Los trenes tienen el sabor autentico de la soledad. Las estaciones, a veces, están más abandonadas que los propios desiertos y cuando se llenan el bullicio recuerda las tormentas de arena, nadie conoce a nadie, y el tiempo es sólo eso, consumo de espera , de asesinato, hay que matarlo mientras llega el próximo destino.
Sin embargo yo como persona me reconozco en ellos, me siento en los andenes y soy un vigilante más, un farero buscando la luz de una palabra suelta, de un tiempo olvidado en cicatrices de rastros de personas que han dejado su huella triste y compulsiva entre las viejas maderas, en las cafeterías y cantinas del amanecer…y entonces viene el tren…unos pocos instantes de fugaz revuelo, gestos, despedidas, abrazos, alguna lágrima oculta…y nada más…la noche se deja otra luz zarandeando el horizonte que se aleja como un pequeño cometa habitado por los sueños.
Sin embargo yo como persona me reconozco en ellos, me siento en los andenes y soy un vigilante más, un farero buscando la luz de una palabra suelta, de un tiempo olvidado en cicatrices de rastros de personas que han dejado su huella triste y compulsiva entre las viejas maderas, en las cafeterías y cantinas del amanecer…y entonces viene el tren…unos pocos instantes de fugaz revuelo, gestos, despedidas, abrazos, alguna lágrima oculta…y nada más…la noche se deja otra luz zarandeando el horizonte que se aleja como un pequeño cometa habitado por los sueños.
Se lo dedico a Marea@ ... otra visión del tren.
F
22 comentarios:
Me han amado, abandonado, engañado y cosas peores y mejores en una estación. Imposible quedarme con una sola visión.
Aunque ahora las estaciones ya no como antes.
Cuando les viajamos a solas, sacan lo mejor de nosotros mismos
Cierto, los trenes tiene el sabor de la soledad y más cuando viajamos solos... y los andenes un lugar de dudas, tristeza de irse o pena por quedarse... las estaciones, los muelles, los embarcaderos... lugares extraños que me hacen sentir no ser de ninguna parte.
Besos amigo Fernando.
Todos hemos estado (o estamos) por más o menos tiempo esperando nuestro tren.
Al fin y al cabo... el tiempo es sólo eso.
Besos.
Elegiste muy bien las palabras, elegiste muy bien la imagen para definir la soledad.
Últimamente frecuento las estaciones, particularmente me agrada sentir esa soledad rodeada de gentío.
Sigue siendo un placer entrar en tu rincon, Fernando.
Un abrazo.
como la tinta de un poeta los trenes y las paradas de tren van siempre acompañadas de la mas pura soledad...estoy diacuerdo contigo fernando...
una vez mas felicidades por tus post son super buenos...besotes **CADECA**
El tren de la vida necesita de tales estaciones.
Espera y soledad.
Abrazos.
Las estaciones resultan muy evocadoras. Quizá el progreso, el AVE, la exactitud extrema y la prisa juegen en contra de ello. Quizá ese mundo de estaciones que comentas también esté en peligro de extinción. Como casi todo.
Abrazos
Tu dedicatoria es todo un orgullo para mi, gracias... la soledad y las estaciones... hubo un tiempo en el que, te parecerá extraño, pero cuando regresaba del trabajo en el metro de Madrid, me baja en un cambio de linea y sentado en uno de los bancos dejaba pasar hasta 3 y 4 trenes, simplemente por observar y escuchar... y es muy cierto, el contraste entre el bullicio a la llegada del tren y el silencio cuando ha partido es como para pararse a experimentarlo...
Los trenes unen, despiden, traen y llevan ilusiones, recuerdos, lágrimas... van unidos a nuestro día a día... la vida es un gran tren cuyas ventanas muestran infinidad de opciones, de momentos, de decisiones...
Las estaciones son mágicas... y en cierta manera con una carga bastante pronunciada de melancolía...
Un abrazo amigo. Marea@
Ahora mismo me subiría a ese tren. Uffff, rumbo a cualquier ciudad lejana.
Un kiss
M
Para mí las estaciones, los viajes, son paréntesis de vida. El tiempo se detiene y puedo soñar, y casi hacer realidad, que mi vida es otra. En la estación, en la espera, tomo el mando de mi vida, soy la dueña y señora, observando, diseccionando vidas ajenas, con la mano aferrada a mi maleta.
Besos
Sabor a vieja estación que ha visto en sus andenes risas y lágrimas...
Un abrazo!
La vida en si es un viaje en tren. Algunos pasajeros cuando bajan , dejan añoranza eterna, otros sin embargo , nadie se da cuenta que han bajado.
un beso en medio a la noche
Hol Fernando:
Antes que nada felicitarte por tu productividad, llevar tanto blog no debe ser cosa simple.
Por el momento, como te dije, iré leyendo los de poesia y enlazo éste junto al otro tuyo que ya tengo enlazado "la música de mi vida"
Besos
.. y cuando llega alguien esperado, ¡que alegría!.. pero ¡que bién has descrito la estación de la soledad!.. ¡magistral!..
.. un abrazo, Fernando..
Y cómo corremos detrás de esos cometas habitados por los sueños...
Tantas despedidas envueltas en làgrimas de amor caben en un andèn. Abrazos.
Hermosa pintura de un sitio que me provoca lo mismo que a vos.
Tantas veces me he sentido un andén...
Lo tengo escrito por ahí en mi blog.
Besos.
Los trenes nos llevan y nos traen por los caminos de la vida dibujando sendero a su paso
besos
No suelo viajar mucho, Fernando, pero para mi los trenes son como ascensores horizontales y una especie de maquinas del tiempo, claro que no espaciales, pero sí especiales.
Me encantan tus reflexiones, aunque ya lo haya dicho antes.
Besos
No se que decir..cualquier cosa se queda corta con lo bello que es esto...
me encanto...
Un beso mi querido y tierno Fer...
siempre soñer con vivir en un país con trenes, seguro hubiese sido una habitual en este paisaje desolado que describes.
pd: mientras he estado perdida me has cambiado el blog, y has metido mil cosas, he de volver más tarde
un abrazo
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