En la parsimonia del medioevo se abandonó Europa, todas las sombras crecieron sobre nosotros como si de una única legión romana, abandonada a su suerte y enfrentada a la vorágine, dependiera el poder para reescribirla.
Mirar atrás y ver entre las sílabas el dolor, la nostalgia, la melancolía. Una vez fuimos héroes de un mundo imposible, ahora sabemos que detrás de los sueños solo quedaron uno o dos buenos poemas.