La poesía es un arma que se dispara sola como el amor de un loco

Colaboradores

miércoles, 30 de abril de 2008

He muerto....






He muerto y me habita un campo de maleza y flores azules.

Respirar, cada vez cuesta más respirar.

En el aire de la noche arde un sarmiento.

Tú, estás aquí, confiada, silente en tu sueño de ninfa.

Desnuda, perpetuas el juego del bosque

y la llamada de los pájaros de la oscuridad.

¿Cuántos paraísos reservas en tu mente para mí?

Resucito habitado por el vértigo.

Me inclino sobre el día.

Él me conoce y en su luz guarda el reposo

y la tristeza del tiempo.

Cada vez que hay un rocío declino la mirada,

es el llanto de una noche perdida,

a veces, es un canto a las sombras,

un rasguño entre los dos,

que hiere como todas las cicatrices

y que se reserva el recuerdo

para cuando la lluvia se hace tan intensa como la soledad.




Foto

martes, 29 de abril de 2008

La petite mort






Reúne la noche. Los ancestros.

Todo lo que se supone que te ha hecho así.

Prende fuego en mitad del bosque

e incendia los susurros,

los amargos olvidos,

la herrumbre de los días.

Cada vez que vienes a mi eres más libre.

Desnuda posees el poder del universo,

el mundo se calla

y la luna te ilumina en su murmullo.

Vierto en ti el contenido de este cáliz,

donde rebosa la fragancia de mi piel,

su sudor de días grises,

el acanto prendido a los silencios.

Hay un viento sensual y cálido esta noche,

el palpito de mayo se desborda entre tus pechos,

las amapolas llevan nuestra sangre

y nos dejan respirar juntos.

¡Es posible tanto naufragio!

¡Tanta lluvia!

¡Tanta humedad de puentes!

Me recojo en el sabor de tu boca,

somos un bajel devorando la oscuridad,

navegando en territorio enemigo

y sabiendo que en la petite mort

está el principio de la vida.





Foto

lunes, 28 de abril de 2008

Región de Renglones






Me atas al deseo con el aroma perpetuo de tu sándalo.


Nada quebró la línea de tu hondura, mi mano estaba abierta.


Me he de saciar en ti como los pájaros duermen el azul del cielo.


Sazona tus pechos como húmedo destino de mi boca.


Respiro tu sueño y nada hay más sutil que él entrando en mi cuerpo.


En la lluvia siempre queda la razón pendiente de unas gotas de más.


En la noche todos los barcos saben donde muere la marea.


Sabemos de los faros y en su luz encontramos la tristeza del olvido.






Foto

domingo, 27 de abril de 2008

Me reconozco






Me reconozco.
Surjo entre los arrabales y te pido hacer el amor
como si estuviera muriendo por ti.
Me miras extrañada y ves en mis ojos el deleite del alcohol
o esa línea roja que nos inunda de selvas amazónicas
y que te da miedo y te atrae a la vez.
Puede ser que mi lengua sepa sólo
dibujar corazones en tu piel
o que en los extremos de la noche
tu cansancio encuentre en mi otro sabor,
el dulce veneno de algunas flores,
la esencia de algo ya perdido,
aquel recuerdo de un hombre
que jamás debiste dejar marchar.
En la cama somos dos peonzas,
quizás volemos alto, lejos,
expuestos al desnudo mutuo de la proporción
y se nos haga pequeña la silueta de la luna,
el hervidero de astros de una noche de verano,
la legitima defensa del deseo
y la corporeidad de todos los sueños…
quizás este cabalgar de desconocidos
tenga un momento de silencio
y no sepamos si el otro sólo respira
o es que ya se ha ido,
porque los muelles de la noche,
las estaciones prohibidas del metro
e incluso esas cafeterías de oscuro pasado
tienen un regusto a nostalgia
que deshabita hasta a los mejores amantes de la noche.



Foto

sábado, 26 de abril de 2008

Seré....






Seré un nuevo astro, quizás la luz,
el abanico iluminado en el desierto,
esa lamina que expresa un paisaje
envuelto en la sabara sin rostro.
Hay ecos de mí entre las dunas.
Huellas de mi paso.
Parecen silentes movimientos de serpiente
en el regusto de una noche oscura,
y es sin embargo mi dolor anunciando otra ausencia,
quizás la tuya.
Casi nada me resguarda,
desnudo de todo lo que anhelo
viajo en el vértice de una palabra,
en el borde de las arenas,
cuando huyendo tú me llevas lejos,
cada vez más lejos,
entre tu deseo y tu miedo,
entro y salgo de tu boca siendo aire caliente,
húmeda respuesta de tu cuerpo
o el último estertor de un sueño.




Foto

Programa Electroletras

Con versos en la noche

Mi lista de blogs

Seguidores

Vídeos de poesía para perdidos

Ahora en youtube

Los poemarios

Los poemarios
© (Copyright) Fernando Sarría de todos los contenidos originales de este blog, excepto cuando se señale otro autor.

Archivo del blog