurs pompiers llegan rápidamente con sus mangueras
para que todo siga su curso normal,
pero desde aquí arriba la piedra dormita en su propio tiempo
con el sereno esplendor de envejecer en la eternidad.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Café París VII





Les amants du Pont Neuf pueden llegar cada uno a su cita en metro,
coger la línea siete dirección del Sena
y sin trasbordos encontrarse de nuevo a la hora acordada.

Hay una vida interior en la ciudad que huye de la luz,
un hábitat donde la prisa no demora el paso,
lleno de silencios pautados y música callejera,
miradas profundas o atisbo de desden,
lecturas de periódicos y libros en ediciones de bolsillo.

Un crisol de razas andan por las ocultas calles de París,
nunca un mundo se hace tan diverso
y tan igualatorio como en el metro.





F


viernes, 31 de agosto de 2012

Café París VI







Me parece conocer a todas las turistas japonesas
que están este mes de mayo en París.
Me las encuentro en Notre Dame,
en el Louvre escuchando atentas las palabras de los guías,
paseando en Les Tuileries, La Defense,
en la torre Eiffel, en Montmatre,
en los puestos de libros de las orillas,
haciendo cola en L´Orsay,
en el metro, mirando los mapas de la red,
comiendo en los pequeños cafés
mientras repasan en su mente todo lo que han visto,
embarcadas en uno de tantos bateau mouche,
saludándome cuando me ven parado en medio de los puentes.
Creo que todas ellas son unas pocas
que se hacen de esta cuidad y crecen como las hiedras
entre los edificios, los bulevares, los muros del río…
y todas acabarán besando con pasión a un hombre
en cualquier banco del Pont des Arts
como si eso fuera en realidad a lo que han venido a esta ciudad.







F

lunes, 27 de agosto de 2012

Café París V





Los besos de París no son como los de casa,
estos saben a
pastis, a cerveza kronenburg
y a café expreso con una jarrita de agua de la
robinette.
Pequeñas mesas en las que se roza el deseo,
sándwiches y ensaladas con sabor francés,
esa vinagreta tan especial que la hace ser de aquí.

Cruzar el
Pont des Arts y pisar sus maderas
mientras se besan con pasión
dos jóvenes sentados en un banco
y una pareja de edad madura
hacen un picnic en el suelo
bebiendo un vino blanco muy frío.
Los besos de París tienen esa humedad de cine,
del color de todos los silencios que se guardan entre dos
y ese dolor que traerá de nuevo el final
cuando todo no deja de ser tiempo,
un tiempo de besos
que alcanza las calles de esta ciudad de la luz.






viernes, 24 de agosto de 2012

Café París IV






Un sinfín de islas del tiempo
y las calles vacías en la lluvia.
Tañe el silencio de domingo en las mareas del río.
Las barcazas duermen como lagartos de piedra
con la cadencia de los pasos perdidos por los puentes.
Todos los puentes de la tierra saben del Sena
porque entre sus arcos los sueños traen rémoras,
las que nos hace sonreír sin venir a cuento
y dar una caricia al menos de más
a esa persona que en silencio te da su luz.
Cabe una voz y su mano fría arropada en mi bolsillo.

Los besos saben a fresas francesas limpias,
a biere a presión y expreso con la crema perfecta,
a fotografías entre los árboles y los bulevares
y con la sombra de la torre Eiffel impregnándolo todo.
Los cafés callan y nos acogen en su desnudez
con el calor que todavía tienen de la larga noche
y su déjeneur es un simple incremento de matices,
ensaladas y hierbas aromáticas
como pinceladas impresionistas
y de nuevo la sensación del tiempo detenido,
lo que hace rozarnos mientras hablamos
de les Tuileries o de la Orangerie,
del Louvre o de Les Invalides
como el reconocimiento de lo perdurable,
lo que merece la pena,
aunque sea mayo y haga un frío de invierno.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Café París III





La tarde trae en sus dedos fríos los pasos perdidos,
sentados en el café Les Deux Magots
en Saint Germain des Prés,
los
garçons pulcros y educados con sus blancos delantales
nos traen
les bieres con la sensación inabarcable de un rito,
el que tiene esta ciudad de luces y sombras
y que les da un siglo trenzando literatura y arte.

Al lado un escritor busca en su cabeza alguna idea
mientras escribe en sus cuartillas,
otro, famoso aquí, es entrevistado por tres periodistas.
Los fieles japoneses no se contienen
y siembran de su vitalidad de hormiga las mesas.
Un francés cena con champán
y sus amigos lo hacen con un vino de Borgoña,
y una pareja se besa
con la dulce contundencia que da besarse en París
haciendo del silencio un campo de batalla,
del lugar un frondoso bosque donde sólo ellos viven.
Es posible que al salir me haya fijado
en la falda de tubo de una camarera
que al pasar sonriendo nos decía “
bonsoir”.




F


lunes, 20 de agosto de 2012

Café París II





Es mayo en París y sin embargo en los cafés ponen todavía calefactores en los veladores.
Es mayo y la cerveza 1664 a presión, fría y suave tiene las sensaciones de un ciego en la boca y da serenidad a esta tarde tras recorrer la ciudad y varios de sus museos.
El café de S.Severin está enfrente de la iglesia del mismo nombre y la calle es estrecha y llena de otros cafés y pequeños locales comerciales donde pulula gente diversa que pasa rozándome en esta tarde cubierta y gris y con un aire frío pero que no resta nada de color a la ciudad cosmopolita…me veo rodeado por personas hablando árabe, inglés y por supuesto francés…“merci” me dice el camarero llevándose con aprobación la propina, mientras cerca un buscavidas muy maduro acepta dinero, bebida, tabaco picado, realizando un trabajo muy serio de teatro calculado que lo hace casi irresistible…la ciudad de los prodigios cobra pujanza en sus manos…Así y todo es mayo y París arde en una fiesta de turistas y apreciar estos instantes, este ambiente ebrio y fecundo que sale de natural es otra forma más de ver la ciudad.



F


domingo, 19 de agosto de 2012

Café París I





En París hay varios ritmos de vida que se contraponen, uno que respira la luz entre las calles de adoquines, parques y jardines, los edificios majestuosos con sus tejados de pizarra y el río…el Sena…que hace con sus meandros un ir y venir por esta ciudad de dos mil años a la que vértebra y da con sus puentes y sus paseos un punto que sabe distinguir enseguida el viajero y que incita de repente a pararse y mirar sin más el agua para sentirte en otra parte…
Existe otro París de raíles y trenes que circula por debajo de la piel de la ciudad como las venas de un gran cuerpo y en la que se mueve sin parar el crisol humano…nadie es más que nadie en este correr sin pausa de estación en estación, trasbordos y locura ante la que no se puede más que continuar bajando y subiendo escaleras mecánicas y caminar por pasillos donde se oyen músicos y puestos de frutas y periódicos….todo es extraordinariamente rápido y silencioso entre miradas y silabeos entre las personas.
Pero algo que me hace siempre sorprenderme son sus cafés, en ellos hay una relación entre las mesas y los consumidores cuando se paran a beber una cerveza, un café o tranquilamente hablan de sus cosas.
Eso sí, a la hora de comer todo se transforma, el tiempo se para y en minúsculas mesas con pequeños manteles se crea una atmosfera especial después de aprender la formula más idónea para elegir los platos del día. Sin prisas los camareros te traen las viandas preparadas al gusto francés y todo se va consumiendo tranquilamente, paladeando, conversando, con un reposo casi inaudito para una urbe de tantos millones de habitantes y que es uno de los centros económicos del mundo.



F


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