La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

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martes, 28 de septiembre de 2010

Volveré pronto









Veré esa mirada que dejan los puertos a la noche,
un trayecto de gaviotas y oráculos de huellas en los muelles.
La ciudad ahogada por el mar
con sus viejos latidos y sendas de silencio,
mientras que yo, sintiéndome perdido,
cruzaré pequeños puentes de piedra y plazas solitarias,
lugares donde todavía si sabes escuchar el agua te habla.







domingo, 26 de septiembre de 2010

Un día de otoño






No resisten los crepúsculos el avance del año
y con los últimos meses caen con estrépito ante cualquier mirada.
Sigo sintiendo frío
y sé de la tristeza de la lluvia de principios de otoño.
Mi cuerpo sigue recordando estremecido tus labios,
y con el calor de tu boca tengo, todavía,
las pequeñas señales de tus uñas en mi espalda.
Rasgo los atardeceres como las hojas de un periódico leído,
hay en este café demasiadas cosas que tienen las huellas de tu paso
y sí, es cierto, es de los pocos sitios donde sirven un buen oporto.
Algo se me escapa, la vida suele plantearme incertidumbres,
pero no logro percibir
todo lo que un día de lluvia puede arrastrar con su silencio.
Hay un gran escaparate a la calle peatonal,
se dejan ver los primeros paraguas y afloran las gabardinas,
con ellas viene esa sensación tan particular
que acumulas hasta los alrededores del invierno,
donde todos somos un poco más introvertidos
y las ausencias calan y crean una pertinaz alarma en la piel.






F


Para Deneuve...mi amiga poeta con révolver...


Semana de Enrique Villagrasa en Crepusculario





sábado, 25 de septiembre de 2010

Woman of Ireland



viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Dónde puede descansar un ángel?






¿Dónde puede descansar un ángel?
¿Dónde las lágrimas de la tarde no tienen perdón?
Me contiene un silencio,
un río en la noche,
los largos ocasos del verano del norte.
Rebosan en mi corazón los rojos afluentes,
traen pájaros nocturnos que se diluyen en tu boca.
Besos como dátiles,
rosas entre tus pechos que destilan su aroma,
de esos pétalos he comido en las auroras
cuando tus gemidos avivaban la luz
y llameaban en el viento del nuevo día.
Rasguños en el humo,
tu piel como sarmiento y ceniza,
y las uvas, siempre dulces,
las que me desbordan cuando me besas
o cuando tus labios perfuman sílabas
que se pierden en mi cuerpo.
¿Dónde puede dormir un ángel?
En una ventana lo vi descansar un atardecer,
sus alas eran de lluvia
y su humedad trasmitía cansancio,
tal vez tuvo la mirada de tus ojos,
tal vez fuiste tú, esperándome,
como si en todas las casas
nos guardaran una habitación para nosotros.
Voy por las avenidas y te busco
en todas las casas iluminadas
porque sé que es posible que tú sigas esperándome
en el alfeizar de cualquier ventana.









F




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