jueves, 4 de febrero de 2010

Desciendo estos peldaños desde la altura de tus ojos







Desciendo estos peldaños desde la altura de tus ojos.
Cada laja de piedra tiene algo de los años de estas lunas de incienso.
Escucho tu voz,
a veces puede ser la fronda de la noche el único sendero,
un renglón tras otro que marcan las líneas imperfectas de la lejanía.
En esta pérdida llegan los trenes
y salen despacio de una estación
que siempre me trae de París un sueño,
el resto inequívoco de todo lo que busco...
Cada instante perdido de mi vida
se ha quedado a vivir en esa vieja Gare de Austerlitz,
vigilando cada día los puentes que traza el Sena.
Siempre desde esta latitud se orienta el frío y la nostalgia
cuando es invierno en el hemisferio norte.


3 comentarios:

  1. El primer verso del poema es preciosa pero sólo es el comienzo de un todo nostálgico que contiene toda la bohemia y el desamor del Paris añorado. Geniales tus parisinos...

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  2. Trenes que claman en la noche.
    Túneles a oscuras.
    Campos, maizales, pacas de paja.
    Al final, quizá nadie nos espera.

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  3. Hay lugares así:
    orientan el frío y la nostalgia en todos los inviernos.
    Oro en paño para conservar.

    Abrazos.

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