La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Colaboradores

Mostrando entradas con la etiqueta Poemas de la incertidumbre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas de la incertidumbre. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2020

Y dormirme en la bañera...









…puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

L.Cohen


Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,
junto a un vaso de whisky de malta escocés,
mientras suena en la radio una vieja sonata romántica
a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.
Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,
rebuscando en ella preguntas indoloras
o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,
mientras yo canturreaba canciones de Dylan
o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:
medio desnuda, medio mojada, medio borracha.


f.




martes, 18 de agosto de 2020

Sinceramente
















sábado, 8 de agosto de 2020

No sé qué tienen estas horas del amanecer







No sé qué tienen estas horas del amanecer,
cuando es posible que ya te hayas ido
deslumbrada por la noche y el silencio,
y cuando todavía la luz
no ha empezado aún a deshacer las sombras.
Y, sin embargo, siento como mío el lento recorrido de la soledad,
la innata y fría sensación que deja un naufragio.
No te preocupes, es un dolor que solo me mata poco a poco,
me obliga a enumerar todas las mentiras que te guardo,
una pequeña letanía de contradicciones que viven conmigo.
Solo tienen el valor de un aguacero en mitad del desierto,
pero me empapan sin remedio hasta los huesos
sin poder refugiarme en mi renombrada y pertinaz ironía.




f.



viernes, 31 de julio de 2020

Tanto andar en los infiernos y sigo siendo carne







Tanto andar en los infiernos y sigo siendo carne,
ni Dante tuvo este innombrable retorno.
Me encuentro en las huellas que habité,
en los resquicios de hurgar adentro,
en la luz invisible donde me ahogo,
en las noches sin lumbre respirando en la boca del lobo.
Vuelvo a beber y exprimo un limón en mis labios,
el ácido despeja las entrañas y deshace los nidos de nostalgia.
Hay lágrimas y viento en mi mirada,
un colirio benéfico para sentirme vivo.
Mis manos saben de sostener la incertidumbre
o de ahogar en su puño el pálpito de un pájaro.
Cada cierto tiempo se agrupan los astros para mí,
silenciosos dibujan sus mapas,
bitácoras de viajes, difusas islas interiores,
ardientes desiertos donde solo existe la sed.
En esas noches Beatriz se deshilacha en el fuego.
Sus labios no saben pronunciar una verdad,
solo escribe temblorosa con tiza roja
las palabras que ya nunca volverán a nosotros
y me obliga a pronunciarme al amanecer,
como si los años cayeran de golpe y fuera ya un anciano.


f.



martes, 21 de noviembre de 2017

Mueve tus caderas











Mueve tus caderas y cierne sobre mí esta dulce sensación.
Ha rotado el sol, la tarde se desvanece y no hemos acabado el café.
Me sienta bien olvidarme de todo entre tus pechos
y dejarme mecer en el vaivén indescifrable de tu sexo.
Hay astros que encienden el atardecer,
pero entregado a tu cuerpo
no escucho el lamento de los perros
y me dan igual los mensajes que me guarda el teléfono.
Ella me llama a menudo,
quiere escucharme respirar en su oído,
sentir mi larga enfermedad
cuando yo le hablo de médicos y estados febriles.
Contigo prefiero deshacerme de los ángeles
y meterme hasta el cuello
en este pozo de agua caliente.
Las horas se me escapan vaciando mi instinto entre tus muslos,
aferrado a tus nalgas,
como si ellas fueran las últimas botellas de oxigeno de la tierra.



f.




lunes, 27 de febrero de 2017

Desde tu cuerpo









Desde tu cuerpo,
apenas resaltado entre las sábanas,
he podido rehacer lo impreciso,
nada razonable entre el humo y la ginebra
que delatara la pulcritud de mis actos diarios.
He jugado con los naipes marcados
sin intentar vencer,
solo buscaba sobrevivir con entereza
a estos días saciados de escepticismo.



f.




miércoles, 13 de julio de 2011

Mi convicción y mi deseo.







A modo de gotas de leche
quedaron unos pocos copos de nieve sobre tu cuerpo.
Reías cuando se fueron volviendo agua
y te humedecieron, erizando tu piel morena,
mientras bebías de una manera teatral y sofisticada
G’Vine en una copa con hielo picado.
Mojada, casi desnuda, ebria,
con solo tus pequeñas bragas de color morado como prenda
y tus pechos, desafiantes ante la gravedad,
mostrando sus sonrosados pezones al aire.
Apenas hablábamos, me buscabas con tus ojos,
mordiendo con lascivia tus labios después de cada sorbo,
y aunque no tuviera puesta mi mirada en tu cuerpo
tú, sin saber cómo, habías abierto una honda herida
entre mi convicción y mi deseo.









domingo, 5 de junio de 2011

No soy quizás el que esperabas








No soy quizás el que esperabas.
Nunca lo fui.
Tampoco tuve nada que ofrecerte
que no vieras ya en el misterio de mis manos
o que no sintiera tu cuerpo
el lejano día en que en la noche nos reconocimos.
Te gusta que vuelva a cantarte al oído, muy bajo,
casi en un susurro, las viejas baladas de entonces.
Sigues siendo hermosa
y me gusta mucho hacer desbordarse tu risa.
Cuando me muerdes los dedos y tu lengua juguetea entre ellos,
me miras todavía con la humedad de lo irrenunciable,
y traes de nuevo desde tan lejos,
como un relámpago hasta mi piel,
un dulce y olvidado escalofrío.








viernes, 3 de junio de 2011

Las luces que no duermen en la noche








Todas las noches
miro las luces encendidas
del otro lado de la avenida.
Algo deja dentro de mí
parecido al sabor de los muelles,
cuando paseas en silencio
y los barcos se mecen lentamente
al ritmo moribundo de las olas.

Me estremece escucharte.
Saber que estás tan cerca y que recorres mis pasos,
que hurgas en mis huellas con tus dedos sabios
y dejas en ellas una simiente que ennoblece la noche.
Así, despacio, entre las últimas caladas del cigarrillo,
tus palabras me abrazan cuando acariciando mi pelo dices...
Vamos para adentro, hace algo de frío y pareces cansado...
Y yo cierro los ojos y te sigo
aunque siga viendo, todavía, mucho después,
esas luces encendidas...
Las luces que no duermen en la noche.













F











domingo, 17 de abril de 2011

Su boca








Su boca sin carmín tenía el tono rosa gélido del amanecer.
Ninguna pregunta:
La sutil dureza de su mirada
sabía preguntar sin decir nada,
por eso cuando sus labios me besaron
dieron a esa hora la punzada exacta de la deserción.





F


jueves, 14 de abril de 2011

Puse mis manos en sus muslos











Puse mis manos en sus muslos,
debajo de la falda sentí su estremecimiento.
Le dije al oído “¿soy tu placer o soy tu vicio?”
Calló mientras le presionaba con mis dedos
bajando sus medias y tocando la carne desnuda y caliente.
Se oía la lluvia en los cristales
y la voz de Cohen daba cierta gravedad al momento.
Al amanecer se fue,
me dejó sus bragas con una nota escrita con carmín:
Todavía me lo estoy pensando.








De Leonard Cohen I'm Your Man





domingo, 10 de abril de 2011

Nadie diría que nos conocemos








Nadie diría que nos conocemos
según me miras con esa cara de frialdad bien estudiada.
No te preocupes, cuando nos presenten,
te saludaré como si fuera la primera vez que nos vemos.
Te besaré las mejillas sin tocarlas,
cogeré tu mano apretándola suavemente,
y te diré sin temblarme la voz Encantado de conocerte María.
Aquellas noches de verano de hace ya unos años
quedará solo entre nosotros,
siempre he sabido comportarme ante estas cosas.





Quique Gónzalez : Riesgo y altura





F


jueves, 7 de abril de 2011

¿Te lo has pasado hoy bien conmigo?





¿Te lo has pasado hoy bien conmigo?
Ella me mira, calla un instante
y con un aire de burla me dice:
Nos ha faltado ir a bailar.
Me sonrío mientras la veo desnuda caminar por la casa.
Suenan sus pequeños saltos en la tarima,
escucho caer el agua de la ducha y la oigo canturrear.
Enciendo un cigarrillo y abro la ventana.
Demasiado calor para ser primavera,
las luces de la avenida siempre logran serenarme.
Lejos, en la cercana oscuridad del cielo,
veo a Júpiter descansar en una de las esquinas de la luna.
Todavía, pienso, es pronto para cenar.
Todavía es pronto para muchas cosas.







F


miércoles, 6 de abril de 2011

Ahora sé demasiado de ti





Ahora sé demasiado de ti,
encuentro en cada una de tus justificaciones
la pequeña mentira que aflora al escucharte.
Pero no pasa nada, no temas,
también yo tengo un buen número de incertidumbres.
Será la edad, esa materia de cuyo significado
ya hemos escrito varios libros de la memoria.
Toda mi poesía trata en el fondo de lo mismo.
¿Ves? No puedo dejar de fumar
porque tengo miedo a intentarlo y fracasar,
ni dejar otros pequeños vicios que me consumen
porque son parte de mi vestuario ante el mundo
y nunca supe andar desnudo por la vida.







F


domingo, 3 de abril de 2011

La luz era un gato anaranjado








La luz era un gato anaranjado subiéndose por los muros.
Lentamente la tarde se guarnecía de principios y murmullos.
Yo sentí la incertidumbre:
La nostalgia que guarda los latidos de un corazón esperando.
Trajo flores en un ramo.
Un abrazo, el calor de sus labios
y el aroma de su perfume
que se abrió camino en mi
dejándome la eterna pregunta del deseo.
Supe ser un hombre cauto,
abrí la botella de vino tinto,
saqué algo de picar y mirándole a los ojos le dije:
"Dentro de unos minutos traerán la comida china".







F


martes, 29 de marzo de 2011

Cogiste unas margaritas y te marchaste deshojándolas







Cogiste unas margaritas y te marchaste deshojándolas.
Tantas preguntas no te iban a simplificar la huida
pero al alejarte todas las respuestas se fueron contigo.
Todavía recuerdo tu espalda desnuda
y el movimiento de tus caderas,
cimbreándote ante mis ojos
como si en cada momento en que hacíamos el amor
te llevaras una parte de mi eternidad.
No es singular el hecho de que te recuerde,
lo hace conmigo el perro que teníamos…
cuando escucha de mi boca tu nombre, aúlla desconsolado.
Entre los dos nos acompañamos,
ya ves, he inventado
una manera peculiar de no echarte tanto de menos.
¿Sabes? Ahora busco tu perfume
en todas las mujeres con las que salgo,
al final, como tu intuías,
fue verdad que en mi olfato
es donde más huella ibas a dejarme.





F




domingo, 27 de marzo de 2011

Con una toalla envolviéndote el cuerpo







Con una toalla envolviéndote el cuerpo has salido del baño.
No sé cuándo me di cuenta de este amor por ti,
quizás fue una noche de lluvia
mientras, agazapada, dormías conmigo
y sentía como respirabas el aire
con el tibio aroma de mi piel.
Luego te pasearás desnuda por la casa
y entre los muslos, a modo de deseo,
sencilla y pura,
te irás llevando lejana mi mirada.




F





jueves, 24 de marzo de 2011

No es imprescindible...




No es imprescindible que me dejes solo en el baño,
aunque quizás acepte tu abandono
como un pequeño detalle para mi intimidad.
Es demasiado tarde para que te vayas,
nunca te vas medio borracha de mi casa.
Tirada como estás en el sofá
podrías por lo menos dejar de gritar y mirar las vistas,
no es por los vecinos,
pero desde este piso tan alto
todo parece menos importante,
hasta tu propia desnudez
no deja de ser un problema colateral a la noche.






F



lunes, 21 de marzo de 2011

Solo una necesidad









Dijo que era solo una necesidad:
Cada día sus manos tenían que recorrer mi espalda,
minuciosamente, con sus uñas dejar su rastro rojo en mi piel,
como una gata mimosa y salvaje,
y acabar metiéndose entre mis muslos para ella revivir.
Hablaba sin parar fumando en aquella terraza
que dejaba ver unas vistas magnificas del río Adige,
mientras bebía un Cherri Martini
que resultaba demasiado dulce para mi boca.
Quizás era la amante perfecta para aquel verano en Italia,
aunque el color oscuro de sus ojos
me recordará mucho más al árido desierto
que al mar Mediterráneo.


Gianni Bella - Non Si Può Morire Dentro

F

Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog