La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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jueves, 27 de julio de 2017

He borrado las palabras que deshacían los verbos









He borrado las palabras que deshacían los verbos, ahora son grietas de luz que queman mi piel y murmuran mi nombre con vocablos marinos. No tengo defensa, me quemo entre los latidos del atardecer
y la quiebra perpetua de la luna. Sé de todo lo que se ausenta, lo que toma la largura de las estaciones, la distancia, lo veraz de un pronombre posesivo sobre mí. ¿Qué hacer con el contorno redondo de los árboles? ¿Qué hacer con el tizne de la sombra del mediodía?
¿Qué hacer con todo lo que vive detrás del asombro, detrás de todos los bosques que se incendian cuando nadie sabe encontrar la llave del mañana?.. Hay demasiada lluvia esperando el amanecer y nosotros todavía buscamos una nueva salida al laberinto.




f.









domingo, 23 de julio de 2017

No sé dónde adquirí esta distancia











No sé dónde adquirí esta distancia, este deshacerme como un husillo de hilo negro en medio de la oscuridad. No sé por qué entre mis dedos queda el azul y el rojo impregnándome de todo lo que la vida rechaza como mío mientras sigue siendo corriente de aire, nube, cerro, surco de agua, rayo de luz, quejido en el viento, un lamento tras otro que me murmura.
Algo tan cierto como mi silencio, porque estas palabras son silencio, el azabache que saco al hurgar adentro, ciertos amuletos que debo dejar en este muro para que rompan los hechizos, para que me perdone el alba.
Yo quisiera que la argucia de un verso se hiciera isla en medio del atardecer, un archipiélago de sirenas y faros que en su morse natural nos dieran calma, pero no puedo, solo escribo para que salga a borbotones mi sangre, que se cautericen las heridas, que al mirarme no vea los despojos y que algo de lo que siento tenga la semilla de un rosal leñoso de montaña, que deje sus flores rojas aromatizar la primavera.




f.




No sostengo ninguna verdad










No sostengo ninguna verdad, solo este cuerpo de mimbre y agua que contempla la vida desde cualquier calle del mundo, todas en el fondo son iguales, todo es distancia, metros de silencio, cuerpos que en vano recorren la vida, el día a día buscando encontrar otros motivos, otras ausencias que partieron de tus manos cuando los viejos trenes de la noche eran lo que nos ayudaba a resistir el abatimiento.




f.





miércoles, 3 de mayo de 2017

Abro un surco








Abro un surco, una vía sobre la tierra que enmarca mi desierto. Abro con mis manos una senda de luz sobre la noche de la tierra. Se vierten las sílabas entre mis dedos, caen y se diluyen como un murmullo que deja el alumbre cuando sus cristales hierven y se mezclan con mi sangre.
No llueve, solo hay palabras como pequeñas monedas que tintinean al hundirse, tienen el valor de lo que no se olvida, se han hecho mías, aunque lo sean de todos, y vengan recorriendo mi vida como fieles escuderos para poder expresar todas las emociones que no ha podido proteger con su velo oscuro el silencio.




f.






martes, 2 de mayo de 2017

Poseo el mar, el vaticinio dormido de la lumbre









Poseo el mar, el vaticinio dormido de la lumbre, el caer de las hojas sobre noviembre, la oquedad de una caricia, el hambre del saber, la moneda más pequeña de la tierra, la arena de un desierto rojo de arcillas.
He recogido en un hatillo azul las palabras que a jirones arrastra el viento, son la umbría de mi deseo, la holgura de mi silencio, lo que nunca puedo explicar porque sus raíces en el aire se sustentan húmedas como arbustos creciendo en manglares al borde de un abismo de nubes y mareas, allí, donde un faro sin nombre, siembra de respuestas las incertidumbres que genera la oscuridad.




f.





fotografía de Dolores Rubio




Rebusco en los puntos cardinales de mi anatomía









Rebusco en los puntos cardinales de mi anatomía, estos peldaños de agua que un soplo de viento los hará quedar en nada, arena sin más recuerdo en todo caso que lo anónimo de la huella de un solitario caminante.
Ahora el Norte es una estrella que solo tiene la luz de la eternidad, el silencio como dato evaluable, y que en los surcos de mis manos deja una luz de insomnio, un haz de preguntas que nunca sabré contestar…
Vuelvo al campo base donde todo cambia, yo no soy yo, ni siquiera me recuerdo, solo soy en el viento la brisa de una palabra, un nombre, que sin las sílabas que dan la vida, se diluye como esas nubes que desgarradas son solo jirones de humedad, y que nadie divisa en el último instante en que vuelven a no ser nada más que aire.




f.




lunes, 1 de mayo de 2017

No hay perdón







No hay perdón, ni siquiera el ábaco de las maldiciones ha guardado los guarismos donde permitirnos el reposo. No, solo existe un cielo demoledor, un caer de nubes sobre nosotros como brisa húmeda y encendida que no nos perdona. Empapado de luz soy la sombra que se oculta detrás de las palabras, el vestigio del silencio corre por mis venas, un pequeño alacrán que se hace inaccesible y que quiere llegar a mi corazón para envenenarme con su suero de misterio...sin más no puedo más que contemplar como se desvanecen los astros en la claridad del día y como impregnado de esta fiebre soy un árbol seco entre la arena, una reminiscencia Zen en medio del bosque.




f.






sábado, 29 de abril de 2017

A veces solo la palabra no sirve











A veces solo la palabra no sirve, ni siquiera sirven los gestos, los abrazos, las caricias... ni siquiera hundirse en el otro cuerpo sirve...

A veces es mejor dejarse llevar, ser lo que conmueve, la oquedad donde respira el otro, el silencio armado de presagios, un túmulo donde guarecer lo inanimado, las razones que el corazón exige al olvido, saber de verdad que todas las cosas giran en el aire como pequeñas pavesas del instante vivido y sin embargo no dejas de ser en el viento un nombre tendido en la noche como una sábana blanca donde todavía se puede escribir un poema.




f.



No sé dónde adquirí esta distancia









No sé dónde adquirí esta distancia, este deshacerme como un husillo de hilo negro en medio de la oscuridad. No sé por qué entre mis dedos queda el azul y el rojo impregnándome de todo lo que la vida rechaza como mío mientras sigue siendo corriente de aire, nube, cerro, surco de agua, rayo de luz, quejido en el viento, un lamento tras otro que me murmura.
Algo tan cierto como mi silencio, porque estas palabras son silencio, el azabache que saco al hurgar adentro, ciertos amuletos que debo dejar en este muro para que rompan los hechizos, para que me perdone el alba.
Yo quisiera que la argucia de un verso se hiciera isla en medio del atardecer, un archipiélago de sirenas y faros que en su morse natural nos dieran calma, pero no puedo, solo escribo para que salga a borbotones mi sangre, que se cautericen las heridas, que al mirarme no vea los despojos y que algo de lo que siento tenga la semilla de un rosal leñoso de montaña, que deje sus flores rojas aromatizar la primavera.





f.







viernes, 28 de abril de 2017

Me reconstruyo en el frío









Me reconstruyo en el frío, soy un pájaro oscuro volando bajo que con el eco de su vuelo roza el viento y siente el manto de nieve que deja la tristeza sobre el corazón.
La soledad también tiene sus huellas, casi son raíces que ahondan en el aire y sin embargo te siguen, se arriman a tu espalda y sobreviven al miedo de cada incertidumbre que te asola.
Contemplo el horizonte sin líneas definidas. Hay demasiados sueños a punto de morir junto al infinito. No siempre se cumplen las promesas y tanto el amor como el desamor caminan unidos por el duro vértice de cada día.



f.



jueves, 27 de abril de 2017

De repente vendrá la luz del amanecer







De repente vendrá la luz del amanecer y caerá sobre nosotros como una espada que cortará el aire con su guarismo vertebrado de lumbre. Se irán los gusanos de la noche con su murmullo de perdición, una metáfora que recuerda a las procesionarias al volver a su nido de escarcha y mimbre.
He quemado el incienso, el ángaro sigue consumiéndome como si fuera una brasa de tejo tirada entre la arena... algo de mí sigue muriendo en las veredas de cada noche. No es el insomnio, ni siquiera el deseo de romperme como lo hacen las nubes que recorren los cerros, jirones de palabras que no responden a nada. hay una esencia última, un sendero solitario que va tejiendo surcos, un arado que saja lo que no se puede pronunciar porque camina por dentro con sus huellas devotas y húmedas.
Vendrá la Epifanía, hay demasiadas palabras esperando el tumulto, siento sus cuchillos, las dagas, las luces que guarecen sus cuerpos...escucho lo metálico disolverse en el aire... tal vez muramos juntos, tal vez sea posible que el incendio se lleve con sus manos abrasadas esta primavera de sombras.




f.





miércoles, 26 de abril de 2017

Recibir lo que nos conmueve








Recibir lo que nos conmueve como si siempre fuera el agua de lluvia que nos trae la niñez, aquellas tormentas que nos dejaban el miedo pero también la ansiedad de reconocernos vivos, intensos en todo lo que al desconocer su significado nos daba fuerte dentro, donde duele... Ahora, sin más ni más, ha venido el crujido de las ramas secas, la bonanza del viento, la cadencia de una caricia, esas calles sin nombre donde todo era tierra, barro o polvo y tú, casi sin saber por qué .dejaste algo más que el tiempo... quizás algo que nunca sabrás expresar qué es, pero que si vuelves a pisar ese lugar se revuelve en ti y desde tu hondura profunda te nombra.




f.




sábado, 22 de abril de 2017

Para todo lo que poseemos hay una quera,







Para todo lo que poseemos hay una quera, un descender despacio en la noche a nosotros mismos, engrosar la argamasa de un viejo muro, cavar una zanja donde reposamos, saber de ese hundimiento de todos los sueños…toda la verdad que la desolación sabe dejar al lado mismo del corazón.




f.




viernes, 21 de abril de 2017

Me siento en el suelo





Me siento en el suelo. Apago la luz.
Noto en el aire la brisa fresca de la noche y miro en la autopista lejana como van y vienen itinerantes las vidas de los que viajan en los automóviles a la velocidad media de ciento veinte kilómetros por hora.
No sé por qué me ha dado una punzada, un golpe de mar hacia adentro, hacia una sima oscura, un salto de agua que me ahoga…
Debe ser en parte la soledad nocturna o esta humedad que sigue trayendo las primeras noches de la primavera cuando el insomnio y yo jugamos una nueva partida.





f.



jueves, 20 de abril de 2017

Semejante a un sueño crece la hiedra desde abajo









Semejante a un sueño crece la hiedra desde abajo. Enraizada a la tierra se hace dueña de tus pies, tus muslos, tu senda de lumbre, tu vientre, tu pecho, tu cabeza… así y todo dudas de que ese quebrado tumulto de pájaros haya anidado en tu cuerpo… aunque tu corazón te hable quedo y murmure con voz gutural y de aguardiente las razones que te da ahora la hiedra para vivir.




f.





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