La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Colaboradores

lunes, 2 de octubre de 2017

Sin saber por qué me deshabito











Sin saber por qué me deshabito,
soy otro doliente que calla
y contempla en silencio la llegada de los bárbaros.
De repente necesito encontrarme,
me busco entre los que se cruzan conmigo
esperando que alguno de ellos
pueda tener un corazón que palpite.




f.




Es la hora del incienso y de la mirra











Mi sueño vive debajo de tus parpados
Antonio Gamoneda



Es la hora del incienso y de la mirra,
de pájaros y melodías de silencio en el caer del sol,
la hora en que todo lo trae el rojo envuelto en las yemas
mientras nadie escribe en la tierra los registros del corazón.
Hurgo en las palabras,
una a una se derraman sobre mí,
ya no son la cera caliente
ni la mano que busca el relámpago,
llevan los signos de la serpiente,
el vestigio del caos y de la luz,
lo que ha de dejar marcas y dolor
con el paso inconfundible de los bárbaros.




f.




domingo, 1 de octubre de 2017

Hoy he abierto los ojos y era de noche









Hoy he abierto los ojos y era de noche.
Sentía la urgencia del otoño con su lluvia interior y su pálido color,
rojo y ocre por el agua, que cubre la próxima ceniza.
Tenía frío. Era temprano.
No quería deshacerme del sueño
cuando poseía en ese instante la clarividencia de lo misterioso...
he esperado hasta ver amanecer
con el ansia de escuchar el solitario canto de un pájaro,
pero solo el silencio de la luna ha traído luz a mis ojos.




f.




Robo el último aliento a la noche










Robo el último aliento a la noche.
Soy la oscuridad, y sin embargo
enciendo a mi paso todas las preguntas.
Hay esa suciedad de la vida
detrás de cada señal
cuando impera el silencio
y todavía los pájaros
son eco en mi cabeza de otros días.
Hay demasiada muerte en el amanecer.




f.





No son solo las flores últimas del verano










No son solo las flores últimas del verano que se deshacen en pétalos sin sombra, ni las hojas caducas y amarillas que van cayendo en una agotadora sucesión de desprendimiento... no es tampoco la cadencia del hombre gris en los márgenes de un día cualquiera, hundido en si mismo, pensativo... el otoño es dulce y pasional como la boca de una amante pero duro en si mismo, como el sílex cortado a tajo por el hielo.
La oscuridad del río, su silencio de limos, estas horas de transición en que me guarezco de todas las brasas que se han de hacer, del humo oscuro que se forma cuando arden los sarmientos y la leña del bosque, abandonado con su bruma de silencio de pájaros y escarchas del amanecer...
Soy de nuevo la grieta herida en el adobe, la marca fresca en el barro del paso de un hombre, la fría brisa que trae en su boca la noche, la tormenta del plenilunio que desborda todo lo acontecido.




f.




Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog