miércoles, 4 de octubre de 2017

Para mi madre












Escuché mis pisadas en la grava,

se retorcía el eco en esa mañana de agosto,

como cuando la soledad se acompaña de si misma

y únicamente la altura de los cipreses y algunos pájaros

parecían entender que no eran solo mármol y cenizas,

también era la larga premonición de las raíces,

cuando morir es solo un silencio que dura la eternidad.





f.


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