La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 26 de diciembre de 2017

Crece la sombra y todos la llamamos noche








Crece la sombra y todos la llamamos noche
como si la tarde no tuviera un cuerpo donde desperezarse.
No perdonamos, nunca dejamos que el viento se haga solo de aire,
ha de llevar la simiente roja de cada pensamiento,
el quehacer de la ira, el deseo,
la muerte como una mano sin lumbre.
Desaparece el fulgor y la tormenta,
deja solo, como la nieve entre las flores,
el perdón sin nombre,
unas copas de aguardiente de más,
la dulce esperanza del sueño.
Cogeré un taxi al anochecer,
escucharé las pocas frases que me unen con la vida,
las que forman raíces que cada hombre trae de su niñez,
agua removida por la palabra y el recuerdo,
pero nada tan trascendente que me haga deshacer los nudos del tiempo,
aunque ya no tenga grandes cosas que decir
y sea tan oscuro como lo va a ser una noche de luna nueva,
mi silencio tiene el mismo precio que cada uno de mis poemas.




f.




domingo, 17 de diciembre de 2017

Lo previo a los finales suele ser el silencio








Lo previo a los finales suele ser el silencio,
la calma entre los dedos,
el dolor del costado,
la ciénaga y la maleza.
No vale tiznarse del color grisáceo del olvido,
ni cerrar todas las compuertas...
las últimas palabras
vendrán como una absolución
cuando en realidad es una condena:
"Hemos terminado"



f.




Mis manos han sujetado los verbos










Mis manos han sujetado los verbos,
son ahora agua de lluvia y resina de trementina.
Las expuse a un aguacero
que dejó tras de si el aroma del caolín para invadirme.
Todo pasó como pasa siempre,
pocas veces es algo que no tenga remedio
ya que ellos tenían marcada la palabra deserción
en las palmas de sus manos.
No confío nunca en el ser humano como especie,
no porque seamos traidores, eso es lo de menos,
es más porque prefiero saber que somos indescifrables,
llenos de defectos y que nuestras virtudes
son simple grandeza de un instante.
Para derribarme solo hace falta una mirada,
una caricia o la palabra clave de un momento...
lo último será deshacernos de nuevo de los verbos.



f.



sábado, 9 de diciembre de 2017

Escucho mi corazón bombear en silencio la sangre











Escucho mi corazón bombear en silencio la sangre
mientras respiro mirando como tras ducharse se viste despacio.
Me refleja su rostro el espejo de la cómoda,
no me ve, mira su cuerpo medio desnudo
y con lentitud estudiada se va colocando la ropa...
se pone la blusa que enmarca sus pechos,
la falda de tubo que se ajusta a su cintura.
Se perfuma, se peina
y se da ese color rojo suave en los labios
que al presionarlos me causa un escalofrío.
Se vuelve, se sonríe, recoge los billetes de la mesilla
y echando un beso al aire me dice "au revoir"...
el ruido de sus tacones sobre la madera
se va alejando tras cerrar la puerta
de la habitación del viejo hotel Violette,
en la Rue de Poissoniers de París
este amanecer de primavera.



f.



jueves, 7 de diciembre de 2017

No he sumado los restos










No he sumado los restos, los pequeños olvidos,
las cosas inertes que marcan los días,
las sombras que habitan en el corazón.
Un gesto sencillo de las manos conduce lejos,
se queda aferrado a la memoria
cuando han dibujado ochos en tu cuerpo
y han abierto cauces de lluvia que se mecen en ti
como los vientos alisios se derraman en la costa.
Voy detrás de un tren de la noche sin destino,
su luz me resguarda de la oscuridad,
respiro el verano, ese aliento a canela y café
que se vence del costado de mi sueño,
mientras en mi espalda
todavía siento tibios sus dedos...
han dejado las señales inequívocas del deseo.



f.



lunes, 4 de diciembre de 2017

A veces reúno las palabras que conozco e intento hacer un salmo












A veces reúno las palabras que conozco e intento hacer un salmo,
una balada que busque su música, un instante de luz,
algo cercano a un poema de los que llaman de amor.
No tengo la certeza de saber dibujar esos momentos,
de mover las hélices que irrumpen en mitad de un verso
y dejan sin verdades concretas al que lo lee,
suspendido en el aire sin saber qué le ha desnudado el corazón,
pero es igual, quizás solo tenga la pureza del fuego,
un camino de bosque, un atardecer junto al océano
para poder en silencio escribir algo,
algo que sea parecido a lo que siente el amante...
yo perduro más en el agua de la lluvia,
en el final de los besos,
en el quehacer de la última caricia
cuando las manos ya no pueden más
y se duelen solas...
esa parte que late todavía sin remedio,
cuando solo te queda
saber usar las palabras que te den la paz.



f.




sábado, 2 de diciembre de 2017

Todo lo que valgo cabe en mis manos








Todo lo que valgo cabe en mis manos:
arena, agua, sal...
No puedo valer más que unas monedas de cobre,
el símbolo marcado de la pobreza
y mis palabras son sucias
cuando recorren los arrabales de las viejas ciudades
y se juntan pegajosas a mí
entre prostíbulos y cantinas
esperando que el amanecer las absuelva.
Pregono mi maldición,
escribo detrás de las puertas de los urinarios
las razones que determinan mi ira,
aunque los borrachos piensan que son jeroglíficos
y las putas cuentas atrasadas que les debo.
Que sencillo es a veces disolverse entre tanta gente
que solo intenta sobrevivir a la noche.




f.




fotografía de Jiri Ruzek




viernes, 1 de diciembre de 2017

Ahora escribo de lo oscuro









Ahora escribo de lo oscuro,
de cierta hondura de agua que reconozco como mía
cuando vislumbro en ella el color de mis palabras y de mi sangre.
Si solo me alimentara del aire, del viento helado del otoño,
tendría un mundo de símbolos y líneas de fuga...
pero soy también preso del hambre y la sed
que arrastra siempre todo ser humano,
así, como todos, respiro sin saber por qué
y me muevo en el baile de las emociones
que van desde la ternura a la ira...
soy tan simple como real.




f.




Fotografía de Columna Villarroya




jueves, 30 de noviembre de 2017

No busco la absolución










No busco la absolución,
esa medida católica del perdón.
¿Para qué el arrepentimiento,
la vuelta a los orígenes,
a la ficha primera del juego?
Hay siempre cristales rotos dentro,
un camino de sombras,
ciertas verdades empíricas que ya no existen
cuando has recogido tu cuerpo del deshecho sendero de la noche.



f.




Fotografía de Rosita Delfino




Y vuelvo sin saberlo al extremo izquierdo










Una pasión fría endurece mis lágrimas.
Pesan las piedras en mis ojos: alguien
me destruye o me ama.

Antonio Gamoneda



Y vuelvo sin saberlo al extremo izquierdo,
al lugar de mi cuerpo que se hace dueño de la química,
como si mi sangre tuviera en su recorrido un quehacer de lumbres
y, apagada, llegase hasta aquí para sentir el soplo de la nieve,
llegase aquí para quemarse dentro,
donde el fuego es de un silencio sordo,
y solo deja escapar un humo de carbón imperceptible,
pero que me hacer abandona la alquimia
para derrumbar todas las murallas.




f.




sábado, 25 de noviembre de 2017

Padezco de siempre de varias maldades










Padezco de siempre de varias maldades,
aunque es cierto que soy buen tipo cuando me tratan bien,
pero tengo de familia cierta habilidad para la sorna
que se me escapa en noches de tabernas y aguardientes...
Me nacen versos cultivados al alba,
los que tienen todavía estremecido el dolor de su nacimiento
y se rebozan del color de las verdades más desnudas,
otros, sin embargo, al nacer tiemblan al calor del fuego
o me hacen un corte en las venas más cercanas al corazón...
todo puede suceder esas noches de invierno en las que nos rodea el frío.



f.



viernes, 24 de noviembre de 2017

Sabes bien










Sabes bien
que soy el animal totémico
que te busca en la noche.
Tú no me temes,
ni siquiera cuando ves en mis ojos
la mirada turbia que te perturba.
Alargas tus brazos,
me recibes en tus pechos,
y tus uñas hacen en mi espalda
surcos de sangre y fuego.



f.



martes, 21 de noviembre de 2017

Quería poder recordar mis viajes por su cuerpo










Quería poder recordar mis viajes por su cuerpo
como esos días de avenidas y tormentas
en que nunca sabía cómo íbamos a acabar,
si solo, en medio de un amanecer al borde del espasmo
o juntos, entre las sábanas revueltas de un hotel de dos estrellas.
Todo era improvisar, arder en lo fugaz,
la búsqueda del asombro de las cosas,
el quemarnos, deshacernos, probar todo lo posible...
corriendo el peligro de vivir,
sin sospechar que no éramos,
entonces, ni siquiera capaces de decidir sobre nosotros,
y cuando lo hicimos, nunca más volvimos a vernos.



f.



lunes, 20 de noviembre de 2017

Como si ya no nos tuviéramos en las manos










Como si ya no nos tuviéramos en las manos.
Desnudos de todo lo que fuimos.
Errantes, ebrios de soledad y de locura,
yendo y viniendo por carreteras secundarias
que te acercan al mar y a las playas nocturnas del amor y el sexo,
cuando la vorágine del viento nombra tu cuerpo
y es anhelo, deseo, frecuencia migratoria de aves,
silencio de planetas y astros solitarios,
un instante de lluvia, una noche terrible de tormenta.
Será entonces, cubierto por el vaho de otro
cuando tendrás tiznadas las manos de mi sangre
y mancharás un torso, recibirás su semen y caerás en la cuenta
pensando en mí, de que nunca se olvida el sudor que te mata.



f.




domingo, 19 de noviembre de 2017

La mujer de los jueves









Los días solo me dejaban el sabor del tabaco y la penuria del alcohol.

Ya había dejado de tomar otras sustancias

¿para qué seguir cayendo por aquella pendiente?

entre el wisqui de malta y la absenta tenía suficiente.

Me gustaba mirar desde la ventana,

contemplar a los que pasaban

mientras la esperaba a media tarde.

Sentía cierta emoción

cuando la veía aparecer por la puerta de la gran superficie,

siempre muy bien vestida,

trayendo de vez en cuando un ramo de flores

o una pequeña caja de trufas heladas.

Quizás las pocas horas que me dedicaba de aquellos jueves

era para mí un pequeño bálsamo ante la crisis existencial en que vivía,

aparte del hecho sexual que levantaba mi desanimada autoestima.

La verdad es que nunca supe lo que llegué a significar para ella,

jamás me pidió nada, ni siquiera me preguntaba si la amaba.

Cuando parecía que nuestra relación semanal

era ya una costumbre tacita, dejó de venir.

Ningún mensaje. Nada que me indicará cual era el problema.

Es verdad que tampoco moví nada para saberlo.

Han pasado los años,

algunas veces vuelvo a mirar por aquella ventana

con la misma ansia de entonces,

y presiento que va a volver aparecer por aquella puerta,

con un ramo de rosas y su elegante figura volviendo a mis brazos.





f.



Hoy he muerto, bajo el paraguas inagotable de mi indecencia










Hoy he muerto, bajo el paraguas inagotable de mi indecencia.
Sin decirle adiós a nadie. No me gusta tomar rehenes emocionales
porque luego te visitan en el cementerio y dejan flores sobre tu lápida
cada uno de noviembre o el día fatídico de tu óbito.
Me ha preguntado un hombrecillo extraño,
sin alas, con traje oscuro y sombrero, qué hacia allí...
y le he hablado de la puta vida que te das escribiendo poesía...
se ha sonreído y sin esperar más me ha dicho:
"mira, esto está atestado de poetas suicidas,
se lleva mucho ahora cortarse las venas o tirarse al río;
ya sé que la vida está jodida pero para todos,
pero chico, aquí tampoco te van a hacer nada de caso por tus poemas...
quizás dentro de un tiempo escasearán los poetas, vuelve otro día"





f.



cuadro de René Magritte. "A la rencontre du plaisir"




sábado, 18 de noviembre de 2017

Escucho como se ducha mientras amanece









Escucho como se ducha mientras amanece,
es demasiado gris este día de septiembre
y la borrasca parece que trae el fin del mundo,
la gota fría sobre el Mediterráneo.
Casi toda la semana ha sido parecido,
no quiero ir a la playa,
prefiero escuchar música, beber ginebra,
comer en la terraza de este hotel de tres estrellas,
y sobre todo, estar sobre la cama,
esta cama grande, inmensa de dos por dos,
donde cada vez más huele a nuestro sudor
y por las noches, iluminados por la luz de los relámpagos,
parecemos dos sombras enganchadas,
dos locos sin más razón que consumirnos el uno al otro
en medio de un revoltijo de sábanas.



f.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Yo tuve un amor envuelto en cipreses










Yo tuve un amor envuelto en cipreses,
grises días de gaviotas
quejándose al bullir de las bocinas de los muelles.
Yo tuve cierto rincón solitario
donde ella me cogía las manos
y guardando un silencio mortal me besaba.
Tuve cierta cadencia de humedad,
de faros nocturnos y miradas al océano.
En esos días de parterres de flores,
bancos de piedra y horas de verano, fui feliz.



f.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mis manos sucias mantienen un pulso con tu blancura










Mis manos sucias mantienen un pulso con tu blancura.
Dejarte impregnada del aroma de las flores rojas
romperá ese hechizo de nieve,
esa estancia de nube en que palpitas.
No creo en el amor y menos cuando estoy ebrio o colocado…
tan solo tus labios saben a recuerdos
y tu cuerpo al tocarlo se resquebraja
como un árbol partido por un rayo.
Ven, has dejado fuego en tus huellas,
yo solo soy un perro de la noche,
...el de esta noche y tú hueles a vainilla y canela,
demasiado para estas noches de luto
en que cualquier fragancia rompe los moldes.
¿Ves?, ahora eres tú quien merece la pena.




f.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Como si ya no nos tuviéramos en las manos











Como si ya no nos tuviéramos en las manos.
Desnudos de todo lo que fuimos.
Errantes, ebrios de soledad y de locura,
yendo y viniendo por carreteras secundarias
que te acercan al mar y a las playas nocturnas del amor y el sexo,
cuando la vorágine del viento nombra tu cuerpo
y es anhelo, deseo, frecuencia migratoria de aves,
silencio de planetas y astros solitarios,
un instante de lluvia, una noche terrible de tormenta.
Será entonces, cubierto por el vaho de otro
cuando tendrás tiznadas las manos de mi sangre
y mancharás un torso, recibirás su semen y caerás en la cuenta
pensando en mí, de que nunca se olvida el sudor que te mata.




f.




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