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jueves, 16 de noviembre de 2017

París








No he vuelto a estar en septiembre en París,

cuando caen las hojas y navegan silenciosas

en los charcos de la lluvia.

Puedo recordar tus dedos,

pequeños y fríos dentro de mi anorak,

buscando mi mano, apretándola sin llegar a abarcarla,

recitándome fragmentos de Los versos del capitán de Neruda.

Así, entre la lluvia y el otoño arrimados a nosotros,

pasear por los campos de Marte o a las orillas del Sena

nos procuraba la garantía de la soledad,

la ciudad abandonada en la tarde ante nuestros pies,

mientras el silencio nos alejaba de los demás

y tu voz era la luz que todavía me alumbraba.





f.



martes, 21 de febrero de 2017

París







No he vuelto a estar en septiembre en París,
cuando caen las hojas y navegan silenciosas
en los charcos de la lluvia.
Puedo recordar tus dedos,
pequeños y fríos dentro de mi anorak,
buscando mi mano, apretándola sin llegar a abarcarla,
recitándome fragmentos de Los versos del capitán de Neruda.
Así, entre la lluvia y el otoño arrimados a nosotros,
pasear por los campos de Marte o a las orillas del Sena
nos procuraba la garantía de la soledad,
la ciudad abandonada en la tarde ante nuestros pies,
mientras el silencio nos alejaba de los demás
y tu voz era la luz que todavía me alumbraba.




f.




http://youtu.be/T6b6qO_JShs






miércoles, 4 de enero de 2017

Nápoles







Entonces fue Nápoles la ciudad de la dicha.
Los días eran de geranios
y las noches frescas bajo la brisa
tenían el dolor del amaranto,
crepúsculos donde el mar, guardián sempiterno,
se deshacía en la ebria medida del otoño.
Calles respirando un tiempo pasado,
museos, palacios, pálpitos dormidos entre sombras,
pululando entre un murmullo incesante
donde la vida galopa a cada golpe de timón
y al olor de la sangre se hace trama,
peligro en los tranvías y en el acelerado tumulto de la urbe.
La noche siempre nos guardaba una canción,
el lado donde la caricia se abalanzaba sobre nosotros
y nos hacía ser un poco más de un mundo aparte,
unidos como los jóvenes amantes napolitanos
por cientos de candados cerrados mirando al Vesubio.



f.



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